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Guti se gana un nombre

El técnico luce en el Almería su cuaderno táctico con tres victorias seguidas

Guti da órdenes a sus futbolistas en el Almería - Mirandés.
Guti da órdenes a sus futbolistas en el Almería - Mirandés. DIARIO AS

Guti ya no es Guti. Al menos, ya no quiere que lo llamen así. El entrenador madrileño, que dirige al Almería desde hace un mes, quiere dejar de lado el apodo con el que hizo historia como futbolista y recuperar las letras de su nombre desde el banquillo. "Me gustaría que me llamaran José María Gutiérrez, no Guti. Estoy escuchando en todos los sitios Guti y me llamo José María Gutiérrez, no Guti. Gracias", advirtió la semana pasada. Desde que tomó las riendas del equipo andaluz ha logrado 11 puntos de 15, con tres victorias en los últimos tres encuentros que lo sitúan segundo en Segunda División, a cinco puntos del Cádiz.

Gutiérrez llegó a un Almería que ya era segundo, pero cuyo irregular rendimiento no convencía a Turki Al-Sheikh, el propietario saudí. Cinco jornadas después, el equipo mantiene la plaza, pero el madrileño ha alcanzado esa estabilidad deseada por el jeque, que le ha servido para recortar puntos al Cádiz.

Una de las claves de esta trayectoria está en el cuaderno del exfutbolista del Real Madrid, del que no se separa durante los partidos. El técnico está demostrando decisión y versatilidad táctica, sobre todo en la remontada de su equipo ante el Mirandés del pasado sábado. El Almería perdía por 0-1 y se quedaba con uno menos por la expulsión de César de la Hoz en el minuto 16. A Gutiérrez no le tembló la mano y cambió el dibujo para disponer una defensa de tres centrales y, tras cambiar a un lateral por un extremo, dejar las bandas en manos de sus carrileros. El giro funcionó y el Almería se repuso, sobre todo tras el descanso. En apenas tres minutos Muñoz y Núñez le dieron la vuelta al marcador. José Carlos rubricó la remontada en el minuto 71 con el definitivo 3-1. Una victoria de entrenador, por mucho que el propio Gutiérrez reponsabilizara de ella a sus pupilos.

El de Torrejón ha demostrado su hambre desde que se estrenó como preparador en las categorías inferiores del Real Madrid en 2013, apenas un año después de colgar las botas. Allí cumplió con creces: se proclamó campeón de Liga y Copa de la categoría con el Juvenil A. En el verano de 2018 dejó el club blanco, que no confió en él para dar el salto al Castilla, y se incorporó como segundo entrenador del Besiktas. El equipo de Estambul se quedó a cuatro puntos de ganar la Liga y se clasificó para la Liga Europa, en una temporada marcada por las dificultades económicas. Una trayectoria suficiente para Al-Sheikh, al que los resultados le han dado la razón para que el fichaje parezca ya una estrategia más deportiva que mediática.

Desde el banquillo, el madrileño ha dejado atrás al irregular Guti, aquel rebelde pelotero de técnica impecable y detalles de genio que asombraba y desesperaba al madridismo a partes iguales, para recobrar todas las letras de su nombre y convertirse en Gutiérrez, el entrenador sólido que aspira a conducir al Almería a Primera.

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