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Sergio Ramos, así en el campo como en la grada

El capitán blanco, ausente por sanción, no para de dirigir desde el asiento a una zaga que sufre pero acaba por quinta vez seguida imbatida

Asensio y Rodrygo, en una acción del partido.
Asensio y Rodrygo, en una acción del partido.GABRIEL BOUYS / AFP

Valdebebas debía haber sonado este fin de semana a rock, al indie de los británicos Alt-J y a la electrónica de la siberiana Nina Kraviz, todo un viaje. Eran las fechas del Mad Cool, uno de esos festivales a los que España se lanzó de cabeza en la inconsciente felicidad del mundo prepandemia. La nueva normalidad, sin embargo, dejó el enorme recinto en silencio y, a cambio, llevó el fútbol a esta zona del noreste de Madrid.

A 400 metros de esa inmensa explanada, en el Di Stéfano se esperaba este viernes el mismo ambiente callado más allá de los sonidos dulzones que salían de la megafonía en la previa. Faltaba en el césped por acumulación de tarjetas Sergio Ramos, que nunca para de hablar. Pero en este fútbol envasado al vacío, el capitán se hizo oír lo mismo en la última fila de la grada, donde siguió el partido, que en el terreno de juego. Vestido con camiseta negra, moño de samurái y mascarilla oscura, su vozarrón grave se sintió igual que de costumbre. Gritó, animó, comentó y, por supuesto, silbó sin descanso.

Real Madrid
RMA
2
-
0
ALA
Alavés
Real Madrid
Courtois, Varane, Eder Militao, Lucas Vázquez, Ferland Mendy, Kroos, Modric (Federico Valverde, min. 69), Casemiro (Brahim Diaz, min. 93), Benzema (Hazard, min. 81), Rodrygo (Isco, min. 81) y Marco Asensio (Vinicius Junior, min. 69)
Alavés
Roberto, Laguardia, Adrián Marín, Rodrigo Ely, Ximo Navarro (Martín Aguirregabiria, min. 22), Camarasa, Oliver Burke, Edgar Méndez (Borja Sainz, min. 67), Fejsa (Mahmoud Abdallahi, min. 54), Joselu (José Luis Rodriguez, min. 68) y Lucas Pérez (Luis Rioja, min. 54)
Goles
1-0 min. 10: Benzema. 2-0 min. 49: Marco Asensio.
Árbitro
Jesús Gil Manzano
Mahmoud Abdallahi (min. 82)

“Bien, Karino [a Benzema]”; “Nada, hombre, sigan”; “Aguántalo [a Casemiro, en un ataque vitoriano]”, y el gran clásico de su repertorio, los silbidos, ya sea para ordenar la defensa o pedir un cambio de orientación. Desde ahí observó tranquilo y con los brazos cruzados cómo Benzema ejecutaba con la misma eficacia que él el penalti que puso en ventaja al Madrid ante otro locuaz, el portero Roberto, y cómo Courtois lo detenía todo en el área contraria. Unas filas más abajo, Marcelo, lesionado para lo que resta de Liga, seguía todo en silencio.

Sin el capitán, el Madrid es un equipo callado sobre el verde. A pocos se les oyó en el vacío de Valdebebas. De pie o sentado en el asiento, la presencia de Ramos se notó tanto desde la grada como su ausencia en el campo. Con una defensa de urgencias por las bajas del cuatro blanco y Carvajal, los blancos se sintieron amenazados en la primera parte. Para el minuto tres, Joselu, que echó los dientes en ese estadio con la camiseta del Castilla, ya la había mandado al larguero y Varane se había quitado de encima el rechace de Lucas Pérez.

Zidane alistó por la derecha a uno de sus soldados más fieles, Lucas Vázquez, que apenas había acumulado 20 minutos en el fútbol postconfinamiento. Su zona fue de las más acosadas por el Alavés, que volcó el ataque por ahí y en ocasiones con peligro. En una de esas, Burke dejó sentado a Militão sobre la línea de fondo y Joselu la mandó al descampado. Los blanquiazules, que no paraban tampoco de hablar, ellos sobre el césped, inquietaron hasta el intermedio a un Real donde el que más charlaba era el capitán desde la grada.

Y en uno de esos ataques vascos mediada la primera mitad, se lesionó el colegiado, Gil Manzano, que a duras penas llegó al descanso y que, tras la reanudación, se quedó en la banda y en su lugar entró el cuarto árbitro, Rodríguez Carpallo. El valenciano fue quien tuvo que consultar al VAR para dar validez al 2-0 de Asensio por posible fuera de juego del asistente Benzema. Se lo anticipó Ramos, al quite de todo. “¡Clarísimo!”, retumbó dos segundos antes de que el tanto subiera al marcador.

Este es el Madrid de su capitán, el jefe de una defensa que por quinto encuentro seguido volvió a dejar la puerta a cero, no sin dificultades esta vez, que ya empieza a hacer cuentas con el alirón, y que arriba recuperó, aunque de forma testimonial, a Hazard. Los blancos se movieron al compás de los gritos de su capitán, omnipresente, así en el campo como en la grada.

Zidane: “Courtois tiene una influencia muy grande”

El gol de Asensio al inicio de la segunda parte finiquitó un partido que, hasta entonces, el Madrid no estaba disfrutando en exceso pese a ir en ventaja. La defensa de circunstancias padecía y Courtois no necesitaba gafas para ver a los jugadores del Alavés. Con frecuencia los tenía encima. El belga, camino del Zamora, volvió a dejar unas cuantas intervenciones de nivel, y así se lo reconoció Zidane. “Tiene una influencia muy grande, lo que está haciendo cada partido es fenomenal. Es una cuestión de todos a la hora de defender, pero Thibaut está sacando. Hoy igual nos ha venido bien que saque dos o tres paradas”, valoró.

Ahora la preocupación del técnico es el poco tiempo hasta la siguiente cita, el lunes en Granada a las 22.00. Lo repitió varias veces en sus comparecencias posteriores. “Vamos a ver… Los jugadores están cansados, pero con una victoria se descansa mejor”, dijo. El que no parece que vaya a hacerlo es James, que por segundo día consecutivo se quedó fuera de la convocatoria. Le preguntaron si jugará de nuevo con el Madrid y el entrenador blanco respondió con un seco: “No lo sé”.

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