Luis Suárez cumple en casa 85 años: “Hay días que estoy medio tarao”

El único español con un Balón de Oro celebra el aniversario este sábado recluido en su domicilio de Milán, donde las horas se le hacen “eternas”, mientras espera el regreso de la competición

Luis Suárez, en su casa de Milán con el Balón de Oro el pasado octubre.
Luis Suárez, en su casa de Milán con el Balón de Oro el pasado octubre.

Luis Suárez Miramontes (A Coruña, 2 de mayo 1935) celebrará este sábado en su domicilio de Milán, relativamente cerca del estadio de San Siro donde hizo historia con su Inter, su 85 aniversario en compañía de Valentina, su mujer, y con el miedo metido en el cuerpo: “Este bicho no perdona a nadie, y menos a los que ya estamos en estas edades”.

Suárez reconoce estar ya un tanto desesperado después de casi dos meses de reclusión domiciliaria. “En Milán empezamos una semana antes que en España. No he salido ni un solo día a la calle. Ni uno. Ni al portal. El médico no me deja. Además, es amigo y se pone serio conmigo. Nos asusta. Mi señora anda, además, con oxígeno y no puede correr ningún riesgo. Hay días que parece que estoy en otro mundo. Medio tarao. Esto era impensable. Cuando comenzó aquí en Milán todos pensábamos que era la gripe de los…”.

Confiesa que no le ha dado por la nostalgia futbolística. “No he visto nada de fútbol. Del actual porque no hay y del pasado porque los míos ya los he visto todos, los jugué yo mismo. Veo la televisión, leo los periódicos e intento todas las mañanas hacer un poco de ejercicio. Tengo una bici estática, hago alguna tabla de gimnasia de esas de mi época y ando por la casa. Moverme me muevo. Si no, me muero. No hay nada peor que la monotonía. Los días se hacen eternos”. El exjugador del Barcelona suspira por una apertura: “Aquí el día 4 a lo mejor ya nos dejan salir y nos abrirán cosas. Pero los más veteranos tenemos que tener cuidado, este bicho te ataca y te complica la vida. Tenemos menos defensas”.

Para celebrar sus 85 años —“qué viejito me estoy haciendo”— tiene pensado encargar algo especial al restaurante de su amigo Vittorio, de Bérgamo. “Tiene buen pescado y algo de marisco… Claro que si pudiera me gustaría tomarme unas centollas de mi tierra y unos percebes. No es lo mismo. Por más años que pasen echo de menos el marisco. Lo vamos a intentar y si no, pues nos tomaremos una pizza y una cerveza y lo celebraremos a la italiana. Nunca he pasado un aniversario encerrado. ¿Velas? No, no tengo. Estamos a dos velas”.

Puesto a imaginarse cómo será el fútbol del futuro, Luis Suárez sospecha cambios, pero divisa la normalidad en un tiempo razonable. “Yo creo que hay que volver a jugar con garantías, pero cuanto antes. Primero acabar los campeonatos y luego, si se puede, también las copas europeas. Es mejor un partido a puerta cerrada a que no haya partidos, aunque es raro jugar sin público, suena a vacío. No es el fútbol de verdad. Menos es nada. Económicamente los clubes, tanto en España como en Italia, lo notarán. Sobre todo, los grandes, que sacan mucho dinero de los museos, las giras, las camisetas... No creo que haya dinero para muchos fichajes de esos gordos. Habrá muchos cambios de cromos, ‘yo te doy este y tú me das aquel’. Y sacar chavales. Pero todo está por ver. Es una situación inédita”.

Su Balón de Oro va a cumplir 60 años [1960]. Todavía mantiene el honor de ser el único futbolista nacido en España en ganarlo. “Y siempre me gusta recordar, porque si no lo hago yo no lo va hacer nadie, que gané también dos de plata [1961 y 1964] y uno de bronce [1965]. El del 64 fui plata porque me tangaron el oro. Ese fue el que más merecí de todos. Ese año gané la Copa de Europa [con el Inter], la Eurocopa con España, la Intercontinental y fui segundo en la Liga. Dennis Law, que era un gran jugador, no digo que no, no ganó nada con el Manchester United”.

Se enorgullece, sin embargo, de que el otro español que conquistara el trofeo fuera Alfredo Di Stéfano. “Para mí siempre fue el más grande. Jugaba de todo y todo de 10. Pero había venido al mundo en Buenos Aires. A él le pasaba lo mismo que a mí. En Argentina le decían que era gallego [español] y en España que era argentino. A mí me dicen en España que ya tengo tres cuartos de italiano y aquí, que me llaman Luisito, que soy español. ¿De dónde voy a ser con el acento que tengo?”.

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