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Clasificación Eurocopa Grupo F Jornada 4

FINALIZADO

España cumple con creces

La Roja, sin alardes pero con paciencia y rigor, golea a la defensiva Suecia con tantos de Ramos, Morata y Oyarzabal y encarrila su clasificación para la Eurocopa 2020

Seleccion española
Oyarzabal marca el tercero de España. REUTERS

Sin alardes pero con eficacia, España ventiló a Suecia, su adversario más complejo en el camino hacia la Eurocopa de 2020. El partido, a contrapié para unos jugadores sobrecargados y ya con cara de veraneantes, exigió a la Roja tanto aguante como rigor. Con el control absoluto del juego, España esperó su momento y Suecia, llegada al Bernabéu solo para atrincherarse, se lo concedió con dos penaltis muy penaltis. Ramos y su colega Morata, al que cedió para su asombro el segundo lanzamiento, mandaron al garete al pesadote equipo sueco. Oyarzabal le dio la puntilla y punto final.

España
ESP
3
-
0
SUE
Suecia
España
Arrizabalaga, Carvajal, Íñigo Martínez (Llorente, min. 87), Sergio Ramos, Alba, Busquets, Parejo, Fabián, Isco, Rodrigo (Oyarzabal, min. 71) y Marco Asensio (Morata, min. 63).
Suecia
Robin Olsen, Lustig, Jansson, Augustinsson, Filip Helander, Larsson (Isak, min. 81), Forsberg, Claesson (Jakob Johansson, min. 26), Ekdal (Olsson, min. 85), Marcus Berg y Quaison.
Goles
1-0 min. 63: Sergio Ramos (p). 2-0 min. 84: Morata (p). 3-0 min. 86: Oyarzabal .
Árbitro
Alba (min. 23).
Estadio:Santiago Bernabéu

Hace tiempo que la voracidad de la UEFA tiene al fútbol al borde del colapso. Caso de estas fases de clasificación, tan engorrosas siempre y máxime cuando los futbolistas ya están playeros. Lo que propicia el fútbol de garrafón, por más que España y Suecia estén destinadas a pelear entre sí el primer puesto para la próxima Eurocopa. Lo mismo da. Hasta podrían llegar más retrasadas en la clasificación. Al jugador no le queda otra que cumplir si es reclutado para este fútbol ambulante, a granel y desaliñado a estas alturas del curso. Se vio en el Bernabéu, escenario imponente para lo que se suponía un reto de mucho calado. Un partido más obligatorio que emocionante. Así que cada cual a su papel, con más empeño que virtuosismo. Enchironada Suecia, al frente la Roja. Para los nórdicos, fútbol de manual: un equipo bien abrochado por el embudo para dejar libres los pasillos laterales y luego imponer a sus zagueros cachas ante cada centro local. Una partida que requería paciencia e ingenio por parte española. Pero intervino un equipo más predispuesto para lo primero que para lo segundo. Mucho córner, mucho centro lateral. Un consuelo para Suecia, encantada con su papel de frontón. Abortada en cada intento de contra por el buen pulso de Busquets, al que nunca le falta oficio. Esta vez, sobrado como interruptor de cualquier amago de contragolpes visitantes. Y cada vez más sinfónico con Parejo. Con Busi de escoba, casi una hora tardó Kepa —en estos tiempos, por delante de De Gea— en probar sus guantes.

La formalidad del toque-toque-toque no siempre es suficiente. Con el mando a distancia, Luis Enrique ordenó la titularidad de Isco y Asensio, asesores ofensivos de Rodrigo. Una apuesta por la perspicacia de los dos madridistas. A ninguno encontró con frecuencia la Roja, supeditada al fútbol-parabrisas, dale que dale de lado a lado, con Parejo y Fabián auxiliados por los centrales en el manejo hasta la incorporación de los laterales. Un juego previsible. Un chollo para la armada sueca, una selección atlética y mancomunada sin un solo jugador de pasarela. Si acaso, Olsen, portero de la Roma, y sostén de los suyos en la mejor oleada de España hasta sus goles, sucedida al cuarto de hora. Un disparo de Fabián puso en alerta a Olsen, al que sucesivamente tirotearon hasta tres españoles en un parpadeo. Por el camino, en plena avalancha, marcó Rodrigo, bien asistido por Parejo, a su vez lanzado de maravilla por Jordi Alba. El desconcertante árbitro escocés anuló el gol. Porque sí. O eso pareció. Ahí encalló la Roja durante un buen rato. Resulta que se lesionó Claesson, el velocista sueco, y la entrada de otro brigadista de medio campo (Johansson).

El equipo que hoy prepara de forma interina Robert Moreno tenía tanta pelota como poco remate. Sin un ariete de choque, el papel correspondió a Sergio Ramos, improvisado atacante en las jugadas a balón parado. La España que hila de pie en pie pretendía resolver por vía área, donde solo el capitán tiene pértiga y colmillo. Justo cuando Moreno tenía ya dispuesto a Morata para aliviar el mal de altura español, un centro de Asensio lo palmeó con la mano Larsson. Sin disimulo: penalti o penalti. Ramos, también pateador, no falló y encauzó la victoria local. Moreno, como ya había hecho con Morata por Asensio, alteró aún más el ataque, con Oyarzabal por Rodrigo. Todo medido: de todos los convocados, solo los porteros Pau y De Gea se han quedado sin focos en las Islas Feroe o en Chamartín.

En ventaja, España fue más contemplativa y ni palabra dijo Suecia, equipo mucho más obsesivo con su portería que con la rival. La categórica Suecia sin balón dio paso a una Suecia chata cuando requirió de la pelota.

Una estupenda maniobra de Morata derivó en un segundo penalti. Esta vez de Helander, que atropelló al delantero del Atlético. Ramos, paternalista, le concedió el lanzamiento y Morata selló la victoria definitiva. Aún más contundente cuando Oyarzabal disparó el tercer gol con un remate combado y clínico. Un tiro terminal para despejar una jornada a destiempo en la que ganar o ganar era lo prioritario. Ahora, tras la tregua veraniega y con la Eurocopa a la vista, ya llegará el tiempo de perfilar a esta nueva España que se busca y se busca tras el fiasco de Rusia de hace un año. De momento cumple y cumple. En invierno y en verano.

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