Ciclismo

Una mujer para dirigir a Chris Froome en el Tour

El Israel Start Up Nation ficha como directora a la británica Cherie Pridham, la primera que llega al WorldTour

Cherie Pridhman, sentada en una banqueta.
Cherie Pridhman, sentada en una banqueta.Israel Start-Up Nation

No hay que ser muy viejo para recordar los tiempos en los que la Unión Ciclista Internacional (UCI), dueña de los reglamentos del arcaico deporte, prohibía acreditar a mujeres para cualquier cometido profesional en las carreras, excepto las azafatas de podio que daban el beso a los ganadores, y en los que el Tour o la Vuelta sancionaban a los directores de equipo que tuvieran la ocurrencia o el detalle de invitar a una mujer a seguir la carrera en su coche, y aún hay ciclistas profesionales que tienen grabadas a fuego las advertencias de sus técnicos en tiempos de juveniles, que les recordaban que la mujer, el pecado, la masturbación, era el gran enemigo de su progresión deportiva, el peligro que tenían que evitar ellos, tan jóvenes, tantos días fuera de casa.

Y también hay ciclistas de ahora, como el reciente campeón de Europa de Madison y puntuación, Sebastián Mora, la mayoría, que cuando se les pregunta si aceptaban sin problemas que una mujer fuera la directora de su equipo profesional responden que les sorprende que les hagan esa pregunta. En el ciclismo masculino actual ya hay mujeres trabajando como masajistas, preparadoras físicas, mecánicas, nutricionistas, cocineras. El pelotón ya no se altera.

“Esa pregunta sobra”, dice Mora, que corre ahora en el Movistar y a quien, en los dos años que pasó en el equipo británico del Raleigh, dirigió, contrató y pagó Cherie Pridham, también dueña del conjunto que ahora se llama Vitus, la misma persona que se ha convertido en la primera mujer que dirigirá un equipo masculino del WorldTour, el Israel Start Up Nation, cuyo líder será la próxima temporada Chris Froome. “Para mí no supuso nada diferente que me dirigiera una mujer. Al principio te impacta un poco, pero qué va, qué va. Es una directora superexigente que nos llevaba muy bien. Estoy muy contento por su contrato con el Israel. Su irrupción significa que el ciclismo está cambiando, que todo es más igualitario y mejor”.

Antes que directora, Pridham, de 49 años, fue ciclista profesional hasta 2006. En 2011 comenzó a dirigir el Raleigh y pocos años después se convirtió en responsable máxima del equipo británico de categoría continental (la considerada segunda división del ciclismo mundial, después del WorldTour, que es algo así como la Champions, y la profesional-continental). “Tiene lo que buscábamos, capacidad y experiencia”, dice el finlandés Kjell Carlstrom, responsable técnico máximo del equipo. “Hará un gran trabajo”.

“Llevo toda la vida trabajando con ciclistas hombres, así que este puesto no es ninguna novedad para mí”, dice Pridham, quien se siente muy orgullosa de ser la primera mujer en un circo tan marcado por el patriarcado. “Lo más importante para mí es que este paso abrirá la puerta a otras mujeres, que de eso se trata”.

“Me parece una gran noticia y me alegro por Pridham, pero, como mujer, nuestro primer objetivo es conseguir que haya más mujeres dirigiendo los equipos femeninos”, dice Agurtzane Elorriaga, directora y responsable técnica del equipo femenino Bizkaia-Durango, el de más tradición en España, quien recuerda que la presencia de las mujeres en cargos de en responsabilidad de ciclismo es mínima incluso en los equipos de ciclismo femenino, mayoritariamente dirigidos por hombres. En España solo tres mujeres —ella, Eneritz Iturriaga (Eneicat) y Cristina San Emeterio (Río Miera)— están al frente de un conjunto de mujeres, y en el WorldTour femenino otras tres más, Yoko Teutenberg y Giorgia Bronzini (Trek) y Beth Duryea (Canyon). “Y el primer paso para conseguirlo es lograr la profesionalización plena del ciclismo de mujeres, que llegue dinero, convertirlo en una profesión, no una afición a la que dediques media vida a cambio de nada”.

Elorriaga cuenta que solo eran dos mujeres al lado de una treintena de hombres las que en su promoción hicieron el curso de dirección de equipo, y se acuerda de que los hombres pensaban que lo hacían solo como pasatiempo, que nunca ejercerían la profesión, mientras que para ellos era una preparación para el futuro. “No nos tomaban en serio. Y aunque estemos preparadas no veo a una mujer en un equipo español en el futuro. El campo está muy acotado”, dice Elorriaga, de 42 años, exciclista, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, entrenadora de ciclistas y profesora universitaria de preparación física. “Y de eso vivo. Preparo a mujeres y también me gustaría preparar a hombres, pero la vida no me da para más”.

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