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Clasificación Eurocopa Grupo F Jornada 4

FINALIZADO

El silencio del ‘delantero’ Isco

El madridista, que ha regresado a la selección en medio de la incertidumbre sobre su futuro, da menos pases en la era Luis Enrique e interviene menos en la iniciación

Isco, durante el encuentro Islas Feroe-España del pasado viernes. En vídeo, declaraciones de Robert Moreno, segundo del seleccionador Luis Enrique, sobre el jugador.

Junto a la llamada de Santi Cazorla para estos dos partidos de clasificación para la Eurocopa 2020, el del pasado viernes en las Islas Feroe (1-4) y el de este lunes ante Suecia (20.45, TVE-1), el regreso de Isco fue la otra novedad relevante de la lista de convocados. Sin comparecencias ante la prensa en lo que va de concentración, el silencio y la discreción rodean la figura del jugador. Desde la concentración de España describen su vuelta con normalidad y observan a un futbolista tranquilo y callado. Aislado de lo que ha sido su temporada y de lo que le puede deparar el futuro en el Real Madrid. “Se le ha visto centrado, sabe de qué va esto”, relatan en la federación.

La selección siempre ha sido un refugio para Isco frente a la montaña rusa que describe su trayectoria en el club de Concha Espina. Su ausencia de la convocatoria de marzo, en la que La Roja se midió a Noruega (2-1) y Malta (0-2), coincidió con su momento más delicado en sus cinco temporadas en el Madrid. Su negativa a subirse al autobús de su equipo cuando tuvo conocimiento de que no estaba en la lista de convocados para el partido de vuelta contra el Ajax y sus reticencias a asistir a la charla técnica le pusieron en el disparadero. Las varias insinuaciones de Santiago Solari sobre su trabajo diario tuvieron dos semanas después un hilo conductor en las palabras de Luis Enrique cuando anunció la lista en la que por primera vez desde que asumió el cargo no citaba al malagueño. A una pregunta que no era directa sobre la ausencia de Isco, el seleccionador respondió: “Sé de sobra cómo entrenan los jugadores, tengo fuentes suficientes para saber cómo se comportan los jugadores en su día a día”.

Las interpretaciones a aquellas palabras que señalaban como destinatario a Isco fueron secundadas en los despachos de la Ciudad del Fútbol. “No es el momento ideal para llamarlo” argumentaban en la federación. La respuesta de Isco, de 27 años, a su caída de la convocatoria destiló un punto de autocrítica y de autoayuda: “Lucha por tu oportunidad”, escribió en las redes sociales. Para entonces, la destitución de Solari y la llegada de Zinedine Zidane ya le descubrían un panorama más alentador. Con minutos de juego, Luis Enrique y su cuerpo técnico no han dudado en reengancharle. Isco y Marco Asensio son los dos jugadores en los que el cuerpo técnico de la selección ven con más capacidad de desequilibro. Los catalogan de jugadores “diferenciales”, destinados a darle el brillo eficaz que aportaban Silva e Iniesta. En el 4-3-3, Isco se desenvuelve como falso extremo izquierdo. “Isco es delantero”, respondió Robert Moreno cuando fue cuestionado por la sequía de los delanteros al término del partido contra las Islas Feroe. La afirmación sonó a novedosa desde el punto de vista del clasicismo, que cataloga al malagueño como un mediapunta. “No sé si en Suecia jugaría, pero para nuestro estilo es ideal porque juega muy bien entrelínas, encara, se gira y sabe finalizar. Si no fuera español habría que nacionalizarlo”, le defendió este domingo Moreno.

 

Pieza angular

En Torshvan, partió del rincón izquierdo, pero se desenvolvió con libertad por todo el frente de ataque en labores de enganche. La misma tarea y el mismo radio de acción que ha desempeñado desde que Luis Enrique es seleccionador. Sin embargo, bajo la dirección del asturiano, Isco se involucra menos en las zonas de iniciación de lo que lo hizo en el Mundial 2018, en el que abarcó más espacio y más balón. Isco se presentó en Rusia como la gran pieza que debía sustentar el juego ofensivo de la selección. La destitución de Julen Lopetegui no varió su rol. Fernando Hierro también le concedió todos los galones para acaparar la pelota. Las estadísticas son reveladoras. En la cita mundialista, contra Portugal dio 94 pases, contra Irán, 105; contra Marruecos, 98; y contra Rusia, 147, incluida la prórroga. Con Luis Enrique no ha pasado de los 76 pases que dio el viernes en las Islas Feroe, la mayoría alejado de las zonas de iniciación.

Se le vio tan pendiente de jugar entre líneas por el medio como de llegar al área por el lado contrario de la jugada. Ahí gestó su gol, una fina rosca que se coló tras dar en el palo y en el meta. Antes le dio a Ramos el primer gol con un centro desde la derecha y colaboró en el segundo conectando con Aspas antes de que este asistiera a Navas. Cuando fue sustituido salió al trote y en silencio fue chocando manos en el banquillo. El mismo silencio que ha envuelto su regreso a la selección.

 

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