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La oportuna precocidad de Ansu Fati en España sub-21

Todos los técnicos del ámbito federativo coinciden en señalar que la revelación del Barça, un caso extraordinario de apenas 16 años, necesita roce competitivo de máxima exigencia

Ansu Fati entrena con Pepelu en Las Rozas. En vídeo, imágenes de la preparación. RFEF | Vídeo: Atlas

La presencia de Ansu Fati en la selección de España sub-21 que se concentra en Pogdorica resulta tan extraña como estimulante para la plantilla de jugadores, técnicos y personal de apoyo que le rodea. Todos hablan del recién llegado como si se tratara de una bendición del fútbol a pesar de que se trata del más joven de la expedición con diferencia. Solo tiene 16 años y 11 meses. Si este martes participa ante Montenegro en el partido de clasificación para la Eurocopa sub-21 de 2021 (18:45 horas, Cuatro y mitele.es) se convertirá en el segundo futbolista más precoz en debutar con la sub-21 en la historia de España.

Solo uno fue más prematuro que él. Bojan Kirkic tenía 16 años y nueve meses cuando jugó unos minutos con la sub-21 ante Georgia, en junio de 2007. En la federación recuerdan que precipitaron la participación de Bojan porque tenía doble nacionalidad, española y serbia, para evitar que optara por enrolarse en la selección del país de nacimiento de su padre. Ansu Fati tiene pasaporte español y de Guinea Bissau, pero no solo no ha expresado ningún interés en apuntarse a la selección africana. A diferencia de Bojan, que apenas había disputado un amistoso de verano ante Egipto con el primer equipo del Barça, la revelación de La Masia suma seis partidos oficiales, entre LaLiga y la Champions, disputados bajo condiciones de máxima presión.

Admirado ante la capacidad desequlibrante que demuestra con el Barça —dos goles, una asistencia y una batería de regates exitosos ante defensas consagrados— el seleccionador, Luis de la Fuente, no ha tenido dudas en llamarle pese a su juventud. No es momento de reservas. Le avalan todos los técnicos de la federación. Los actuales responsables y los que se ocuparon de las categorías inferiores hasta 2018, como Juan Carlos Perlado.

“Cuando un jugador es tan bueno como Ansu, lo mejor que se puede hacer es ponerlo contra rivales superiores para que evolucione”, observa Perlado, entrenador, preparador físico, profesor de la Universidad de Las Palmas y mano derecha de Ginés Meléndez durante dos décadas al frente de la cantera de la federación. “Yo, aparte de Bojan, no recuerdo un caso igual de precoz. Para el fútbol español es un orgullo. Estamos de acuerdo en que hay que gestionarlo bien para evitar que los pasos que se den ahora no le obliguen a retroceder después. Como técnico a veces te planteas: ‘a ver si estoy acelerando en exceso’. Pero es que hay jugadores que han nacido para mostrarse ya, porque, pese a su juventud, pueden asimilar los mecanismos da la competición. Muchas veces estos jugadores aparecen por necesidades del equipo, como es el caso del Barça, que ha tenido lesionados. ¡Pues bienvenido sea!”.

Perlado, que fue testigo del ascenso de las últimas grandes generaciones de jóvenes valores españoles, de Iniesta a Eric García, habla con conocimiento de causa. El patrimonio educativo más grande que se le puede ofrecer a un futbolista en vías de desarrollo es el roce competitivo en los escenarios más exigentes. Tan malo es acelerar los plazos como retrasarlos. “Hay casos de jugadores fantásticos a los que les han dado la oportunidad tarde y han perdido una temporada de aprendizaje valiosísima”, explica el técnico. “Los entrenadores inteligentes, a los chicos como Ansu los aprovechan”.

Raúl González debutó en el Madrid con 17 y acudió a la sub-21 con 18 años. Julen Guerrero e Iniesta, igualmente, debutaron en la sub-21 con 18. El madridista, el manchego y el vizcaíno representan la progresión normal de los buenos jugadores españoles. “No recuerdo un caso igual entre las grandes potencias del fútbol”, dice Perlado. “Es muy difícil que un jugador de una potencia tradicional como España dé un salto de categoría tan grande. Recuerdo el caso de Odegaard que debutó con 16 años en la absoluta de Noruega o el de Freddy Adu, que también jugó un amistoso con la absoluta de Estados Unidos a los 16 años porque en esos países no hay tanta competición en las bases”.

“Argentina”, señala Perlado, “convocó a Messi para el Mundial sub-20 de Holanda con 17 años y 11 meses. Parecía una llamada prematura, pero recuerdo que Argentina nos echó de la competición en cuartos de final gracias a un partidazo de Messi. Y teníamos un gran equipo en el que jugaban Albiol, Cesc Fábregas y Fernando Llorente”.

"Ansu es un jugador diferente", concluye el entrenador canario. "Cuando le ves coger la pelota sabes que va a pasar algo. Y físicamente, para su edad, no es endeble. Lo ves cuando encara en el uno contra uno y los defensas intentan desplazarlo con el cuerpo. Sale de los duelos físicos con potencia y jerarquía ante rivales de Primera División. Ver esto en un jugador de 16 años es muy raro. Y hay un detalle igualmente extraordinario que me parece relevante: los cracks que le rodean le buscan para darle la pelota. El reconocimiento que le manifiestan Messi y Luis Suárez dice mucho del nivel de Ansu Fati".

Culminado el anterior ciclo con la conquista de la Eurocopa de Itallia en junio, la sub-21 se encuentra en pleno proceso de regeneración. El equipo compite por una plaza en la fase final de la Euro 2021 y a menos de un año de su gran cita, los Juegos de Pekín. La expectación es grande a su alrededor pero él no parece inquietarse cuando las cámaras de la federación le enfocan el rostro imberbe para que declare su estado anímico: “¡Va a ser un año inolvidable!”.

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