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Susaeta dejará el Athletic el 30 de junio

El capitán rojiblanco, que llegó al club con nueve años, anuncia que no estudiará la oferta de renovación que tenía sobre la mesa

Susaeta, ante el Alavés
Susaeta, ante el Alavés ©GTRESONLINE

El Athletic comunicó a última hora de la tarde del lunes que Markel Susaeta (Eibar, 1987), abandonará el club a final de temporada. El capitán rojiblanco, con 506 partidos a sus espaldas, el quinto futbolista en el ránking por detrás de Iribar, Rojo, Joseba Etxeberria e Iraola, ha decidido poner fin a su etapa en el club después de doce temporadas y toda una vida vestido con la misma camiseta, ya que ingresó en Lezama con nueve años.

La noticia la facilitó el Athletic a última hora, porque después de que el jugador comunicara al club que desestimaba estudiar la oferta de renovación que le habían puesto sobre la mesa, el rumor, confirmado por la entidad de Ibaigane, se comenzó a extender y prefirieron adelantarse a la publicación por cualquier otro medio que no fuera el canal oficial. Hace unos días, Susaeta se dirigió al presidente y le comunicó que no iba a seguir.

Markel Susaeta Laskurain, captado por Kike Liñero, escaló todos los peldaños del club desde categoría alevín hasta convertirse en el capitán del primer equipo. Debutó en el Camp Nou el 2 de septiembre de 2007, en la primera jornada de Liga. El Athletic perdió 3-1 frente al Barcelona, y Markel fue el autor del gol rojiblanco. En la siguiente jornada, frente al Zaragoza en San Mamés, consiguió un gol de falta directa. Sin embargo, la faceta goleadora no ha sido su característica más notable. Acaba su trayectoria en el Athletic –salvo que marque en las dos jornadas que restan–, con 56 goles. En la selección jugó un partido, frente a Panamá, y marcó también un gol. Fue, durante bastantes temporadas, el mejor suministrador del equipo. Las estadísticas de asistencias le colocaban siempre en lugar destacado.

Susaeta jugó bastante su primer año. Luego, su estrella se apagó un tanto con Joaquín Caparrós, el hombre que le hizo debutar, en el banquillo. Suele pasar. Era un chico muy joven, exigido ya como un futbolista de elite. Sin embargo fue sumando un número considerable de partidos en cada temporada. Con la llegada de Marcelo Bielsa se convirtió en el futbolista más utilizado de la plantilla. No descansó ni una vez. Jugó todos los partidos oficiales de la Liga, la Copa y la Europa League, incluidas las finales de Copa y el torneo europeo. 72 encuentros en total, a un gran nivel. Markel era un futbolista al gusto del técnico argentino, y el sistema empleado por el entrenador se adaptaba a las mil maravillas a las características de Susaeta, un futbolista exquisito, con una técnica depurada, una inteligencia táctica notable y una capacidad de sacrificio fuera de toda duda. Sus mejores momentos los vivió en Europa, con dos partidos estelares frente al Manchester United –que se interesó por su fichaje–, y grandes actuaciones ante el Sporting de Portugal y el Schalke 04, en el Veltins Arena, donde el el minuto 93 hizo una carrera de 60 metros con la pelota para centrar y que Muniain llegara para marcar el 2-4.

En ese instante era Susaeta en estado puro, el futbolista con aspecto frágil, pero duro como una roca, capaz de pedir la pelota siempre, aún después de haber recibido el reproche de la grada, sin esconderse; capaz de bajar a defender su zona en cada ocasión. Su trabajo defensivo, siendo como es un futbolista de ataque, resultaba impagable. La sociedad que formó durante años con Andoni Iraola fue lo más exquisito que se ha visto en el Athletic de los últimos años.

Y aún así, Susaeta, el 14 a la espalda, cada vez fue más cuestionado por parte de la afición del Athletic, cada vez despertaba más dudas, pese a ser un orgullo para el Athletic; un futbolista con la marca de Lezama, criado desde pequeño en el club y fiel a los colores. Tal vez porque nunca protagonizó una salida de tono, ni dio una voz más alta que otra. Cuando le cuestionaros que se vendía mal, contestó que no quería venderse, aunque, dicen sus compañeros del vestuario, que en la intimidad era un personaje muy querido por todos, divertido y bromista, lejos de la imagen un tanto melancólica que destiló siempre.

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