EUROLIGA | REAL MADRID, 91-ALBA, 62

El Real Madrid aparca los problemas con un paseo ante el Alba Berlín

Los de Laso, liderados por Tavares y Garuba, se sobreponen a la baja de Randolph con un partido arrollador ante el conjunto de Aíto (91-62), convertido en un ‘sparring’ antes de la visita liguera del Barça

Garuba se escapa del marcaje de Olinde
Garuba se escapa del marcaje de Olinde
Euroliga
Finalizado
Real Madrid
Real Madrid
91
62
Alba Berlin
Alba Berlin
19 - 18
26 - 12
27 - 14
19 - 18
WiZink Center

El Real Madrid se dio un paseo ante el Alba Berlín (91-62) para reponerse de los dos partidos agónicos y tortuosos disputados en Grecia la semana pasada y del grave contratiempo de la lesión de Anthony Randolph. Sin dejar espacio para el lamento ni para el ataque alemán, Tavares y Garuba (16 y 15 puntos respectivamente) derritieron al Alba con solvencia y rapidez. Fue la décima victoria madridista en las últimas 11 jornadas de la Euroliga. De las prórrogas ásperas ante Panathinaikos y Olympiacos a un recreo sobre la alfombra tendida por el conjunto de Aíto García Reneses, que acabó convertido en un sparring antes de la visita del Barça. Con el triunfo los blancos alcanzan a los de Jasikevicius en el podio de la clasificación (11-5), a dos pasos del líder CSKA.

Hace 10 meses, en Málaga, el nombre de Aíto (que el domingo cumplió 74 años) apareció en la rueda de prensa de Pablo Laso tras ganar su 20º título al frente del Madrid. “Es su sexta Copa como entrenador, Aíto ganó cinco ¿qué le dice el dato?”, preguntaron a Laso para cerrar su comparecencia. “Aíto es un referente. Yo estuve en su campus cuando era un crío y me tuvo dos horas dando pases largos, no se me olvida... Y ahí sigue. Eso habla muy bien de Aíto… ¡con lo cual el dato también habla muy bien de mí, coño!”, resolvió el vitoriano entre grandes risas de la sala. “Lo tenía que decir”, remató en su reivindicación campechana. La reflexión sobre sus méritos como entrenador y la competitividad de su equipo en el tiempo adquiere vigencia estos días ante el reto de reinventar a un Madrid sin Campazzo ni Randolph. Ya lo logró en la temporada 2017-2018, cuando su plantilla se sobrepuso a las graves lesiones de Llull, Kuzmic, el propio Randolph, Ayón… hasta ganar la Décima en Belgrado. Entonces acertó el club con el gigantesco fichaje de Tavares. Ahora también le toca mover ficha en el mercado. La efervescencia madridista y la endeblez del Alba propiciaron un partido plácido para los blancos que, de momento, no echaron en falta a nadie. Hasta parecieron sobrarle recursos en vísperas de recibir el domingo al Barça en el clásico liguero de navidad.

Laso y Aíto se confesaron en una prolija conversación antes de un partido que, tras el homenaje al lesionado Randolph en los prolegómenos, duró un suspiro. El Madrid, a campo abierto e imparable por dentro, descosió la contienda en un santiamén. Garuba (8 puntos, con dos triples, 3 rebotes y 1 tapón en los primeros 10 minutos) y Tavares lucieron de salida ante un Alba apenas sostenido por Thiemann y marcaron tendencia. Sin Peyton Siva y con Sikma y Lo atados por la defensa blanca, no hubo batalla. Llull ganó a Granger la batalla por el mando del encuentro y, con Deck y Thompkins como nueva pareja interior y Causeur produciendo a buen ritmo (10 puntos y 3 asistencias en 9 minutos), el Madrid lanzó un contundente demarraje antes del descanso (43-26, m. 19). No rechistó el cuadro alemán (38-22 en la estadística de rebotes). La segunda falta de Thompkins devolvió a pista a Tavares antes de tiempo y el caboverdiano volvió a sacar lustre a su expediente: 16 puntos, 11 rebotes y 27 de valoración en 22m 55s en pista. Esta vez pudo descansar. La aparición de Carroll en la reanudación (3 triples en 5 minutos) convirtió la tunda en zarandeo (72-42, m. 29; 91-60 poco antes del final). Tuvo carrete Alocén y hasta hubo un triple de la factoría Llull desde más allá de medio campo para completar el recreo.

Florentino Pérez asistió al vistoso trámite de su equipo pegado a un teléfono que estos días echa humo en busca de soluciones. Mientras, el colectivo volvió a suplir los problemas. El Madrid amortiguó la salida de Campazzo hace ya un mes con un aplicado ejercicio de compromiso gremial que sigue vigente y no repara en excusas. Una reconstrucción sobre la marcha que, sin el Facu, acumula un balance de ocho triunfos y una derrota sumando Liga y Euroliga. Una racha forjada en la defensa que, desde el 23 de octubre, cuando los blancos cayeron en el Palau ante el Barça, contabiliza 19 victorias en 20 partidos. Pero con la baja de Randolph, caído combate en El Pireo con una rotura del tendón de Aquiles izquierdo que le tendrá 10 meses fuera de las pistas, el plan de Laso ha quedado abocado a un más difícil todavía a la espera de fichajes. Hasta su lesión, Randolph era el séptimo jugador en minutos en la rotación continental de los madridistas. Sin embargo, atendiendo a su valoración (9,7), el estadounidense era el tercero en prestaciones solo por detrás de Abalde (10,5) y Tavares (19,3). El caboverdiano carga ahora con el peso de una rotación descompensada.

Después de su última eliminación por cinco faltas, ante el Bayern en la sexta jornada, Tavares se mueve a golpe de exhibiciones (24,2 de valoración media en los nueve partidos previos) y minutadas (más de 27 minutos de media en pista en ese tramo; 32,5 en los cuatro anteriores al Alba). Un cuentakilómetros que avisa de la necesidad de fichar otro pívot con más urgencia de la que pretendía el club, que trabajaba en opciones jóvenes y de recorrido de cara al próximo verano. Thompkins, Garuba, la polivalencia de Deck como cuatro, la veteranía de Felipe (solo dos minutos en la presente Euroliga) y la proyección de Vukcevic (17 años) —el capitán y el canterano se quedaron fuera de la convocatoria a pesar de las bajas—, no parecen cimientos suficientes para aguantar todo el curso. A la espera de lo que traiga Papá Noel al WiZink Center, el Madrid se recreó ante el Alba. El domingo llega el Barça con otra vara de medida. Y con Heurtel y sus opciones de tomar el puente aéreo protagonizando el morbo de la cita. En una decisión sorprendente y radical, el club azulgrana dejó al base francés fuera del avión de vuelta del equipo a Barcelona (depués de la derrota ante el Efes en Estambul) tras conocer sus negociaciones con el Madrid para ser el relevo de Campazzo.

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