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Griezmann se gana a Messi

Mirado con recelo por el vestuario, el francés comienza a conquistar la confianza de los capitanes desde el partido contra el Borussia Dortmund

Messi abraza a Griezmann, en el partido ante el Borussia Dortmund. En vídeo, declaraciones de Ernesto Valverde.

“¡No sé qué pasa!”, confesaba hace un par de meses Antoine Griezmann a personas de su entorno. Tan ferozmente competitivo como hábil para adaptarse a distintas circunstancias, al delantero francés le resultaba extraño lo distante que era el vestuario azulgrana con él. Entendía que no hacía nada chocante, fuera de lugar, en un grupo repleto de estrellas que le había abierto las puertas del Camp Nou en el verano de 2018. “Es obvio que me gusta, es uno de los mejores del mundo”, aseguraba Messi entonces para cerrárselas en 2019. “No hablo de Griezmann”, soltaba, rotundo, el capitán un año después. Por el medio, Griezmann había realizado el documental La Decisión, producido por una de las empresas de Gerard Piqué, en el que anunciaba que le decía no al Barcelona para continuar en el Atlético de Madrid en la previa del Mundial de Rusia. Una decisión que rectificó en marzo de este año cuando se comprometió con el Barça. Parecía que ya era tarde, pero no.

“Aquí se decía que este vestuario no iba a aceptar a un jugador con el perfil de Neymar y lo aceptó. También había dudas con Luis Suárez, que llegó después de lo que le había pasado en el Mundial de Brasil. Y con Luis pasó lo que pasó en el Barça. No habrá ningún problema con Griezmann”, justificaba el presidente, Josep Maria Bartomeu, principal promotor del fichaje del exjugador del Atlético. El problema es que en un vestuario en el que gobierna el perfil bajo, con excepción de alguna salida de tono de Piqué —“lo que habla Geri a veces hay que tomarlo todo con pinzas”, se distanció Luis Suárez del central en una entrevista al diario Sport—, la excesiva notoriedad del francés no encajó en el Barça. “Messi viene con el coche de la empresa que patrocina al club y él aparece con un Rolls Royce”, explicaba un empleado del club. Y mientras el 10 insistía en ofrecerle las dedicatorias de sus goles a su abuela Celia, Griezmann improvisaba con festejos de NBA, imitando LeBron James, además de pasarse un largo rato frente al espejo antes de los partidos. “Es bastante pavo”, se quejaba uno de los pesos pesados del vestuario.

Al servicio del equipo

Otra de las situaciones que inquietaba al grupo era la posición de Griezmann. “¿De qué va a jugar?”, se preguntaban; “de 9 está Luis y por la derecha va Messi. Ya no es un extremo puro como lo era en la Real Sociedad”. “Si hay algo que tiene Griezmann es que es muy listo”, contradicen al grupo en la dirección técnica; “siempre se ha superado las situaciones adversas”. Pegado al grupo de los franceses —Umtiti, Lenglet, Todibo y Dembélé— y protegido por Ter Stegen, Griezmann poco a poco le ha demostrado al vestuario que es algo más que un frívolo de cara bonita. Es un futbolista rebelde, capaz de gastar piernas en favor del bien común. En LaLiga ha recuperado 31 balones. Es el delantero que más pelotas ha birlado, por delante de Suárez (16), Dembélé (14) y Messi (seis).

“Soy más un jugador que piensa en el equipo, en cómo tratar de manejar los movimientos del otro, en tratar de servir a mis compañeros. Y si puedo anotar mucho mejor, pero no es mi objetivo principal, si se gana los tres puntos estaré bastante contento conmigo mismo”, sostiene el francés, que suma cinco goles y tres asistencias en sus 17 encuentros con la camiseta azulgrana. Solo Luis Suárez y Messi han participado en más tantos que el galo, el que más defiende de los tres.

Neymar necesitó tener una charla mano a mano con Messi para despertar su fútbol con la camiseta del Barça —“dejá de decir que soy tu ídolo y dedícate a jugar”, le advirtió el 10 al paulista— y Luis Suárez se ganó la confianza del rosarino entre charlas con mate de Sant Joan Despí a Castelldefels. “En un ambiente con tanta envidia es muy lindo tener un amigo como Leo”, dice el uruguayo. Griezmann no precisó tener una conversación con Messi ni llevarlo en coche hasta su casa. Lo trataron como uno más. “Al final, Leo sabe que necesita de los mejores para ganar. Griezmann es de los mejores y él quiere ganar”, advierten en el Barça. Si ante el Slavia Praga el argentino le entregó cuatro veces la pelota en 93 minutos al francés, frente al Borussia Dortmund lo buscó en 10 ocasiones en 63 minutos. “Los buenos jugadores siempre se terminan entendiendo”, subraya Valverde.

Messi ya se dejó ver y retratar en un vídeo con Griezmann en el partido contra el Inter y Luis Suárez lo suma en sus publicaciones en las redes sociales. Un detalle nada menor en la generación de los futbolistas pendientes de like. “Cuando Leo te etiqueta en una foto es una pasada, ganas miles de seguidores”, cuenta uno de los jóvenes del vestuario.

Griezmann potencia su confianza en el Barça. No pudo encontrar un mejor momento porque conectó con el 10 en la previa de su vuelta al Wanda. “La gente lo recibirá como crea conveniente”, subraya Valverde. “Cuando estuvo allí lo dio todo (jugó 257 partidos, marcó 133 goles y cedió 50 asistencias). Se ha ido con un traspaso de por medio (el Barça pagó 120 millones de su cláusula). Habrá gente que esté más contenta y otra que menos. No nos tiene que influir y al jugador tampoco. Estamos acostumbrados a jugar en ambientes duros. Partido duro y emotivo para él”.

Griezmann vuelve al Wanda, no sabe si tendrá el cariño de la hinchada del Atlético, pero ya cuenta con el beneplácito Messi.

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