Sufrir a balón parado

Es cierto que la capacidad del Barça para rizar el ridículo había quedado patente en aquel córner de Anfield Road, con medio mundo mirando al balón y los azulgrana mirándose entre ellos

Leo Messi, cabizbajo, durante el partido contra la Juve en la última jornada de la fase de grupos de la Champions.
Leo Messi, cabizbajo, durante el partido contra la Juve en la última jornada de la fase de grupos de la Champions.Alberto Estévez / EFE

Hay algo hermoso en la decadencia del Barça de Messi, equipo colosal que escribió algunas de las páginas más bellas en la historia del fútbol y que ahora se dirige al desguace por su propio pie, corneado de muerte pero intransigente en su última voluntad: que el mundo entero sea testigo estupefacto del acto final. La lógica y el respeto hacia los años bárbaros del genio aconsejaban otro desenlace, supongo. La aparatosa derrota de Lisboa tenía ese punto de ruptura que precede a los cambios rotundos, momento idóneo para decir ...

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