Inglaterra frena a Irlanda en el duelo de la familia Farrell

El XV de la Rosa domina con su férrea defensa (24-12), iguala en la tabla a su decepcionante rival y se reivindica como alternativa a Francia

Elliot Daly placa a Connor Murray en el Inglaterra-Irlanda.
Elliot Daly placa a Connor Murray en el Inglaterra-Irlanda.A. Grant (AP)

Irlanda no superó el examen que sí aprobó con nota Francia en Cardiff. Esa puede ser a la postre la diferencia en un Seis Naciones, ese torneo que mide a todos contra Inglaterra, una selección que cuesta horrores descartar. En su peor versión, el XV de la Rosa maquilló un 24-0 en París y se llevó un punto bonus al perder por siete. En Edimburgo campeó la tormenta y salvó el triunfo con un fallo de Stuart Hogg. Y este domingo, con su mejor nivel defensivo, doblegó a Irlanda y se sitúa a la estela de un torneo que está en manos de Francia, la única selección que cuenta sus tres partidos por victorias. El picante al duelo lo pusieron Owen y Andy Farrell. Hijo y padre se habían medido en otras ocasiones, pero nunca como capitán inglés –el primero- y seleccionador irlandés.

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Inglaterra comenzó el partido cuesta abajo. Sin grandes agobios, la selección verde, disciplinada sin el balón, contuvo las primeras embestidas locales. El problema de vivir en territorio propio es que el margen de error se reduce al mínimo. Y lo pagó Johnny Sexton, que convirtió un trámite en tragedia. Ben Youngs probó suerte con una patada a ras de césped que se perdía en la zona de marca irlandesa. Allí llegaba Sexton para cazar el oval y frustrar las esperanzas del medio-melé con un rutinario anulado, pero se le escurrió el oval. Sin margen para remedios, llegó George Ford para ensayar.

Las primeras decisiones del capitán Sexton con el oval no fueron mucho mejores. Mandó a la banda un golpe de castigo centrado tras fuera de juego de Maro Itoje en busca del ensayo. Cuando sus compañeros percutían, aprovechó la ventaja para interrumpir la jugada con el pie y tirar finalmente a palos. La posición era, de nuevo, un trámite para un jugador de su pedigrí, pero la ejecución fue desastrosa.

Sin despertar en ataque, Irlanda volvió a exhibir una falta de concentración defensiva que no apareció en sus victorias ante Escocia y Gales. Los ingleses jugaban con ventaja en zona de 22 rival tras los esfuerzos, ilícitos, de la selección verde por derribar la plataforma inglesa. En esas, Ford pateó por alto a la zona de marca y habilitó la carrera de Elliot Daly, que se adelantó a la despistada zaga irlandesa y posó a una mano. Jacob Stockdale, un anotador señalado por sus fallas defensivas, dio motivos a sus críticos.

Irlanda tenía por delante una hazaña, pues la defensa inglesa se vuelve granítica con marcador a favor. El XV del Trébol cedía territorio incluso con balón; la culpa la tenían placajes inapelables como los de Itoje y el incordio de la diabólica tercera con Sam Underhill y Tom Curry. El XV de la Rosa se marchó 17-0 al descanso tras un avant irlandés, una buena metáfora. En un duelo nunca exento de dureza, CJ Stander protagonizó dos instantáneas: placó a Itoje segundos después de perder su camiseta y se llevó a Owen Farrell agarrado a la pierna tras golpearle para apartarlo de un ruck.

El paso por vestuarios rehabilitó levemente a Irlanda. Con todo, le costó casi 10 minutos abrir la grieta definitiva en la zaga inglesa en una secuencia de la delantera que culminó el centro Robbie Henshaw. Pese a la marca, Sexton siguió su tarde aciaga y falló la conversión. Adelantó los cambios Andy Farrell –Conor Murray dejó el puesto de medio-melé a John Cooney–, pero no alteró el guion. Se jugaba cómo quería Inglaterra, que amplió su cuenta tras dominar a los irlandeses en la melé y, lo que es más grave, en el maul, la plataforma fetiche de los verdes. Los locales se echaron encima y Luke Cowan-Dickie puso la sentencia al encuentro con su ensayo. Andrew Porter maquilló el déficit con el tiempo cumplido, pero la victoria local nunca peligró.

Irlanda iguala con nueve puntos con Inglaterra en segunda posición. Francia, con 13, tiene el torneo en su mano. Sus rivales necesitan un tropiezo galo en Edimburgo o en casa ante Irlanda para empezar a echar cuentas con average y puntos bonus. A su favor, ambos tienen por delante el comodín de medirse a Italia.

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