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Carlsen pasa a cuartos con apuros tras tumbar a Firouzja

Los duelos, desde el sábado, serán: Nakamura-Aronián, Kariakin-Dúbov, Yu-Ding y So-Carlsen

Carlsen y Firouzja en los prolegómenos de su partida del pasado enero en Wijk aan Zee (Países Bajos) Ampliar foto
Carlsen y Firouzja en los prolegómenos de su partida del pasado enero en Wijk aan Zee (Países Bajos)

 

Una derrota más, la 3ª en el torneo rápido por internet Lindores Abbey, ante el ruso Danil Dúbov tras un error garrafal del noruego, puso a Magnus Carlsen en riesgo de no pasar a cuartos de final. Para mayor emoción, su rival en la última ronda era el portentoso iraní Alireza Firouzja, de 16 años, necesitado de ganar. Pero el campeón desenfundó su don para las grandes ocasiones, y fue inclemente. Ahora le esperan rivales muy correosos en su parte del cuadro, desde el sábado en el club virtual Chess24.

Carlsen estaba muy descontento el miércoles por la noche, tras sus derrotas ante el chino Yangyi Yu y el polaco Jan Duda en la segunda jornada de la primera fase: “Estoy realmente enojado por mi pésimo juego de hoy. Sentía que iba a jugar bien, pero no ha sido así. Ya no sigo a mi intuición, y eso es completamente inaceptable”.

Tal pérdida de confianza en sí mismo no pasó desapercibida en las dos primeras rondas de las tres de este jueves. Carlsen firmó primero un empate correcto ante el ruso Serguéi Kariakin, pero sin brillar como acostumbra. Y luego no acertó a frenar el gran talento de otro ruso, Danil Dúbov, quien logró una posición ventajosa cuando el reloj llegó al momento de máxima presión. Y entonces el campeón del mundo se dejó una pieza limpia, algo rarísimo en él, incluso en partidas rápidas. Dúbov ya le había ganado hace una semana en el Memorial Steinitz.

Danil Dúbov, durante el torneo de Gibraltar de 2018 ampliar foto
Danil Dúbov, durante el torneo de Gibraltar de 2018

Mientras tanto, Firouzja insistía en demostrar que su talento es más que suficiente para entrar en los cuartos de final de un torneo tan severo como este. Pero en las grandes alturas del ajedrez el talento no basta, por muy grande que sea. El iraní confirmó que uno de sus puntos débiles -no es grave porque se arregla con suficientes horas de entrenamiento- es su técnica de finales (posiciones con pocas piezas): logró uno muy ventajoso en la 9ª ronda (1ª de la jornada) frente a Dúbov, pero permitió que el ruso saliera vivo del precipicio.

Pero el espíritu luchador y la sed creativa de Firouzja son tan evidentes como que la nieve es blanca. De modo que ese frustrante empate no le cohibió para lanzarse a continuación al ataque con las piezas negras frente al ruso Alexánder Grischuk, triple campeón del mundo de rápidas. Y el persa fue esta vez despiadado.

Y así se llegó a una situación soñada probablemente por muchos aficionados cuya prioridad son las emociones fuertes: Carlsen corría un peligro objetivo de no clasificarse entre los ocho primeros, porque jugaba la última con negras frente a Firouzja, quien le ha derrotado varias veces durante los últimos meses en las modalidades rápidas. El iraní necesitaba ganar, sí o sí, mientras que al noruego le bastaba el empate.

La pelea empezó bien para los intereses del asiático, quien logró eludir posiciones en las que el escandinavo pudiera jugar descaradamente al empate. Lo que había en el tablero era una bomba de relojería: podía parecer que reinaba la tranquilidad, pero lo cierto es que todo podía saltar por los aires en cualquier momento. Era uno de esos momentos donde un campeón debe confirmar que lo es. Y Carlsen no falló: cuando el iraní amenazaba con causarle serios dolores de cabeza, el noruego halló una combinación que terminaba con un golpe tan refinado como paralizante: de pronto, el ataque del portentoso joven se diluía como un azucarillo, y además su rey quedaba desnudo.

Es imprudente sacar conclusiones de un solo torneo, y más aún si se trata de ajedrez rápido. Pero no es menos cierto que la trayectoria en los últimos años de Duda, de 22 años, y del chino Yi Wei, de 20, induce a pensar que pueden instalarse durante mucho tiempo entre los quince primeros del mundo (de cualquier modalidad) pero no acreditan la potencia necesaria para llegar a la cumbre. A Dúbov, de 24, parece que también le falta algo para luchar por el trono. En cambio, el único problema de Firouzja es su excesiva juventud para alcanzar la dureza de los más grandes.

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