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España tiene otra gran cita

La selección de Santi Denia buscará el sábado su octavo campeonato de Europa sub-19 tras vencer a Francia por penaltis

Orellana pugna por un balón en las semifinales del Europeo sub-19.
Orellana pugna por un balón en las semifinales del Europeo sub-19.

Una final más. Si hace menos de un mes España se coronó campeona de Europa sub-21 tras imponerse en la final a Alemania, este miércoles fue la selección sub-19 la que se impuso a Francia en los penaltis y certificó su presencia en la final del Europeo, que se juega en Armenia, y donde el próximo sábado buscará conquistar su octavo título de la categoría ante la vigente campeona, Portugal, que antes se había impuesto con autoridad a Irlanda (4-0).

FRANCIA, 0 (3) - ESPAÑA, 0 (4)

Francia: Bajic; Kalulu, Solet, Badiashile (Marcelin, m. 116), Matam; Caqueret, Picouleau (Gomes, m. 91), Ponceau (Philiponeau, m. 107); Abi, Flips (Begraoui, m. 107), Ndilu (Isidor, m. 62).

España: Tenas; Victor Gómez, García, Guillamón, Miranda; Jandro, Moha (Álvaro Sanz, m. 58), Sergio Gómez (Mollejo, m. 103); Ferran Torres, Abel Ruiz (Marqués, m. 110), Bryan Gil (Ander, m. 72).

Penaltis: Begraoui, gol. Mollejo, gol. Isidor, parada. Marqués, gol. Caqueret, al larguero. Guillamón, parada. Matam, gol. Orellana, gol. Marcelin, gol. Ferran Torres, gol.

Árbitro: Ivanov (RUS). Amonestó a Flips.

Unos 1.000 aficionados en el Vazgen Sargsyan Republican Stadium (Armenia).

El choque respondió de inicio al guión esperado. Francia, que se plantó en semifinales como la única selección que había ganado sus tres partidos de fase de grupos, cedió el dominio del balón a España y se limitó a esperar replegada en su campo e intentar robar para buscar en velocidad a Abi y Ndilu, los dos puntas que se quedaban descolgados sin apenas responsabilidades defensivas. España, acostumbrada a llevar la manija durante todo el torneo, aceptó la propuesta y, con Orellana y Sergio Gómez al mando, se adueñó del esférico.

Un dominio que en la primera media hora resultó inerte. El miedo a las contras provocó que España moviera la pelota con excesiva lentitud para evitar pérdidas en posiciones de peligro. La excesiva paciencia del equipo en la circulación de balón apenas incomodaba a una Francia que arropaba a Bajic con dos líneas de cuatro que construían cerca de la frontal de su área, una fórmula que les había llevado hasta semifinales sin encajar ningún gol.

El ritmo apagado con el que transcurría el partido beneficiaba a Francia. Sin muchos alardes, los bleus estuvieron a punto de estrenar el marcador en su primera aproximación a la portería de Tenas. Ante la pasividad de la defensa española, Flips se sacó un latigazo desde la frontal que repelió el larguero y puso sobre aviso a los muchachos de Santi Denia.

El susto activó a España. En los últimos compases de la primera mitad comenzó a mover con más intención el balón y a acercarse con peligro a la meta francesa. A pesar de la notoria superioridad física de los galos, La Roja estuvo a punto de ponerse por delante en dos ocasiones a balón parado antes del descanso. Tras la reanudación, Francia saltó al verde con la intención de dar un paso adelante, algo que agradeció España. Por primera vez, Ferran pudo correr y encontrar espacios a la espalda de los franceses. Pero Bryan Gil llegó muy forzado a su centro, mandando al traste la primera gran ocasión.

La primera y la última, de hecho. Ese acercamiento sería un espejismo visto lo que vendría después. El choque se convirtió en una partida de ajedrez en la que, según pasaban los minutos y se acercaba la prórroga, y posteriormente los penaltis, el miedo a perder se imponía a las ganas de vencer. Así se llegó a la tanda definitiva, donde Tenas, que detuvo el lanzamiento de Isidor, y Ferran, que marcó el quinto y definitivo tiro, se convirtieron en los protagonistas del pase a una nueva final de las categorías inferiores de la selección.

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