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Diez días de vídeos y la pista del Camp Nou para derrotar al Madrid

Guardiola, que estudió la presión blanca durante el parón invernal, subraya la importancia de la victoria en el Bernabéu del City, hasta ahora sin grandes gestas en escenarios de peso

Guardiola y Zidane se saludan antes del partido.
Guardiola y Zidane se saludan antes del partido. Getty

Al terminar el partido, después del último gesto cortés en el carrusel de respetos con Zidane, Pep Guardiola se fue al centro del campo, a repartir saludos y palmadas como si estuviera en una inauguración. Y a enviar a sus jugadores a saludar al fondo que alojaba a los 3.000 seguidores del City. No para él, que es el técnico que, con seis, más veces ha ganado en el Bernabéu y el que más veces ha ganado al Madrid en el siglo XXI (10), pero la victoria de anoche sí tenía algo de inaugural para sus jugadores. “Este club solo tiene una Recopa en el 70 y una semifinal de la Champions. Es increíble poder ganar aquí para nosotros, porque no estamos muy habituados a hacer estas cosas, y ojalá nos ayuden en el futuro a creérnoslo y ser capaces de ir a cualquier campo y de intentar jugar como hemos jugado”, explicó Guardiola, horas después de que el TAS diera por recibido el recurso del City contra la decisión de la UEFA de prohibirles jugar competiciones europeas los dos próximos años por vulnerar el juego limpio financiero. “No podemos controlar lo que pasa fuera del campo, pero seré honesto: no es fácil para nuestro club estar así”, amplió.

La victoria llegó después de un ejercicio de resistencia al que el entrenador del City está poco acostumbrado. Apenas domaron la pelota en los primeros 20 minutos, en los que Ederson inició jugada seis veces con un patadón que terminaba en pérdida inmediata. “Dentro de nuestra poca experiencia en defender muy, muy atrás, lo hemos hecho muy bien”, razonó Guardiola, que destacó las ocasiones que consiguieron generar bajo el asedio de la presión asfixiante del Real Madrid. Eso se lo esperaba, después de 10 días viendo vídeos de partidos del equipo de Zidane durante el parón, en los que le llamó la atención especialmente la manera de apretar de Fede Valverde. “He venido muchas veces al Bernabéu y el Madrid nunca me había presionado mano a mano desde la salida, y ahora lo hace. Lo hizo en el Camp Nou y pensé: si son capaces de hacerlo en el Camp Nou lo harán en casa”. Por eso dice que decidió jugar sin un nueve puro, dejar a Agüero en el banquillo y empezar con Gabriel Jesús arriba. “No hay delantero en el mundo con esta intensidad”, aseguró, y explicó que con él buscaba atacar desde la banda, con sus diagonales, para abrir el campo en ese escenario esperado de emboscada perpetua en el centro.

Pese a todo el estudio, cuando mejor veía a su equipo, Modric y Vinicius barrieron una pelota, el brasileño asistió a Isco y se adelantó el Madrid. Aunque a Guardiola le quedaba Sterling, de regreso después de tres semanas fuera de combate por los isquios. El atacante terminó de rematar a un Madrid que se desinflaba. Empezó la jugada del empate, coronada por el inacabable Gabriel Jesús y provocó el penalti definitivo. Un chute emocional para el tierno y amenazado City cocinado por el mayor experto en victorias en Chamartín.

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