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Radyábov aprovecha su momento

El azerí gana (2,5-1,5) la 1ª manga de la final con Aronián en el 4º asalto, después de tres tablas

Cartel anunciador de la primera jornada de la final del Airthings Masters, con Aronián (izquierda) y Radyábov Ampliar foto
Cartel anunciador de la primera jornada de la final del Airthings Masters, con Aronián (izquierda) y Radyábov

Teimur Radyábov es como esos equipos de fútbol que ceden el balón, se defienden de maravilla y rara vez desaprovechan una oportunidad de gol al contraataque. Así ha ganado (2,5-1,5) el azerbaiyano al armenio Levón Aronián la 1ª manga de la final del torneo rápido por internet Airthings Masters (Chess24). El ruso Danil Dúbov está empatado (2-2) con el francés Maxime Vachier-Lagrave, quien remontó un 0-2, en la lucha por el tercer puesto.

“Radyábov mira a veces la pantalla donde puede ver la cara de Aronián, para medir su estado de ánimo”, revela a EL PAÍS el árbitro español Jesús García Valer, uno de los tres responsables de que las reglas se cumplan a rajatabla. Como ya es costumbre en él -lo reconoció expresamente tras el duelo de semifinales con Dúbov-, Radyábov no pretende que el juego sea brillante, no arriesga y busca que su rival pierda el control de los nervios mientras él domina los suyos de forma asombrosa, sobre todo cuando apenas le quedan unos segundos para su próxima jugada.

Cartel oficial del torneo, con Carlsen a la izquierda y Giri a la derecha ampliar foto
Cartel oficial del torneo, con Carlsen a la izquierda y Giri a la derecha

En sus dos partidas con blancas, el azerbaiyano se ha encontrado con una pasmosa preparación del armenio, que hizo unos 30 movimientos de memoria en ambos casos, y llegó a lograr una clara ventaja en la 3ª. También lo pasó mal Radyábov en la 2ª, cuando perdió un peón y tuvo que ser muy preciso en el contrajuego para arrancar medio punto.

Su gran oportunidad llegó en el 4º asalto, precisamente cuando, en la jugada 23, Aronián no quiso hacer tablas por repetición y se pasó de optimista al jugar a ganar, a pesar de tener un peón menos. Con la continuación que eligió, el armenio ya no tenía compensación por el infante sacrificado. Radyábov olió la sangre, y no perdonó. “Tengo una estrategia, y de momento va bien. Pero no cometeré el error de lanzarme al optimismo. Me estoy enfrentando a un rival durísimo”, explicó después a los comentaristas de Chess24.

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