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El sueño de Lorenzo es una pesadilla

El piloto se fractura dos vértebras tras una caída en Assen, su enésima desgracia desde que fichó por Honda

Jorge Lorenzo, en el momento de la caída en el circuito de Assen. rn
Jorge Lorenzo, en el momento de la caída en el circuito de Assen.

Las últimas tres veces que Jorge Lorenzo ha montado en moto se ha caído. Se fue al suelo este viernes en los entrenamientos de Assen, donde llegaba tras sendos resbalones en el Gran Premio de Cataluña y en el test posterior a la carrera. Una mala racha para un tipo con suerte. A los 32 años, ha sido cinco veces campeón del mundo, acumula 68 victorias en grandes premios y se gana bastante bien la vida ocupado en algo que le apasiona: correr en moto. Cuando el año pasado Ducati le comunicó que no iba a continuar en el equipo, no le importó sufrir una importante mengua en su salario a cambio de recalar en la escudería más poderosa del Mundial: el equipo oficial Honda. Pero lo que se había anunciado como un “equipo de ensueño”, Marc Márquez y Lorenzo juntos en un mismo garaje, está siendo una pesadilla para el mallorquín.

Una nube se ha postrado encima de su estrella de la suerte. La fractura de dos vértebras tras una caída este viernes en el circuito de Assen añade otra piedra a la mochila que carga esta temporada el balear. “No sé si se puede hablar de mala suerte, debe sentarse a reflexionar y aclarar qué le sucede”, le recomendó Valentino Rossi. “La Honda es una moto rápida pero hay que entenderla bien. Es una lástima porque cada vez que aprieta se cae y se lesiona”, abundó Marc Márquez.

Incapaz de encontrarle el punto a una máquina que ha ganado cinco títulos en los últimos seis años, Lorenzo ha sufrido un rosario de calamidades que le han descentrado hasta el punto de admitir que esta es una temporada perdida para él: no ha terminado ninguna carrera este curso entre los 10 primeros y es 15º en el Mundial con solo 19 puntos (su compañero Márquez es el líder con 140).

“A mí los puntos me dan igual”, decía tras el Gran Premio de Cataluña. Una revelación insólita para un piloto de voraz apetito ganador. Montmeló tenía que ser el punto cero de su recuperación, tras haber realizado un viaje relámpago a Japón, donde reclamó mejoras para su moto a los ingenieros de la fábrica Honda. Le escucharon y le hicieron un traje a medida: apéndices en el carenado y apoyos ergonómicos para procurarle un pilotaje más cómodo. Pero tras la carrera, Lorenzo apareció con gesto abatido, muy disgustado por una caída que dio al traste con la que estaba siendo su mejor carrera del año, algo poco difícil dados sus resultados hasta ahora, y porque se llevó por delante a Dovizioso, Viñales y Rossi. Tres pilotos que, tiempo atrás, fueron sus rivales pero que ahora le compadecen más que temerle.

Assen era otra oportunidad para el renacimiento de Lorenzo. La Catedral parece un sitio idóneo para expiar errores. Pero Lorenzo apenas rodó 20 minutos en pista. Se fue al suelo en la curva siete, un ángulo bacheado y rápido, a una velocidad aproximada entre los 160 y 170 kilómetros por hora. Deslizó por el asfalto hasta que entró en la escapatoria de grava y empezó a dar volteretas. Los impactos martillearon su cuerpo hasta dañar sus dorsales. En ese mismo punto cayó también Johann Zarco. Fue un patinazo casi idéntico al del mallorquín pero el piloto francés de KTM sufrió daños menores.

Dos carreras de baja

Los principales impactos los recibió Lorenzo en la cabeza, pecho y espalda. Cuando los asistentes acudieron a auxiliarle, el piloto presentaba síntomas de aturdimiento y tenía dificultades para respirar y mantenerse en pie. Una ambulancia lo trasladó rápidamente a la Clínica del circuito, pero, tras un primer examen, los doctores ordenaron su evacuación a un centro hospitalario de Assen para que se le realizara una exploración más a fondo. Entonces se le detectó esta fractura de vértebra que le descarta para correr este domingo en Assen y el próximo en Sachsenring. “Mañana volaré a Lugano y haré todos los tratamientos posibles para estar preparado para ir a Brno [4 de agosto]”, dijo Lorenzo en un comunicado.

Las visitas de Lorenzo al hospital no son extrañas este año. Empezó la temporada con mal pie. Antes de la presentación del equipo se cayó entrenando en Italia y se rompió el escafoides de la mano izquierda. Se perdió los ensayos de Sepang, un trabajo de campo fundamental para la puesta a punto de motos y pilotos. Luego, en el primer Gran Premio, Qatar, se fue al suelo cuando salió como un toro en la tercera sesión de entrenamientos libres. Se fisuró una costilla y alegó que la caída había sido debida a su “inexperiencia con la moto”. El paso de las semanas no le ha reportado mejores sensaciones con la Honda. Solo más disgustos.

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