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“Los del norte vamos de frente”

Roberto Torres, otro de los canteranos que definen la línea histórica de Osasuna, conversa sobre el perfil del futbolista navarro antes de la visita al Santiago Bernabéu: “Siempre hemos tenido los pies en el suelo”

Roberto Torres posa para la entrevista en Tajonar.
Roberto Torres posa para la entrevista en Tajonar.

Tierra de buen comer y hermosos paisajes, Navarra vuelve a disfrutar otra vez de tener a su Osasuna en Primera. Y esta noche (21.00, Movistar+ LaLiga) visita el Santiago Bernabéu, aunque hace cuatro años, después de un desagradable proceso institucional reflejado también en el césped, el club estuvo al borde del abismo. Entonces, ¿qué hubiese sido de la entidad si Javier Flaño no hubiera marcado ese gol en Sabadell, cuando el reloj ya fijaba el tiempo añadido?

“Buf, la verdad es que no lo sé ni lo quiero saber… Hay gente que dice que hubiéramos desaparecido, pero yo estoy convencido de que no. Estoy seguro de que Navarra entera hubiese conseguido que el club siguiese vivo, aunque fuera en Segunda B. Fue un día que lo recordaremos para siempre, porque a partir de ahí empezó nuestro resurgir”, desliza Roberto Torres (Arre, 30 años), genuino producto de la factoría de Tajonar y hoy día uno de los símbolos identitarios de un histórico que esta temporada celebrará su centenario y que en el presente luce una sonrisa de oreja a oreja.

Es Torres uno de esos futbolistas de pedigrí, de buen toque –suma 45 goles y 39 asistencias en 246 partidos, durante sus nueve cursos en la primera plantilla– y con un complejo golpeo asimétrico que llama poderosamente la atención. “Lo tengo desde pequeñito”, remarca el centrocampista, diestro; “metía muchos goles de falta y recuerdo que sacaba los córners con las dos piernas, algo a lo que ahora no me atrevería [risas]... Ricardo, nuestro portero, me solía decir: que no te pongas así, ponte de esta otra forma... Él me insistía e insistía, pero yo le decía: Ricky, me ha ido toda la vida bien y ahora no voy a cambiar. Es verdad que a veces me hago un poco de daño en la espalda, porque la maniobra es un poco agresiva, pero estoy acostumbrado y es una de mis virtudes. En ese sentido, ya no voy a cambiar”.

Habla Torres desde la felicidad. De la mano de Jagoba Arrasate, su equipo compite de nuevo entre la élite y él es un activo indispensable. Al fin y al cabo, es otro eslabón importante de esa cadena de jugadores que ha ido definiendo la línea idiosincrática de Osasuna. “A diferencia de otros sitios, en Navarra la mayoría de la gente es de Osasuna, no del Madrid o el Barça. Nosotros cuando éramos pequeños teníamos el sueño de jugar en Osasuna, porque es el equipo de nuestra tierra, y cuando lo consigues te sientes muy orgulloso. Yo siempre lo he dicho: para mí es mucho más bonito jugar en el Sadar que en cualquier otro campo”, precisa el 10, un futbolista de arraigo.

“Yo diría que los de aquí somos futbolistas que nunca damos nunca un balón por perdido y que miramos siempre por el colectivo, no por uno mismo. No somos egoístas y así siempre se trabaja mejor. Los jugadores de aquí han tenido tradicionalmente esa mentalidad”, cuenta con toda una vida en la entidad a sus espaldas, algo difícil de encontrar en el fútbol actual. “Ahora no es fácil ver a alguien como yo, que esté tantos años en el mismo equipo, en el de su tierra, y eso es una pena. No hay nada más bonito y yo siempre digo que cuando me retire habré vestido una sola camiseta. Ahora quizá tira un poco más el dinero y hay muchos que miran por eso, pero yo soy muy feliz. Tal vez podría haber ganado más en otro sitio, pero para mí lo primordial es sentirme bien y no creo que haya un lugar mejor que este”, responde orgulloso.

Roberto Torres, en un entrenamiento con Osasuna.
Roberto Torres, en un entrenamiento con Osasuna.

Bailando entre gigantes, Osasuna –junto a Barcelona, Real Madrid y Athletic, los cuatro únicos clubes que pertenecen únicamente a sus socios– cabalga adaptándose a los tiempos, pero a la vez conserva el aroma del pasado.

“Aquí siempre se ha tratado de mantener unos valores: la humildad, el mirar a todo el mundo de la misma manera y con respeto, el cariño hacia el aficionado... En ese sentido, creo que Osasuna sí es un poco diferente. Dicen que los del Norte somos un poco más secos o más reservados, pero yo creo que simplemente somos gente humilde y que va de frente. Siempre hemos tenido los pies en el suelo. Es una filosofía, algo difícil de ver ahora”, apunta Torres, desencantado con determinados rasgos del fútbol moderno: “Se ha perdido un poco la tradición, la esencia. Se mira poco por el aficionado, que al fin y al cabo es lo que más vale. La gente es la que llena los estadios y, en nuestro caso, la que se deja parte de su sueldo para ir a animarnos”.

Tratando de seguir la estela dejada por Patxi Puñal, el jugador con más partidos la historia del club (513 en 17 temporadas), Torres se refiere también al embrujo histórico del Sadar como otra seña de identidad fundamental. “Siempre ha sido un estadio un poco más inglés y se ha dicho que los grandes equipos temían un poco venir aquí. La manera en la que se celebra todo lo que ocurre en nuestro campo es muy diferente a la del resto. Aquí la gente celebra un córner como si fuera un gol y el equipo trata de hacer que cada acción parezca la última. No solo jugando bonito se disfruta. A poquito que les demos, ellos nos devuelven mucho”, valora mientras pone de relieve el feliz presente: “Si nos salvamos, el club por fin estaría económicamente saneado y este año además está lo del centenario [el nacimiento fue 31 de mayo de 1919] y la remodelación del estadio…”, enumera.

Sin conocer la derrota en las cinco primeras jornadas del campeonato, él y Osasuna afrontan con optimismo la salida a Chamartín, territorio tradicionalmente hostil: “Son partidos que en su día se vivían con muchísimo fuego, porque había mucho pique, pero eso no debe despistarnos. Queremos ganar por la repercusión que tiene y el premio que obtienes, pero nada más”, cierra Torres, el guante de Tajonar.

JAGOBA ARRASATE, “COMO ANILLO AL DEDO”

Preguntado por algunos de sus recuerdos sobre el Madrid, a Torres le llamaba la atención la astucia de Raúl y el desborde de Figo, aunque destaca un nombre por encima de todos. “Recuerdo ver jugar en el Sadar a Ronaldo, el brasileño, y era una auténtica delicia”, comenta el medio, entusiasmado con la dinámica de Osasuna como local –entre el curso pasado en Segunda y este enlaza 28 jornadas sin perder– y sobre todo con la aportación del técnico Jagoba Arrasate.

“Estamos muy cerca del Osasuna que todo el mundo quiere”, dice. “Los dos ascensos [2016 y 2019] nos han venido económicamente de maravilla y la llegada de Jagoba [Arrasate] fue un acierto total, como anillo al dedo”, agrega. “Tiene un ADN cien por cien rojillo. El míster ha sabido confeccionar una plantilla que está ilusionando y el futuro inmediato pinta muy bonito. Estamos en un momento precioso. Él vino de cara y nos ha puesto las cosas muy fáciles. Las cosas están saliendo porque tienen que salir”, subraya.

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