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La policía cree que un amaño de la Oikos se ocultó con facturas falsas de cátering y obras

El juez deja en libertad, con cargos pero sin medidas cautelares, a todos los detenidos en la segunda fase de la operación

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El contable de la SD Huesca, Carlos Laguna, este miércoles en el juzgado de Huesca. EFE

Siguiendo la pista de un manuscrito con nombres y cantidades de dinero encontrado en el despacho del ahora expresidente de la SD Huesca, Agustín Lasaosa, los investigadores de la Operación Oikos contra el amaño de partidos de fútbol han terminado escarbando en las facturas de la empresa que sirve los desayunos y las comidas a los futbolistas del equipo, y en los pagos a la constructora responsable de unas obras de remodelación del estadio. Según fuentes jurídicas, los agentes creen que los pagos necesarios para la presunta compra del partido de Segunda Reus-Valladolid, jugado el 4 de junio de 2017, pudieron camuflarse mediante facturas modificadas por la empresa de catering San Lorenzo y la constructora Pryobra.

Según el relato de los agentes en las diligencias policiales, el Huesca “desembolsó fondos en metálico a la plantilla” del Reus “con la finalidad de facilitar su ascenso a la última plaza de play-off de ascenso a la Primera División de Fútbol”. La victoria del conjunto catalán en el encuentro investigado (2-0) permitió, en efecto, al Huesca acceder al play-off y dejó sin opciones al Valladolid. Los investigadores alcanzaron esta conclusión después de cruzar los nombres y las cantidades del manuscrito del despacho de Lasaosa con varios mensajes obtenidos del volcado de los teléfonos requisados en la primera oleada de detenciones de Oikos, en mayo.

De ese maridaje salieron las detenciones del martes. La policía volvió a arrestar a varias personas ya detenidas entonces (Íñigo López, Agustín Lasaosa y Juan Carlos Galindo), imputar nuevos delitos a los presuntos cabecillas, Carlos Aranda y Raúl Bravo; y arrestar a nuevos implicados: el futbolista del Zaragoza y ex del Reus Pichu Atienza; Aritz López Garai, también ex del Reus; Rodrigo Fernández Lovelle, agente de Íñigo López; Jesús Sanagustín, administrador de Pryobra; y Carlos Laguna, director financiero del Huesca. Según fuentes jurídicas, este último centra las sospechas policiales: pese a que a él no le tienen grabado, varios implicados le señalan en sus conversaciones.

Salvo Bravo y Aranda, los detenidos en esta segunda oleada tenían cita este miércoles por la mañana en los juzgados de Huesca con el magistrado Ángel de Pedro. Con esta parte de la investigación bajo secreto, no declaró ninguno y el juez los dejó a todos en libertad sin medidas cautelares.

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