La crisis del coronavirus

La pandemia y el irresoluble puzle del fútbol mundial

La UEFA y los países manejan con cautela las suspensiones de partidos, por la escasez de fechas para terminar los campeonatos y una Eurocopa 2020 que ya está en riesgo

El LASK-Manchester United de Liga Europa jugado este jueves.
El LASK-Manchester United de Liga Europa jugado este jueves.Matthew Peters / EL PAÍS

El diverso equipaje argumental con el que la federación, LaLiga y el sindicato mayoritario de futbolistas, AFE, se presentaban ayer en Las Rozas a la reunión del Comité de Seguimiento por el covid-19 daba idea del complejo puzle frente al que la pandemia ha colocado a la industria del fútbol. Con una amenaza sanitaria global y creciente, un calendario competitivo saturado y un delicado equilibrio de gigantescos contratos televisivos por todo el mundo. La Liga, la Copa, la Champions, la Europa League y la Eurocopa: todo en el aire.

El organismo presidido por Luis Rubiales había suspendido el día anterior todo el fútbol no profesional en España, de Segunda B hacia abajo y había pactado con los presidentes de la Real Sociedad y el Athletic retrasar la final de la Copa del Rey, programada para el 18 de abril. Pretendía acordar también con LaLiga la suspensión de la Primera y la Segunda, aunque estaba dispuesta a pararlas incluso sin consenso.

La patronal presidida por Javier Tebas llevaba un informe que cuantificaba las pérdidas económicas que supondría para los clubes cancelar todo lo que queda de ambos campeonatos, 678,4 millones de euros, entre abonos, taquillas y derechos de televisión.

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David Aganzo, presidente de la AFE, se presentaba como portavoz de la angustia creciente de los futbolistas, muchos de los cuales, con sus vidas también pendientes del negocio, no se atrevían a la queja pública. Además de las llamadas recibidas en el sindicato, apenas habían sacado la cabeza Mario Suárez, Denis Suárez y Dani Carvajal, que el miércoles, después de conocer la suspensión general decretada por Rubiales, se preguntaba en su cuenta de Instagram: “¿Los jugadores, cuerpo técnico y asistentes de las plantillas de 1ª y 2ª división somos inmunes?”. Precisamente él, que había pasado por el trance de esperar el resultado del test de coronavirus, que en su caso fue negativo, constataba ayer, antes de la reunión en Las Rozas, que evidentemente no era así. Un compañero de la plantilla de baloncesto, Trey Thompkins, había resultado infectado, y eso se llevó por delante la incertidumbre de cómo encajarían las posturas de los principales actores del fútbol español, enfrascados ya en varias guerras y enredados en tribunales diversos.

La federación adelantó de manera informal la suspensión del campeonato liguero, mientras LaLiga difundía una nota en la que se atribuía la decisión: “Ante las circunstancias conocidas esta mañana, referidas a la cuarentena establecida en el Real Madrid y los posibles positivos en jugadores de otros clubes, LaLiga considera que se dan ya las circunstancias para que se siga con la siguiente fase del protocolo de actuación contra la Covid-19. En consecuencia, de acuerdo con las medidas establecidas en el real decreto 664/1997 de 12 de mayo, acuerda la suspensión, al menos, de las dos próximas jornadas. Dicha decisión será reevaluada tras la finalización de las cuarentenas decretadas en los clubes afectados y de otras posibles situaciones que pudieran darse”, dice el texto.

Demostrando que las llamas aún no se han apagado, Rubiales celebró después que Tebas se hubiera sumado a su camino. En lo que sí se encuentra alineado el fútbol es en cierta tibieza. La decisión adoptada ayer rige para las dos próximas jornadas de Primera y Segunda. Las suspensiones decretadas en la NBA y la NHL, por ejemplo, se presentaron ayer y anteayer como indefinidas.

Aunque la UEFA se mueve incluso con mayor cautela. El jueves por la noche todavía se disputaron seis partidos de la ida de los octavos de final de la Europa League, ronda en la que se habían suspendido ya el Sevilla-Roma, después de que los italianos no lograran los permisos para viajar a España, y el Inter-Getafe, después de que el presidente de los azulones, Ángel Torres, asegurara que de ninguna manera llevaría su equipo a Italia.

El organismo presidido por Aleksander Ceferin, del que Rubiales es vicepresidente, bajo la mirada del mundo ayer por la mañana, se limitó a comunicar mantendría una reunión por videoconferencia con las 55 federaciones y el sindicato de futbolistas FIFPro el próximo martes 17 de marzo. Ese es el mismo día que, en el momento de esta comunicación, permanecían oficialmente programados dos partidos de Champions con sendos equipos en cuarentena: el Manchester City-Real Madrid y el Juventus-Olympique de Lyon, con los jugadores de los conjuntos español e italiano aislados por casos de coronavirus. La cancelación se conoció minutos después. La Premier, sin embargo, confirmó el jueves por la noche que la jornada de este fin de semana tendrá lugar como estaba previsto.

Un verano imposible

La nota de la UEFA también apuntaba al galimatías que tienen sobre la mesa: “Estos debates incluirán todas las competiciones nacionales y europeas, incluyendo la UEFA Euro 2020”, decía. Todo enredado con todo.

Nadie tiene claro qué hacer con los calendarios de las competiciones, principalmente porque nadie cuenta con certeza alguna sobre la duración de los efectos distorsionadores de la pandemia, y, al mismo tiempo, todos los actores comprenden las complejidades de reacomodar las fechas suspendidas en un calendario cercado por el principio de la Eurocopa el 12 de junio.

Por ejemplo, si solo dejan de jugarse las dos próximas jornadas de LaLiga y luego puede reanudarse el campeonato, habría apenas dos huecos para recuperarlas: el fin de semana del 18 de abril, cuando iba a jugarse la Copa del Rey, y el martes 19, miércoles 20 y jueves 21 de mayo. Pero dependiendo de lo que suceda con las competiciones europeas, ya afectadas, puede resultar incluso más complejo.

Está también abierta la cuestión de qué sucede desde el punto de vista deportivo si no es posible completar el campeonato, y que no está previsto en ningún reglamento. Rubiales explicó ayer que eso comenzará a abordarse en una nueva reunión el 25 de marzo, en la que podría estudiarse alguna alternativa al sistema de puntuación. La UEFA, por su parte, ya ha deslizado la opción de decidir eliminatorias a partido único en campo neutral.

Y aunque todo eso se resolviera y reordenara, aún queda pendiente la Eurocopa, que en un escenario global en el que decenas de eventos se retrasan, se va quedando sin hueco y atisba también grandes dificultades para trasladarse al verano de 2021, cuando la FIFA estrena su Mundial de Clubes de 24 equipos y la propia UEFA tiene prevista la fase final de su Liga de las Naciones.

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