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Agüero, el ‘nueve’ en el remolino de los mediapuntas

Guardiola emplea al delantero centro del City para abrir camino a la llegada de jugadores como De Bruyne, David Silva o Bernardo Silva desde la segunda línea

Agüero, en el entrenamiento previo al duelo de Champions ante el Madrid.
Agüero, en el entrenamiento previo al duelo de Champions ante el Madrid.

El Manchester City es la expresión de un dilema. Es difícil determinar si está hecho a la medida de Guardiola o a la medida de Sergio Agüero. El río es del entrenador. El técnico regula el caudal y moldea la cuenca. Pero el ídolo sigue ahí. Firme como una roca clavada en el lecho, aguantando la corriente, algo erosionado por los años de consignas y por la influencia del entorno, tal vez, pero siempre inconfundible dueño de sus ritmos de genio irregular. Como dice un técnico de la Premier que prefiere el anonimato: “El rol de nueve en el City lo marca el Kun, más que el entrenador”.

Goleador y capaz de dar continuidad a las jugadas cuando todos sus compañeros se juntan alrededor del área rival y las vías de circulación se estrechan, Agüero posee casi todas las cualidades que exige el modelo de Guardiola a los puntas. Solo le falta una. A sus 31 años, el argentino exhibe la misma falta de rigor que cuando era un adolescente. Tiene tendencia a dejarse llevar en los entrenamientos y ante las dificultades reiteradas suele rendirse a un temperamento más juguetón que competitivo. Lo ha constatado Guardiola con fastidio y el Real Madrid con júbilo. Porque Agüero jamás pudo vencer al Madrid en los 14 partidos que disputó con el Atlético y el City. Su saldo es de cuatro goles y cuatro asistencias para nada. Cinco empates y nueve derrotas. Nunca bajo la dirección de Guardiola, que no deja de proponer fórmulas para enchufarlo y para que enchufe a los demás.

Miembro del cuerpo técnico de la selección argentina y estudioso del modelo de Guardiola, Matías Manna define la función del nueve por su contexto: “La cuestión no es cuál es el papel del nueve en el modelo de Guardiola, sino quién y cómo se la pasa al nueve, y quién rodea al nueve. ¿Qué hubiera hecho Kluivert sin Litmanen cerca? ¿Y Pelé sin Gerson…? Los nueves suelen sufrir las últimas tendencias: mediocampistas llegadores en ataque y defensa sustituyendo a los mediocampistas de control. Aislados, los nueves se desmarcan pero suele no haber pase. Y si lo hay, no hay compañeros cerca”.

Manna pone el énfasis en los mediapuntas que suelen acompañar a Agüero partiendo de los carriles interiores o de las bandas metiéndose hacia el medio, como De Bruyne, Bernardo Silva, David Silva o Gundogan. “No es lo mismo Agüero con dos extremos fijos pegados en la banda, que Agüero con dos mediapuntas recibiendo bien cerca de él”, señala el técnico.

El día que despierta su agresividad resulta devastador. Pero son frecuentes los partidos en que simplemente sale al campo a entregarse al goce de sí mismo. Puede permitírselo. La mayoría de los rivales no pueden resistir ni su faceta más hedonista: en nueve temporadas en el City se ha convertido en el tercer máximo goleador de la historia de la Premier con 180 goles, solo por detrás de Rooney (208) y Cole (187). Cuando Guardiola firmó en 2016 se lo encontró sólidamente instalado en el sitial del futbolista más venerado y mejor pagado del club con un salario que supera ampliamente los diez millones de euros netos anuales.

A falta de un nueve mejor en el mercado, el técnico le rodeó de cómplices en un intento tenaz por agitarle los pies y la conciencia. Dos extremos, dos laterales, y dos interiores suelen combinar con él en los metros finales. Incluso Laporte, el central, o Rodri, el mediocentro, le buscan filtrando líneas para que él deje de cara la pelota a los volantes. El efecto asociativo multiplica el rendimiento goleador de todo el equipo mientras que los números del porteño se mantienen: hizo un promedio de un gol cada partido y medio en cinco temporadas sin Guardiola y un gol cada partido y medio en cuatro años bajo la dirección del catalán. Raheem Sterling, el segundo punta, ha experimentado, en cambio, un florecimiento. Explotando el carril que se abre entre los centrales y los laterales izquierdos, Sterling ha duplicado su acierto goleador con Guardiola: de 24 tantos en 126 encuentros a 53 en 123.

Asalto a los 'pockets'

Agüero no solo ha ayudado a Sterling a encontrar vías de entrada al área rival. Un entrenador que ha enfrentado al City recientemente observa que la gran función del punta es ayudar a ocupar lo que llama “pockets”, las bolsas de campo que se liberan entre los centrales, los laterales y los volantes de los equipos cuando se repliegan para defenderse. “Lo que quiere Guardiola”, observa este técnico, “es que los espacios a la izquierda y derecha del Kun estén siempre libres para que los ocupen David Silva, Bernardo, De Bruyne, o Gundogan. Esos son los espacios que él siempre dice que son los más difíciles de defender para los rivales. Si tú pones un nueve que fije a los dos centrales en una línea de cuatro, los espacios que hay a izquierda y derecha de esos centrales son difíciles de defender. Son los puntos más claros para llegar o para filtrar el penúltimo pase”.

“Puede que en tu primera basculación cierres los espacios interiores”, opina este entrenador. “Pero si te fijan los centrales y te van llevando al otro lado a lo mejor el extremo y el lateral del City se quedan libres y ahí ya te han penetrado y desde ahí llega el último pase”.

Lejos del área Agüero no es el driblador más eficaz. Pero en ese escenario superpoblado por propios y extraños de los últimos metros es brillante para encontrar a sus compañeros con toques sutiles lo mismo que para revolverse con la pelota controlada hacia la portería. “Ahí son importantes las dos cosas”, explica Juanma Lillo, que ha trabajado con Guardiola y con el cuerpo técnico de la selección argentina, “siempre que se sepa interpretar cuándo una y cuándo la otra. El Kun se acomodó al juego del City porque cuanto más pequeños son los espacios mejor se maneja, por cómo es él, un tío chaparrito, con centro de gravedad bajo. Como juegan todos muy juntos, a los compañeros eso les beneficia. Él las relaciones en espacios cortos las maneja muy bien, y las recepciones, si las hace hacia portería se deja el balón a medio milímetro del cuerpo y es muy fácil hacerle penalti”.

Ramos y Varane tendrán trabajo para tomar la marca de Agüero. Si lo logran, se les presentará un segundo problema: por detrás llegarán Sterling, De Bruyne y los Silva. Como el torrente que envuelve a la roca.

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