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Un patinazo le da la victoria a Márquez en Montmeló

Jorge Lorenzo despeja el camino para el líder del mundial tras embestir a Dovizioso, Rossi y Viñales

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Marc Márquez celebra la victoria en el GP de Cataluña. AP

La emoción le duró una vuelta y media al Gran Premio de Cataluña. La historia, si es breve, no siempre es buena. Porque el inicio de la carrera de MotoGP prometía un espectáculo para atiborrarse de palomitas, pero un grave error de Jorge Lorenzo dio al traste con el show. En la curva 10 del Circuit, el ángulo que da acceso a la zona del Estadi, allí donde se junta la afición más motera y ruidosa, el piloto mallorquín entró pasadísimo a la frenada y embistió, de una tacada, a Dovizioso, Viñales y Rossi. Todos al suelo. Se salvó Márquez, que empezó ahí una cabalgada en solitario para apuntarse la cuarta carrera del año y recordar qué sabor tiene el cava en Montmeló. No ganaba aquí desde 2014.

Mientras, en el box, Viñales hacía gestos ostensibles denunciando la insensatez de Lorenzo, y Rossi meneaba la cabeza con disgusto. El piloto mallorquín trataba de justificar la acción. "Esa curva es un embudo", alegaba, y entre dientes lamentaba su frenesí al manillar. "He arruinado el fin de semana de tres pilotos". Lorenzo no ha logrado aún terminar ninguna carrera entre los 10 primeros. Al verse en el grupo de los gallos, tal vez le vinieron a la mente batallas antiguas, cuando apurar una frenada pilotando en grupo no parecía tan difícil. Pero este año todo, o casi todo, le sale al revés al balear.

Despejado el camino, tras Márquez circularon Quartararo, Petrucci y Rins. El piloto de Barcelona peleó para entrar en el podio, hasta el punto de protagonizar una espectacular salvada cuando ya casi besaba el suelo, pero se quedó a las puertas. El agarre había sido tema de conversación de mecánicos y técnicos durante todo el fin de semana. Y un patinazo tuvo, finalmente, la clave de la carrera.

Al filo del mediodía lo avisaron los muchachos de Moto3. "La adherencia es muy mala", advertía Celestino Vietti, el italiano de 17 años que logró subir al podio en "una carrera loca", como la definió Marcos Ramírez, el vencedor. Primera victoria de su carrera para el gaditano, que estaba tan contento como Arón Canet, segundo pero exultante porque se va del Circuit más líder del mundial y con luz verde para saltarse el régimen que lo tenía esclavizado para poder bajar cuatro kilos en ocho días. "Me voy a pegar una zampada de hamburguesas", avisaba a su nutricionista, tras cruzar la meta.

Entonces, el sol ya calentaba de lo lindo en Montmeló y para cuando arrancaba la carrera de Moto2, el ardiente asfalto se comía los neumáticos a dentelladas. El hasta este domingo líder de la categoría intermedia, Lorenzo Baldassarri, patinaba en la curva diez, un ángulo a izquierdas convertido en pesadilla para los pilotos durante todo el fin de semana y anticipo de lo que vendría después. Sin Baldassarri en pista, Álex Márquez olió sangre para asaltar el liderato de la clasificación. Se puso a la estela de Thomas Luthi. Lo estudió, lo asedió y, a la que pudo, le pegó un hachazo para irse en solitario hacia la meta y sumar su tercera victoria consecutiva. Ya manda en el mundial. El broche para los Márquez venía, después, con la victoria de Marc. Un triunfo accidentado, pero un triunfo al fin y al cabo.

“Lorenzo merece una sanción”

Después de que derrumbara a tres rivales de un trompazo, la atención se fijó en Jorge Lorenzo. Dirección de carrera tiene la llave para decidir si el incidente merece algún castigo para el balear. En Cataluña terminó con un cero y poco le pueden quitar, pero no se descarta que pueda ser penalizado en la próxima cita, Assen (Holanda). Pasadas las primeras horas después de la carrera, no había ninguna decisión al respecto y los comisarios no habían llamado a capítulo al piloto de Honda.

Hay quien lo tiene claro. “Lorenzo no estuvo lúcido y por eso habría que sancionarle”, expuso Andrea Dovizioso. El piloto de Ducati, segundo en el Mundial, ve como Márquez se aleja en la tabla. La cara de Maverick Viñales no podía ocultar el enojo por el disgusto que le había ocasionado el choque. El de Roses hizo el tercer mejor tiempo en la calificación del sábado pero hacer caballitos y saludar al público mientras otros pilotos aún buscaban la vuelta rápida le mereció una sanción de tres puestos en la parrilla. Con semejante precedente, el piloto de Yamaha se siente autorizado para conminar a dirección de carrera a que castigue el exceso de arrojo del balear. “Es normal que esté enfadado”, aceptó el culpable confeso. Valentino Rossi trató de ser indulgente con el lance de carrera y se alineó con Lorenzo, en lo que respecta al controvertido diseño del ángulo. “No es una curva de un circuito de carreras, es como un parking de supermercado”, dijo. El balear encontró abrigo en su compañero de equipo. Marc Márquez sentenció que no hay motivo para la reprimenda: “Para mí, la maniobra de Lorenzo no es sancionable porque Jorge iba por la línea”.

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