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NBA

Zion Williamson, el inicio de una era

El rocoso y letal ala-pívot de 19 años exhibe en su estreno las asombrosas cualidades que le designan como futuro dominador de la NBA

Zion Williamson celebra uno de sus triples ante los Spurs. Ampliar foto
Zion Williamson celebra uno de sus triples ante los Spurs. AP

Zion Williamson, un súper atleta nacido hace 19 años en Salisbury, Carolina del Sur, empieza a deslumbrar como el nuevo diamante en bruto de la NBA. El deporte mundial observa con asombro los primeros pasos de este fenómeno de la naturaleza, de 1,98 metros y 129 kilos. En su estreno en la Liga, después de haberse perdido los 44 primeros partidos a causa de una operación del menisco de la rodilla derecha, corrigió y aumentó la fama que le precedía y los informes inequívocos que le alzaron al número uno del último draft y que provocaron que todos los equipos envidiaran a Nueva Orleans Pelicans, que tuvo la fortuna de poder elegirlo.

Tal vez en Europa, en cualquier otra Liga que no fuera la NBA, el estreno de Williamson no hubiera despertado tanto fervor y admiración. Al fin y al cabo, los Pelicans perdieron en casa ante San Antonio Spurs (117-121). Pero una de las particularidades de la NBA es precisamente su capacidad para ir más allá de un resultado. Sí, perdieron los Pelicans. Pero Zion —el curioso nombre que le pusieron sus padres para recordar un pasaje bíblico que habla del monte Sinaí—, cautivó a la afición de los Pelicans, también a sus rivales, a los 165 periodistas acreditados y a los millones de personas que pudieron ver el partido por televisión. Todos se quedaron boquiabiertos con las habilidades que exhibió Zion en los apenas 18 minutos que estuvo en la cancha, sobre todo con su erupción en el último cuarto, cuando anotó cuatro triples y 17 puntos casi consecutivos.

Los entrenadores y los jugadores de esta Liga son los primeros que se manifiestan abiertamente en torno a las virtudes de su rival. Lo hizo Gregg Popovich: “Es como estar viendo la llegada de una nueva generación. Es emocionante”, dijo el veterano técnico de los Spurs y de la selección de Estados Unidos, evocando sus tiempos de ayudante de Larry Brown en el equipo de San Antonio, cuando quedó hipnotizado por un jugador de los Chicago Bulls. Se llamaba Michael Jordan. “La llegada de Zion es buena para los Pelicans y para el baloncesto en general. Lo tiene todo, como jugador y como persona”. Efectivamente, la llegada de Zion se llegó a comparar con la de LeBron James, en octubre de 2003 cuando todavía no había cumplido 19 años, o a la de Kobe Bryant, en noviembre de 1996, con 18 años recién cumplidos, e incluso a la de Michael Jordan, en octubre de 1984 con 21.

Los Pelicans tratan de gestionar la recuperación de un jugador con un físico muy especial, hercúleo, con muchísimos kilos, pero a la vez ágil, rápido, escurridizo, con una capacidad de salto tal que le ganó un par de rebotes al pívot austríaco Jakob Poeltl, 17 centímetros más alto. Durante las 13 semanas que se ha prolongado su recuperación —inicialmente debían ser ocho—, los Pelicans han intentado incluso corregir levemente su forma de correr para evitar nuevas lesiones.

Pero hay algo más. Alvin Gentry, su entrenador, lo advirtió antes del partido: “Creo que todo el mundo en la Liga y en el país está expectante por verle jugar. Va a ser un circo y todo el mundo lo sabe”. Gentry lo incluyó en el quinteto inicial junto a Lonzo Ball, Jrue Holiday, Brandon Ingram y Derrick Favors. Pero restringió sus minutos de juego hasta las últimas consecuencias. No se dejó convencer ni por las circunstancias, cuando de la mano de Zion su equipo remontaba un partido dominado por los Spurs, ni por el deseo del propio jugador, ni por los constantes gritos de un público entusiasmado con su nuevo ídolo: “¡Queremos a Zion!”. “Todo el mundo debe entenderlo, no tiene restricciones de minutos, pero vamos a tener todos los ojos puestos en él en cuanto a la explosión de energía”, argumentó su técnico.

Cuando el número 1 de los Pelicans llevaba solo 18 minutos, repartidos en cortas tandas, su entrenador lo retiró de la cancha. “Fue muy difícil para mí”, admitió Williamson. Resignado, tuvo que irse al banquillo. En su primer partido oficial, sumó 22 puntos, con 4 de 4 en triples, 4 de 7 en tiros de dos, 2 de 4 en tiros libres, 7 rebotes, 3 asistencias y 5 pérdidas de balón en 18 minutos. El 22 de enero de 2020 pasará a ser una fecha señalada en los almanaques deportivos. El día que se estrenó Zion Williamson en la NBA.

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