Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Celta remonta al Sevilla y sale del descenso

Dos goles en el último cuarto de hora, el postrero ya en tiempo de prolongación, castigan al equipo de Lopetegui, que pierde la cuarta plaza en beneficio del Atlético

Gol del sevillista En-Nesyri al Celta. En vídeo, rueda de prensa de Lopetegui.

El Celta se pasó toda la tarde del domingo como colista de LaLiga y al atardecer se quedó fuera del descenso, dos puntos sobre esa zona, victorioso tras una remontada de tintes épicos en el último cuarto de hora, con gol del triunfo casi sobre los tres pitidos. Todo le cambió al equipo vigués cuando más herido semejaba. Fue ahí cuando encontró un último aliento para golpear a un Sevilla que había exhibido oficio y un plan, pero que se diluyó en el momento de la verdad con una facilidad que debería preocuparle y que, para empezar, ya le deja fuera de los puestos de Liga de Campeones en beneficio del Atlético. El Celta no ganaba desde noviembre y en Balaídos no lo hacía desde el 6 de octubre. “Puede ser el punto de inflexión que necesita el equipo”, valoró al final Iago Aspas.

Celta
CEL
2
-
1
SEV
Sevilla
Celta
Rubén Blanco, Hugo Mallo, Olaza, Néstor Araújo, Murillo, Fran Beltrán (Filip Bradaric, min. 69), Rafinha, Okay Yokuslu, Fedor Smolov (Santi Mina, min. 87), Aspas y Brais (Pione Sisto, min. 45).
Sevilla
Vaclik, Jesús Navas, Sergi Gómez, Diego Carlos, Escudero, Franco Vázquez (Nolito, min. 84), Joan Jordán, Fernando, Lucas Ocampos, Suso (Banega, min. 65) y Youssef En-Nesyri (Luuk de Jong, min. 72).
Goles
0-1 min. 22: Youssef En-Nesyri . 1-1 min. 77: Aspas . 2-1 min. 90: Pione Sisto .
Árbitro
Santiago Jaime Latre
Hugo Mallo (min. 78), Murillo (min. 50), Fedor Smolov (min. 79), Diego Carlos (min. 62) y Escudero (min. 93).
Estadio:Balaídos

El Celta sufre y lo hizo durante muchos minutos ante un Sevilla que salió al campo con ideas claras y renovadas. Julen Lopetegui dibujó un partido con cinco cambios respecto al último tropezón de su equipo frente al Alavés. Reguilón, Koundé, Banega, De Jong y Nolito se quedaron de inicio a la vera del entrenador. El Sevilla se verticalizó y lanzó una emboscada al Celta, le atrajo hacia su área para desnudarlo con desplazamientos en largo en busca de puñales. Ocampos, que en esta ocasión operó desde la izquierda, y sobre todo En-Nesyri, lo fueron. El marroquí avisó un par de veces antes de marcar. Fue limpio, fácil y con clase. El meta Vaclik tocó sobre Diego Carlos, que estaba a su lado. Con todo el Celta en campo del Sevilla, el brasileño exhibió su patada, el central Olaza falló en el corte y En-Nesyri se quedó solo ante Rubén Blanco en el otro extremo del campo. Definió con sutileza.

Lo que menos le conviene a un equipo en la situación del Celta es remar contracorriente, repleto como está de estilistas que lucen sus magníficas condiciones en aguas tranquilas. El equipo se activó a través de la conexión entre Rafinha y Aspas, dos tipos a los que no les quema la pelota en los pies. Hubo incluso buenos minutos del equipo, manejo, aparente control. Parecían bombas de palenque, pero eran fuegos artificiales. El Celta precisa ser más efectivo que luminoso, concretar más que mostrar. La primera intervención de Óscar García Junyent sobre su alineación fue en esa línea porque en el descanso llamó a Pione Sisto en detrimento de Brais Méndez, que apenas sacó su excelente pincel en un par de brochazos.

Para entonces el Celta ya estaba en el alambre. Poco antes del descanso a Ocampos se le había hecho de noche en un mano a mano ante Rubén Blanco. Fue una de esas acciones que igual con el tiempo se recuerdan como llaves en una temporada. El Celta estaba entre tinieblas. Apenas un remate lejano del ruso Smolov apuró a Vaclik antes del descanso. Antes, en la apertura del partido, Aspas había marrado una de esas acciones que no perdona, incomodado también por Diego Carlos, que forzó lo justo para que no le señalasen penalti.

Necesitaba más producción ofensiva el Celta, no le bastaba con tener la pelota porque además jamás dejó de estar expuesto ante el galope rival. Empujó en los primeros veinte minutos de la segunda parte, con Sisto a lo suyo, para lo bueno y para lo malo, para dinamitar sin valorar tampoco mucho los daños colaterales. El Sevilla apretó entonces los dientes porque dejó de encontrar salidas y debió de correr tras la pelota más de lo aconsejable. Acabó por hallarlas en cuanto al Celta le flaqueó el físico, pesado y exigente como estaba el empapado césped de Balaídos. En-Nesyri marcó de nuevo, pero en fuera de juego, antes de pasarle el testigo a De Jong.

A esa altura el Sevilla sintió que estaba abierta la puerta de la sentencia. Fue entonces cuando llegó el empate, justo cuando más perdido parecía el Celta, cuando Okay armó una contra mal defendida por los sevillistas y todo cambió. El turco hizo el despegue, pero tuvo la inteligencia de ceder los mandos en el aterrizaje de la jugada, se los dejó a Rafinha, que volvió a encontrar a Aspas. Parece increíble que un equipo con una sociedad así ande a lo que anda. El delantero internacional definió con la ayuda de Diego Carlos, que acabó de empujar la pelota hacia su propia portería.

El partido se abocó a un cuarto de hora final de mutuo inconformismo porque a nadie le convencía el empate. Volvió a pasarlo mal el Celta cuando tenía que defenderse, pero el Sevilla volvió a destaparse y Okay, con más pulmones que nadie, volvió a armar la jugada que el dio el trunfo a su equipo, con rúbrica de Pione Sisto y suspense hasta en la manera en la que la pelota cruzó la línea de meta, tras golpear en el palo y pasearse sobre ella. Tras ocho jornadas sin ganar volvió a celebrar un triunfo el Celta.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >