BÁDMINTON

Carolina Marín pone la quinta marcha

“Ha hecho un clic”, dice su técnico tras su segundo título seguido en una semana

Carolina Marin celebra la victoria de este domingo en el abierto de Tailandia, segundo master 1000 que gana en una semana.
Carolina Marin celebra la victoria de este domingo en el abierto de Tailandia, segundo master 1000 que gana en una semana.Raphael Sachetat / Raphael Sachetat/Badmintonphoto

En la incertidumbre constante que está generando la pandemia, con el calendario deportivo que cancela y vuelve a fijar competiciones cada dos por tres, con los Juegos de Tokio —ya aplazados el año pasado a este verano— convertidos en una gran incógnita, Carolina Marín parece haber conseguido distraerse de todo. En su cabeza: volante, raqueta y red. Con una condición física sobresaliente, tritura rivales y disfruta de la burbuja que la Federación Internacional de Bádminton ha montado en Bangkok, la capital de Tailandia. La española de 27 años es, quizás, de las pocas deportistas que ha salido reforzada del parón competitivo del año pasado.

En Tailandia ganó este domingo su segundo máster 1000 seguido (21-19, 21-17 a la número uno del mundo, la taiwanesa Tai Tzu Ying) justo una semana después de hacerse con el primero (contra la misma rival): 10 partidos, ni un set cedido. Este miércoles arranca en el mismo pabellón la Copa de Maestros en la que es cabeza de serie.

Declaraciones de Carolina Marín tras la victoria en la final.(Federación tailandesa de bádminton)

Los tres torneos son competiciones que no pudieron disputarse en 2020 por la pandemia y que han sido fijadas en un único escenario-burbuja. Con la vigente campeona olímpica, de hecho, está Anders Thomsen, el segundo técnico. Fernando Rivas y él suelen turnarse en los viajes, pero aquí el que empieza, termina las tres semanas.

“Por sus circunstancias personales [su padre falleció en julio] ese parón por el aplazamiento de las competiciones le ha favorecido. Cualquier cosa que nos pase nos centramos siempre en lo que podemos hacer y hemos mucho para no perder el tiempo durante el aplazamiento de las competiciones. Carol ahora está muy bien, pero para estar así, ha tenido que estar muy abajo. En octubre disputó una final en Dinamarca jugando mal; la semana siguiente en Alemania perdió en cuartos jugando fatal. Pero yo siempre he destacado la capacidad de resiliencia que tiene y ahí está”, analiza Rivas. Está viendo los partidos de Carolina desde Madrid y mantiene reuniones telemáticas diarias con todo el equipo.

“Hemos hecho mucho trabajo fuera de pista, mucho de hablar para que cosas que no encajaban desde hace mucho tiempo volvieran a encajar, algún resquicio de éxitos del pasado que hacían que la manera de afrontar el día a día en el entrenamiento no estuvieran conectadas con su verdadera esencia. Con la que consiguió todos sus títulos: mucho trabajo, afrontar situaciones difíciles y entrenamientos de una manera determinada. Las semanas previas a Tailandia hemos hablado mucho de eso y hemos resuelto algunos problemillas que había: han sido días de ir a entrenar y de no tocar la raqueta, de hablar y hablar. Y ahí hemos hecho un clic, como le gusta llamarlo a María [Martínez, la psicóloga]. Cuando Carol hace un clic, lo percibimos enseguida porque su mentalidad cambia, su trabajo cambia y la conexión con su esencia es brutal. Y cuando está así, así juega: como se está viendo en Tailandia”, resume el técnico.

2020 fue una pesadilla para la onubense. Venía de un 2019 de recuperación de la rotura del cruzado y cuando estaba alcanzando velocidad de crucero falleció su padre. “Durante un tiempo ha tenido que dedicar muchos recursos psíquicos al duelo y no tanto a la competición. A pesar de que ella quería competir, su cabeza estaba, evidentemente, en recuperarse de un trauma. Lo ha afrontado de una manera muy valiente”, concluye Rivas.

Lo más visto en...

Top 50