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“Gracias, negrito”: la Academia Argentina de Letras sale en defensa del uruguayo Cavani, acusado de racismo en Inglaterra

El delantero del Manchester United puede ser suspendido tres partidos por la respuesta que dio en Instagram a la felicitación de un amigo

Edinson Cavani durante el partido entre Manchester United y Leeds, el pasado domingo.
Edinson Cavani durante el partido entre Manchester United y Leeds, el pasado domingo.Clive Brunskill / AP

“Gracias, negrito”. Las palabras de agradecimiento del delantero uruguayo Edinson Cavani a un amigo que lo felicitó tras la victoria del Manchester United frente al Southampton pueden costarle un mínimo de tres partidos de suspensión en la liga inglesa por supuesto contenido racista. La Asociación de Fútbol inglesa ha acusado al jugador de mala conducta y ha abierto una investigación sobre la que emitirá su veredicto el 5 de enero. Mientras en Inglaterra su mensaje ha provocado una catarata de críticas, desde la Academia Argentina de Letras (creada en 1931 porque “el idioma castellano ha adquirido en nuestro país peculiaridades que es necesario estudiar por medio de especialistas”, según dice su estatuto) denuncian que se ha malinterpretado una expresión coloquial que tanto en Argentina como en Uruguay se usa de modo afectuoso.

“Cualquier usuario de nuestra lengua en esta parte del mundo entiende que esa palabra, utilizada en el contexto que ha dado lugar a la medida punitiva, posee un claro sentido afectivo, por completo exento de cualquier matiz discriminador o racista”, señala el comunicado de la Academia Argentina de Letras firmado por el vicepresidente, José Luis Moure.

En defensa de Cavani, la Academia cita la acepción recogida en el Diccionario de la lengua de la Argentina: “Negro, gra. Coloq(uial). Tratamiento de confianza que reemplaza al nombre de pila y que se usa para llamar, pedir atención o dirigir la palabra”. El uso del diminutivo, para estos lingüistas, intensifica el sentido afectivo.

“Se pide la presentación de las correspondientes excusas por haberse afectado su buen nombre de manera infundada”, concluye la Academia Argentina de Letras. Su reacción coincide con la de otras voces difundidas en medios sudamericanos en los últimos días, como la del danés Andreas Beck Holm, profesor de la Universidad de Aarhus. “Mientras las palabras que usó Cavani no son racistas, la decisión de imputarlo sí lo es. Específicamente, es un caso de racismo cultural que está conectado muy de cerca con el etnocentrismo”, denunció Holm ante la organización Kick it out.

Cavani borró el mensaje publicado en Instagram al ver el escándalo que había provocado y pidió disculpas. “El mensaje que publiqué después del partido del domingo tenía la intención de ser un saludo afectuoso a un amigo, agradeciéndole sus felicitaciones después del partido. Lo último que quería hacer era ofender a alguien, me opongo completamente al racismo y eliminé el mensaje tan pronto como se explicó que se puede interpretar de manera diferente”, escribió el futbolista en su cuenta.

En 2011, el también uruguayo Luis Suárez, entonces jugador del Liverpool, fue suspendido ocho partidos por haber utilizado el término “negro” para dirigirse al francés Patrice Evra, en un partido contra el Manchester United. En ese momento, la Asociación de Fútbol inglés (FA, en sus siglas en inglés) acusó a Suárez de “proferir insultos y/o palabras insultantes y/o de tener un comportamiento con respecto al jugador Patrice Evra, del Manchester United, contrario a las normas”.

Aunque se trata de casos y contextos distintos, la normativa del fútbol inglés contra los mensajes racistas y discriminatorios es muy estricta y ya ha sancionado con anterioridad comentarios vertidos en las redes sociales. El año pasado, el portugués Bernardo Silva comparó a su compañero de equipo Benjamin Mendy con un conguito en Instagram. El montaje fue considerado un insulto y castigado con un partido de suspensión y 50.000 libras. La misma amonestación recibió el mediocampista del Tottenham Dele Alli por insinuar en sus redes que la pandemia fue producida por los asiáticos. Tras esos incidentes, la FA decidió aumentar de uno a tres los partidos mínimos de sanción.

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