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Al Baskonia se le atraganta el primer asalto ante el CSKA

El equipo ruso apabulla al equipo vitoriano en una segunda parte en la que brilla Sergio Rodríguez

Hilliard entra a canasta ante Hines, este martes en Moscú.
Hilliard entra a canasta ante Hines, este martes en Moscú. EFE

Al Baskonia le aguantó el fuelle hasta el descanso en el primer partido de la serie de cuartos frente al CSKA en Moscú, justo hasta que apareció Sergio Rodríguez, vestido de rojo, para encauzar la eliminatoria que lleva a la Final Four. Después de un inicio académico, de competir en la primera parte, el conjunto de Perasovic entregó el primer capítulo a los moscovitas, que cogen ventaja de salida y se posicionan de camino a la fiesta del baloncesto que se prepara en Vitoria.

CSKA, 94 - BASKONIA, 68

CSKA: Rodríguez (19), Higgins (12), Kurbanov (10), Clyburn (10) y Hunter (7) —cinco inicial—, De Colo (11), Bolomboy (3), Peters (4), Ukhov (3), Vorontsevich (3), Hackett (7) y Hines (5).

Baskonia: Vildoza (5), Shields (17), Garino (4), Voigtmann (2) y Poirier (12) —cinco inicial—, Huertas (5), Janning (5), Diop (-), Shengelia (6) y Hilliard (12).

Árbitros: L. Lamonica (Ita), O. Latisevs (Let) y A. Panther (Ale). Eliminaron por faltas personales a Shields (min. 32).

Arena de Moscú, 6.252 espectadores.

El Baskonia plantó cara en la primera parte, aunque en los minutos finales se empezaron a intuir los primeros síntomas de lo que acabaría sucediendo. El CSKA, con un equipo mucho más equilibrado, tuvo paciencia para esperar su momento, cuando sus estrellas están preparadas para dar el paso adelante que se les supone.

El primer cuarto fue un intercambio de golpes entre dos equipos desinhibidos, sin complejos. Cada uno utilizaba los recursos que tenía a mano, casi sin fijarse en lo que proponía el rival. Un triple de Jennings puso por delante al Baskonia al final de los primeros diez minutos, y durante mucho tiempo del segundo parcial, las cosas siguieron igual, aunque empezaron a aparecer las individualidades del equipo ruso. Primero Nando De Colo, después Sergio Rodríguez, trazaron un par de coordenadas en el partido, que, silenciosamente, empezó a decantarse para el bando local. No era tanto el marcador como las sensaciones de que el Baskonia comenzaba a perder el control que había mantenido durante casi veinte minutos.

Tras el descanso, ese descontrol se hizo patente del todo. Fue cuando apareció definitivamente la figura de Sergio Rodríguez, que en un par de minutos destrozó al equipo vitoriano con tres triples y dos asistencias estelares. En un instante, el Baskonia se vio muy por detrás en el marcador y ya no encontró el camino de regreso al partido. Nada le salió a Perasovic, que se desesperaba ante la aparente pasividad de los suyos y la hiperactividad de los rusos. La contundencia de Poirier se diluyó según pasaba el tiempo, y Shengelia no parece todavía en condiciones de liderar al equipo después de su larga lesión.

Muchos minutos antes de que el partido acabara, los baskonistas lo vieron imposible. Se dedicaron a lanzar triples sin fortuna, y, tal vez, a reservar fuerzas para el segundo partido de la serie. Pero no se engañan. Saben que el CSKA es el favorito. Más todavía después del primer partido.

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