FC BARCELONA

Laporta marca el paso en el Barça

El expresidente supera el corte con más firmas que el total de sus rivales, Font, Freixa y Rousaud, en unas elecciones amenazadas por el proceso de validación y la covid

Laporta, ya candidato a la presidencia del Barça, no ve "razón objetiva" para suspender las elecciones. ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Las firmas confirmaron las sensaciones de la precampaña y a Joan Laporta le faltan ahora los votos del domingo 24 para regresar a la presidencia del FC Barcelona. El triunfo del expresidente azulgrana en las consideradas primarias resultó intimidador, y hasta cierto punto despiadado si se tiene en cuenta su discurso conciliador e integrador de los últimos días, después de reunir 10.272 avales, una cifra muy superior a la que obtuvo en 2015 (4.272) e incluso en 2003 (5.725), cuando ganó las elecciones, inferior por otra parte al récord de Sandro Rosell en 2010 (12.635).

Vencedor contra pronóstico en 2003, año en que Lluís Bassat le superó en firmas (9.894), Laporta afronta ahora el reto de responder a la condición de gran favorito ante Víctor Font (4.713 avales), Toni Freixa (2.822) y Emili Rousaud (2.510). Los cuatro aspiran a ser proclamados candidatos antes del próximo viernes, después de superar el corte fijado en 2.257 avales, el 50% del número de compromisarios del Barcelona. El único que corre un cierto riesgo de ser cortado en el proceso de autentificación es Rousaud porque su margen es escaso y la media de nulos suele rondar el 10%.

El recuento y homologación de las firmas para evitar irregularidades se ha complicado después de que algún precandidato como Jordi Farré denunciara que se han dado situaciones de compra-venta y porque no todos los precandidatos que se han quedado fuera han entregado los avales: Agustí Benedito, uno los aspirantes históricos, fundador del Elefant Blau, plataforma contraria al expresidente Josep Lluís Núñez, no se presentó a la cita con el club después de anunciar que no tenía las firmas necesarias por las dificultades generadas por la covid-19.

Tampoco superó el mínimo, aunque entregó los avales, Xavier Vilajoana (1.968). Pere Riera, Lluís Fernández Alá (1.172) y Jordi Farré (2.082) destruyeron en la misma sede sus papeletas sin que pudieran ser contabilizadas ni validadas por los responsables del Barça. Farré fue el impulsor del voto de censura que, sin llegar a ser votado, provocó en octubre la dimisión del presidente Josep Maria Bartomeu. Aunque fue uno de los 19.380 socios que dio su firma, Laporta no se sumó explícitamente a la iniciativa de Farré.


Validación y suspensión

El expresidente ha sido muy meticuloso en sus actuaciones desde que decidió volver a optar a la presidencia del Barça. Ha empleado la táctica de no cometer errores y tejer complicidades antes que ganarse enemigos, sin dejar de marcar perfil y subrayar que el rival es el Real Madrid, como quedó explícito con la pancarta del Bernabéu.

A diferencia de 2003, cuando necesitaba remontar, Laporta defiende hoy un marcador muy favorable y no quiere correr riesgos innecesarios, confiado en su carisma y en el carácter presidencialista que acostumbran a tener los comicios del Barça. “Me piden que arregle el Barça, que solo lo puedo hacer yo”, afirmó Laporta. “Aunque vamos con moral ganadora por unos resultados espectaculares, no podemos confiarnos ni bajar la guardia porque solo se acabó la primera parte”, añadió para después advertir que no ve motivos para aplazar la votación del 24.

Los representantes del Procicat (Pla Territorial de Protecció Civil de Catalunya) y del Barça, muy pendientes también de las elecciones autonómicas previstas para el 14 de febrero, se reunirán el viernes para analizar la fecha y las condiciones de los comicios azulgrana afectados por la covid-19. La posibilidad de que el actual confinamiento municipal se alargue más allá del día 17 podría provocar el aplazamiento o hasta la suspensión de las elecciones ante la imposibilidad de que todos los socios convocados puedan movilizarse y participar de la votación en un día en que el equipo juega en Elche.

Hay que tener en cuenta que no está permitido el voto por correo ni el electrónico y, además, que la Generalitat no quiso variar la fecha señalada para el voto de censura, decisión que provocó la salida de Bartomeu. A pesar de que no hubo coincidencia entre los precandidatos sobre la necesidad de un aplazamiento, son diferentes los sectores del barcelonismo que reclaman a un presidente ejecutivo para tomar decisiones que ayuden a combatir la crisis económica del club y a mejorar la situación deportiva en el mercado de invierno como solicita Ronald Koeman.

El panorama actual favorece claramente a Laporta por el número de firmas —suma más que el total de los demás aspirantes juntos, 10.045— y también de candidatos en la misma medida que perjudica a Font. Al expresidente, que cuenta con un electorado muy fiel que se mueve alrededor de los 10.000 avales obtenidos, le viene bien que se atomice el voto, mientras que a Font le interesaba un cara a cara para aglutinar a los anti-Laporta. Una curiosa situación de rivalidad porque ambos comparten ideología política —se declaran independentistas— y futbolística por ser seguidores de Johan Cruyff y admiradores de Pep Guardiola.

La presencia de Freixa y Rousaud abren una tercera vía que parecía descartada desde las renuncias de Jordi Roche y Juan Rosell. A ambos tampoco les conviene que se divida el voto aparentemente continuista pese a que marcaron distancias de forma puntual con Sandro Rosell y Bartomeu. Freixa era contrario al voto de censura y Rousaud dimitió a causa del Barçagate.

La coyuntura no descarta posibles alianzas, si Rousaud supera la validación, después de constatar que el rival a batir es Laporta. “Estamos muy satisfechos con las firmas porque empezamos de cero, no somos conocidos y sabemos que votan 50.000 socios”, argumentó Font, consciente de que a falta del ascendente de Laporta dispone de un proyecto muy completo y de un organigrama repleto de profesionales que a nivel deportivo encabeza Xavi. A Font le interesa agitar la campaña mientras Laporta todavía no mostró el contenido de su propuesta porque le ha alcanzado con su liderazgo para marcar el paso a la espera de saber si las elecciones serán un dos o un tres contra uno y si se celebrarán el 24.

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