PREMIER

El viaje más largo de Pep Guardiola

El entrenador, tan feliz como motivado por la complicidad con la cúpula del Manchester City, renueva hasta 2023

Guardiola, con el City.
Guardiola, con el City.CATHERINE IVILL / Reuters

Un día, de paseo por la ciudad deportiva del Manchester City de la mano de Pep Guardiola, el invitado se paró en la puerta de una sala y, antes de que pudiera preguntar, el entrenador respondió: “¡La de broncas que he tenido aquí dentro con los jugadores! Y, ¿sabes?, ni una salió en la prensa”. Nada agradece más el técnico que tener la sensación de control del vestuario, dominar el escenario en el que se mueve el equipo, anticipar la jugada en la cancha y estar a gusto en el club, como le pasa en la entidad citizen, por la que ha renovado hasta el 2023.

Tan contento y motivado se siente que en el City aspira a cumplir las mismas siete temporadas (2016-2023) que sumó como entrenador del Barça (2008-2012) y del Bayern Múnich (2013-2016). “El viaje continúa”, anunció la entidad, apiñada alrededor del entrenador de Santpedor. La complicidad es máxima con la cúpula del City formada por su amigo y secretario técnico, Txiki Begiristain, y el director ejecutivo, Ferran Soriano, ambos conocidos de sus tiempos en el Barcelona.

Los tres trabajan en la misma dirección y cuentan con la confianza del presidente, Khaldoon Mubarak. “Es una muestra de que sus cualidades, la pasión y su inteligencia están ahora entrelazados con el fútbol que jugamos y nuestra cultura de club”, afirmó el dueño del club, que mantiene una excelente relación con Guardiola. “Me tengo que ganar la prórroga de mi contrato”, había anunciado el técnico antes de un acuerdo que se firmó en 48 horas, nada que ver con la situación vivida en el Camp Nou o el Allianz Arena. Guardiola se cansó del Barça y no aguantó más en el Bayern Múnich.

A Guardiola le importan los detalles, como que el City no haya tocado el sueldo de sus empleados durante la pandemia, y en ocasiones le interesan los proyectos, pocos tan entregados a su causa como el del City. Nadie del club le reprochó en junio que no ganara la Liga y quedara eliminado en cuartos de la Champions por el Lyon. El entrenador se siente cómodo y agradecido con la paciencia de los dirigentes. La presión por los títulos no la pone la prensa ni el entorno, sino el City.

“El reto no es que Guardiola gane la Champions para demostrar que es el mejor entrenador del mundo, debate mediático y estéril porque solo se plantea para poder negar su excelencia, sino que el desafío es el de jugar bien y perfeccionar al equipo para que salga campeón, también de Europa”, sostienen en el City. La renovación del técnico se considera capital para redondear la plantilla porque facilita los fichajes y los traspasos, no hay especulación posible para futbolistas y agentes, nadie duda sobre quién es y será el entrenador del City.

Asegurada la estabilidad, el mensaje enviado al mercado es inequívoco: el club no juega con la silla del entrenador ni el técnico con el pulso de la entidad, en un momento en el que además las alternativas por una y otra parte eran escasas y había circunstancias que favorecían los rumores. Ningún precandidato a las elecciones del Barça podrá utilizar el nombre de Guardiola. La mirada sobre el técnico se centrará en su gusto futbolístico y, si se quiere, en su obsesión con los centrales y capacidad para convertir a equipos menores en grandes enemigos como pasó con el Lyon.

El City ya evitó en verano una sanción por el fair-play financiero después de invertir 942,41 millones de euros desde 2016. La inversión es tan importante como la huella futbolística del equipo con Guardiola. Y su legado en el fútbol español y alemán a nivel de jugadores y de técnicos ha tenido continuidad en la Premier. Hoy le estimula el crecimiento de las promesas, su sintonía con los equipos inferiores, la internacionalidad de apuestas como las de Eric García, Rodri y Ferran Torres, y medir la evolución del juego de sus muchachos con rivales de la talla de Klopp o Mourinho. “¿Dónde voy a estar mejor que aquí?”, proclama Guardiola. Messi ya sabe quién será el técnico del City si insiste en dejar el Barça.

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