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Hasta el final, Ferrer será Ferrer

A poco más de un mes para retirarse, el alicantino elimina en Miami a Zverev, tres del mundo y 15 años menor que él. En el cuadro femenino, la japonesa Osaka se expone a perder el trono tras su tropiezo

Ferrer
Ferrer celebra su triunfo contra Zverev en Miami. USA TODAY

Mientras descuenta los días para el adiós, para la retirada porque son muchos años de tralla y el cuerpo y la vida le piden pasar página, David Ferrer sigue a lo suyo, que es ser fiel a sí mismo hasta el final. Auténtico como pocos, el alicantino (36 años) pondrá el broche a su carrera dentro de poco más de un mes, y mientras tanto ha ido despidiéndose de algunos escenarios especiales. La Caja Mágica de Madrid supondrá el cierre definitivo, y antes ha desfilado y ha ido llevándose palmas en Auckland, Buenos Aires o Acapulco, y estos días en Miami.

Abraza el tenis a un jugador respetado y admirado, ejemplar en el esfuerzo y siempre discreto, aunque antes de bajar la persiana quiso regalarse una gran noche al derrotar contra todo pronóstico (2-6, 7-5, 6-3, en 2h 22m) al alemán Alexander Zverev, número tres del mundo y 15 años menor que él.

“Es cierto, este triunfo no entraba dentro de mis planes”, reconoció tras lograr el pase, citado ya con el local Frances Tiafoe en la tercera ronda. “Ganar partidos así es un regalo. Ya no estoy a mi mejor nivel, pero lo voy a dar todo”, prorrogó el de Xàbia, que no lograba un triunfo ante un top-3 desde abril de 2014, cuando venció a Rafael Nadal en Montecarlo.

Instalado en el puesto 155 del ranking, Ferrer exprime sus últimos días como profesional. Colgará la raqueta con 27 títulos individuales, tres Copas Davis y habiendo disputado una final de Grand Slam (Roland Garros 2013) y otra del Masters (2007). Ascendió al tercer cajón del podio mundial y hoy día, con su hijo Leo esperándole en casa, afronta con naturalidad la vía de salida porque las lesiones le persiguen, no es competitivo y su listón de exigencia es máximo, de modo que prefiere no estirar de más el chicle.

Invitado a última hora por el torneo –“no pedí la wild card porque sabía que había gente joven y no quería quitársela a ellos, que la merecían más, pero el torneo me la dio… Me quedo con el cariño de la gente”–, el español acaparó el protagonismo de una jornada en la que fueron eliminados Feliciano López (6-1 y 6-3 con Grigor Dimitrov), Jaume Munar (6-4, 3-6 y 6-3 ante Kevin Anderson) y Pablo Andújar (6-4 y 6-1 contra David Goffin).

Además, el día deparó el abandono de Serena Williams, debido a una lesión de la rodilla izquierda, y la despedida de Garbiñe Muguruza, inferior a Monica Niculescu (7-6, 4-6 y 6-2). También, la caída de la número uno de la WTA, la japonesa Naomi Osaka (4-6, 7-6 y 6-3 ante Su-wei Hsieh). De esta forma, el trono femenino se abre. Ahora, la checa Petra Kvitova y la rumana Simona Halep pueden desbancarla si la primera alcanza la final o la segunda se corona.

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