EL OJEADOR

El derbi del ataque entre líneas

Con una referencia atacante más o menos definida, Real Madrid y el Atlético insisten ofensivamente con las duplas Vinicius-Rodrygo y João Félix-Llorente

João Félix, el pasado miércoles en el partido del Atlético de Madrid ante el Salzburgo en Liga de Campeones.
João Félix, el pasado miércoles en el partido del Atlético de Madrid ante el Salzburgo en Liga de Campeones.Christian Bruna / EFE

Con una referencia atacante más o menos definida —Benzema, mucho más móvil, nada tiene que ver con Luis Suárez, más estático—, el Real Madrid y el Atlético insisten ofensivamente en los últimos partidos en la búsqueda del juego entre líneas. Además, lo practican por parejas: Rodrygo-Vinicius y João Félix-Llorente. Por sus condiciones, las duplas no tienen mucho en común, pero los cuatro jugadores abarcan una simétrica zona de influencia, los tres cuartos de campo. Y los cuatro están resultando desequilibrantes, cada uno a su manera.

Extremos por dentro. Zidane utiliza a los dos brasileños como falsos extremos con la obligación defensiva de perseguir a los laterales contrarios. Su mejora en esta faceta quedó ratificada en Sevilla y ante el Gladbach. El posicionamiento de Vinicius, tres tantos y dos pases de gol, es más exterior. Se estira pegado a la banda. Velocidad, profundidad, desborde en carrera. Agitación a la contra. El responsable de dar amplitud por la izquierda. No siempre consigue una buena compenetración con su lateral. Marcelo, que suele doblar por fuera, le come terreno y le empuja hacia el carril del 10; Mendy, sin embargo, le dobla por dentro hasta colocarse Vini en muchas acciones como segundo delantero. Su asignatura pendiente es el remate y su inmediata consecuencia. Sin embargo, tiene la facultad de participar de forma directa en casi todas las jugadas que acaban en gol. Un balón en sus pies es una apuesta para que algo pueda suceder.

Rodrygo ha mejorado su participación en el juego asociativo en los últimos encuentros. Busca más zonas intermedias e interiores para no quedarse aislado y favorecer las incorporaciones del lateral de turno, Carvajal o Lucas Vázquez, encargados por la derecha de dar la amplitud necesaria. Aunque solo lleve un tanto —cinco pases de gol—, la sensación es que domina mejor la técnica del disparo y que tiene más tacto y precisión en el pase.

Simeone descubre los mediapuntas. Aparcado, no olvidado, el clásico 4-4-2, la nueva ocupación de los espacios del Atlético muestra ocho puestos muy marcados: tres centrales, dos laterales largos, dos mediocentros y un punta puro cuando juega Luis Suárez. No tanto si lo hace Correa. Los dos hombres restantes, Llorente y João Félix, se han convertido en dos versos libres. Con sus posicionamientos, un escalón por detrás del delantero, el Cholo ha descubierto la figura del mediapunta, que hasta ahora no comparecía en su pizarra.

De momento, ha encontrado en ellos un equilibrio colectivo casi perfecto. Llorente, cinco dianas y tres pases de gol, no es de los que están. Llega arriba desde lejos. Indistintamente por dentro o por fuera y con libertad para hacerlo tantas veces como su físico aguante. En fase defensiva tiene la obligación de replegarse rápido hasta formar una línea de tres volantes con los dos mediocentros. Si Trippier se queda colgado en ataque, suya es entonces la misión de cubrir el lateral. Un ida y vuelta constante.

João Félix sí está. Y ahora más que nunca. Ocho tantos y tres pases de gol. Mediapunta por convencimiento, no suele retrasarse más allá de la divisoria. Se perfila en el carril del interior zurdo, muy atento a las incorporaciones por fuera de Carrasco, su mejor socio actualmente. Prefiere recibir el balón al pie mejor que al espacio y ser él quien se monte una acción individual o busque el pase en profundidad al primer compañero que le tire un desmarque. El equipo cada vez le abastece de más balones. Le buscan en el juego entre líneas, lo que domina como un consumado especialista.

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