Final de la champions league

Cuando el Chelsea ‘ocultó’ el título internacional del Manchester City

El día del único éxito europeo ‘citizen’, la Recopa del 70, los ‘blue’ ganaron la Copa, el segundo partido más visto en Reino Unido

Azpilicueta pugna con Sterling en la final de la Carabao Cup de 2019.
Azpilicueta pugna con Sterling en la final de la Carabao Cup de 2019.Agencia Getty / Visionhaus

El Manchester City-Chelsea que decidirá el ganador de esta Liga de Campeones no es, ni por asomo, uno de los grandes clásicos históricos del fútbol inglés, pero mantiene viva la rivalidad entre dos clubes centenarios (los citizen nacieron en 1880 y los blue, en 1905) que siempre tienen alguna cuenta pendiente y el antagonismo crónico entre los clubes del norte del país, pioneros en la fundación del campeonato doméstico en 1888, y los de Londres, que no ganaron el primer título liguero hasta la conquista del Arsenal en 1930.

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Lo que sí existe entre los dos finalistas de la Champions 20-21 es una longeva disputa nacida el 7 de diciembre de 1907, cuando se encontraron por primera vez en la League One (2-2). Desde entonces se han enfrentado en 168 ocasiones en todas las competiciones, con 70 triunfos del Chelsea, 59 del City y 39 empates. Entre ellos han disputado cuatro finales. Tres modernas: una de la Copa de la Liga (2019) y dos de la Community Shield (2012 y 2018), todas ganadas por el City. Y una casi desconocida, una competición que la Federación inglesa se inventó cuando sus clubes fueron sancionados por la UEFA a no participar en las competiciones europeas tras la tragedia de Heysel (39 fallecidos) y que se denominó Full Members Cup. En su primera edición, en la campaña 85-86, el Chelsea ganó al City (5-4). Este torneo continuó hasta 1992 con la llegada de la Premier League como tal.

Especial atención merece la doble historia en forma de precedente acaecida entre ambos clubes en dos años consecutivos hace casi cinco décadas. En los 60, el Tottenham (1963) y el West Ham (1965) habían conquistado la Recopa como preludio de la primera Copa de Europa ganada por un club inglés, el Manchester United en 1968. En 1970 le llegó el turno al Manchester City. El 29 de abril de 1970 se proclamó campeón de la Recopa ante el Gornik Zabrze polaco (2-1) en Viena. Su primer y único título internacional hasta el momento.

Pero su éxito quedó absolutamente oscurecido porque ese mismo día su rival de hoy en Oporto, el Chelsea, se enfrentaba al Leeds en la final de la Copa inglesa en Old Trafford, la casa del Manchester United. Era la primera vez que la competición más antigua de la historia del fútbol se decidía en un partido de desempate, tras el 2-2 del primer encuentro en Wembley.

Otro golpe seguido

Pocos aficionados en Reino Unido estuvieron pendientes de la aventura europea del City. El partido, incluso, no se llegó a televisar en directo. Toda la atención estaba enfocada en la final de la Cup, que tuvo una audiencia televisiva de 28,5 millones de telespectadores, el segundo mejor registro histórico después de la final del Mundial 66 entre Inglaterra y Alemania (4-3). Esa doble final ganada finalmente por el Chelsea es recordaba por la violencia con la que se comportaron sus protagonistas en los dos partidos. En su momento se llegó a escribir: “Mister Jennings (el árbitro) solo hubiera pitado una falta si se presentaba el acta de defunción”.

No se digirió bien en el entorno del City, ya entonces a la sombra del United, que su éxito continental hubiera tenido tan poca trascendencia a nivel nacional y en la temporada siguiente (1970-71) volvió a sufrir otro duro golpe en las semifinales de la competición en la que defendía el título, la Recopa. En semifinales, se enfrentó al Chelsea, uno de los culpables de su anonimato del año anterior y quedó eliminado. Los de Stamford Bridge ganaron los dos partidos (1-0 y 0-1) y se clasificaron para la final. En ella, en Atenas, se impusieron al Real Madrid tras un partido de desempate (1-1 y 2-1). Era el Chelsea de Peter Bonetti, McCreadie, Houseman y Osgood… El famoso partido en el que Pirri jugó con la clavícula rota y el brazo en cabestrillo.

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