FÚTBOL

La fractura craneal de Raúl Jiménez y la controvertida gestión del traumatismo de David Luiz

Médicos, técnicos y jugadores critican el reglamento y los protocolos que permitieron al brasileño continuar en el campo tras sufrir un peligroso golpe en la cabeza durante el Arsenal-Wolves

David Luiz y Raúl Jiménez tendidos en la hierba tras chocar, este domingo en el Emirates.
David Luiz y Raúl Jiménez tendidos en la hierba tras chocar, este domingo en el Emirates.John Walton / POOL / EFE

Raúl Jiménez, delantero de referencia del Wolverhampton, fue operado este lunes de una fractura de cráneo. La lesión, que podría impedirle volver a jugar al fútbol, fue consecuencia de una colisión. Chocaron su cabeza contra la cabeza de David Luiz mientras ambos libraban uno de los cientos de duelos aéreos que se registran cada fin de semana en las competiciones europeas y que exponen a los futbolistas a riesgos cada vez más alarmantes, que no nuevos. El choque de cabeza contra cabeza es, según la mayoría de los neurólogos consultados, la causa más plausible del elevado índice de demencia senil detectado entre la población de futbolistas profesionales escoceses en el siglo pasado, según la investigación publicada en 2019 por la Universidad de Glasgow.

“Cuando oímos a los médicos activar un código rojo entramos en pánico”, recordó Nuno Espírito Santo, el entrenador del Wolves. Sin público en el estadio para apagar los sonidos de la calle, las sirenas de las ambulancias resonaron con fuerza en el recinto vacío del Emirates según se acercaban para llevarse a Raúl Jiménez. El mexicano fue trasladado al hospital. Pero David Luiz, que pudo incorporarse, siguió jugando después de que los médicos del Arsenal le limpiaran la sangre, taponaran la herida y enroscaran su cabeza con una venda. Esto provocó un escándalo en Inglaterra, en donde aumentan los grupos de presión para forzar a la FIFA a introducir modificaciones reglamentarias que, reproduciendo los protocolos del rugby, permitan sustituir jugadores temporalmente en caso de sufrir golpes que puedan afetar su salud cerebral.

“Por supuesto que tendría sentido hacer cosas así”, dijo Jürgen Klopp, el técnico del Liverpool, al enterarse del accidente del Emirates.

“El fútbol tiene que despertar a la realidad”, lamentó Alan Shearer, legendario goleador del Newcastle y la selección. “No el mes que viene, sino ya mismo. Esto ha estado ocurriendo durante demasiado tiempo. Los protocolos de traumatismo craneal en el fútbol son inaceptables”.

La semana pasada la International Board propuso a la FIFA cambiar el reglamento para introducir la posibilidad de realizar un cambio extra en caso de que, agotadas las sustituciones, un jugador sufra un traumatismo craneal. Pero este cambio reglamentario tampoco habría impedido que David Luiz siguiera jugando golpeado, como hizo, ya que el accidente se produjo en el minuto seis del partido, cuando el Arsenal aun podía realizar tres cambios. El técnico, Mikel Arteta, decidió que el jugador siguiera hasta el descanso. Media hora más.

“Seguimos el protocolo para verificar que no había perdido el conocimiento, cosa que no sucedió”, dijo Arteta, “y luego le hicieron otros tests. Pero estaba incómodo y realmente no podía cabecear así que no pudo continuar”.

Vincent Gouttegarge, el medico del sindicato mundial de jugadores FIFPRO, lamenta que la FIFA no haya escuchado su propuesta, que habría evitado estas circunstancias arriesgadas. “Los exámenes internacionalmente admitidos de verificación de síntomas de lesiones cerebrales exigen varios tests”, explica Gouttebarge. “Para un médico experto esto requiere un mínimo de diez minutos. Para realizarlos, el rugby y el fútbol americano permiten cambios temporales de los jugadores golpeados, que son sustituidos por un compañero mientras se les realizan las pruebas”.

“Un conflicto de intereses”

El Times contabilizó más de 800 jugadas en las que una cabeza golpeó un balón en la última jornada de Premier. El incidente del Arsenal-Wolves se produjo en una de esas acciones aparentemente inocuas. Hubo un córner a favor del Arsenal y Daid Luiz fue a la carrera a rematarlo. Raúl Jiménez defendió el primer palo. La pelota pasó entre los dos y en el círculo de gradas vacías se propagó el sonido de algo que se quiebra. Los dos jugadores permanecieron como desmayados sobre la hierba mientras sus compañeros gritaban pidiendo auxilio. Raúl Jiménez no reaccionó. Pero David Luiz se levantó a los dos minutos. A los ocho minutos ya estaba listo para jugar sin que los médicos del Arsenal dieran la impresión de haber dedicado más tiempo a vendarlo que a comprobar el estado de su cerebro con un test cognitivo.

Rafael Ramos, presidente de la Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol, opina que sería conveniente nombrar médicos independientes para evitar conflictos de intereses entre los médicos de los clubes, los jugadores y sus téncicos. “En las competiciones internacionales de rugby siempre hay un médico específico para decidir si el jugador puede o no volver al campo”, explica. “Tener un médico independiente de FIFA haría que ningún médico del equipo del jugador afectado tuviera que discutir con su entrenador si entra o no entra al campo. Así se quita presión al médico de tomar esa decisión. Imagínate que tenga un golpe Messi y le dices a su técnico que no puede jugar. Puede haber un conflicto de intereses importante”.

“Cuando un jugador recibe un golpe en la cabeza, debe haber una sustitución, pueda o no continuar jugando”, protestó Ederson, el portero del Manchester City, víctima él mismo hace años de un traumatismo craneoencefálico durante un partido. “Porque tú te puedes sentir muy bien, pero las consecuencias las vas a sufrir después”.

David Luiz siguió en el campo, pero, por su modo de reaccionar a las situaciones del juego, pareció agotado. En el minuto 27, apenas se movió para impedir el remate de Pedro Neto, que irrumpió en el área del Arsenal para meter el 0-1. Arteta lo sustituyó en el descanso por Rob Holding. El Arsenal acabó perdiendo 1-2.

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