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Ter Stegen, horas extras en la Copa

El meta alemán se perfila como titular pese a la primera convocatoria tras la lesión de su amigo Cillessen, inédito en los clásicos

Ter Stegen detiene un disparo de Williams en la visita del Barça al Athletic. Ampliar foto
Ter Stegen detiene un disparo de Williams en la visita del Barça al Athletic. EFE

Refugiado en Castelldefels, Lionel Messi ya se deja ver poco por las calles de Barcelona. Todo lo contrario le pasa a Marc André Stegen. No es extraño advertir al portero azulgrana de paseo por la ciudad, zigzaguear con su patinete eléctrico desde el barrio del Eixample hasta Gracia para ir a comprar el pan, coger el metro, o dejarse tirar unos penaltis por un niño en un campito de fútbol vecino al parque de la Ciutadella. “No hay nada anormal en querer tener una vida normal”, reflexiona con sus amigos el alemán. Entre el yoga y el pilates, con escala en la consola, Ter Stegen ha sumado una nueva afición: el mar. Y, como siempre que se le mete una idea en la cabeza, el 1 azulgrana no para. Ya tiene su permiso de navegación. “Le gusta estar solo y el mar le da paz. Es portero, nada extraño”, cuentan desde su entorno: lo mismo le pasaba a Valdés. Un bálsamo para la mente.

Aseguran en el Barcelona que Ter Stegen no tiene miedo al error. “Si se equivoca vuelve a arriesgar, juega un partido como si estuviese en un entrenamiento. Es una pasada”, explican desde el vestuario. Habla poco del juego. Estudia a los rivales un par de días antes, cuando el cuerpo técnico del Barça le prepara los vídeos, y en su televisión solo mira las grandes citas futbolísticas. “Cada jugador tiene su receta, Marc no quiere tener la cabeza en el fútbol todo tiempo. A él le funciona así”, explican los que conocen al portero alemán. Y no parecen equivocarse. El Barcelona se aferra tanto a los goles de Messi como a las paradas de Ter Stegen, clave en los últimos partidos del Barça, imbatible en Bilbao y Lyon, cuando el plantel más lo necesitaba.

Ha disputado 33 duelos esta temporada y ha parado 88 balones. Su porcentaje de goles salvados es del 73,73%. Una efectividad similar tiene en el clásico: 70,83. Frente al cuadro del Bernabéu jugó ocho partidos, misma cantidad de goles encajados. Pero no lo tuvo fácil para debutar ante el Madrid. Después de defender la camiseta azulgrana en 63 duelos, se estrenó ante el Madrid, en 2016, tras dos temporadas en el Camp Nou. Entonces era Claudio Bravo, hoy en el Manchester City, el que defendía el larguero azulgrana frente al Madrid en LaLiga, mientras que Ter Stegen lo hacía en la Copa de Rey y en la Champions.

“No hay nadie que entienda a Cillessen como Marc”, aseguran desde el entorno del alemán. En sus dos temporadas en el Barça, el holandés nunca jugó un clásico; no renuncia a hacerlo hoy. “Jasper venía jugando muy bien y tenía muchas ganas de jugar contra el Madrid. Estaba entrenando muy bien”, explican desde el grupo. Cillessen, justamente se rompió en un entrenamiento —se lesionó en el sóleo de la pierna derecha—, ya cuando el Barça sabía que tenía en la agenda al Madrid en la Copa, el torneo del holandés.

Paradojas del fútbol, la intensidad de Cillessen en el trabajo diario le jugó una mala pasada. Distante con Bravo, cercano con Cillessen, Ter Stegen sufrió con la baja su compañero hasta que ayer fue dado de alta. “El futbolista nunca quiere ver alguien del grupo lesionado, algo que le puede pasar a ellos. Pero para Marc con Jasper fue peor, porque sabía las ganas que tenía de jugar su primer clásico”, aseguran las mismas fuentes.

La cocina del 1

Fue la tercera lesión de Cillessen, la segunda muscular. Justo en el peor momento. “El martes hizo una parte del entrenamiento y hoy veremos cómo está. Lo valoraremos después. Evoluciona bien, mejor de lo que esperábamos”, aseguró Valverde, que convocó a 19 jugadores, entre ellos tres porteros (Ter Stegen, Cillessen e Iñaki Peña). Habrá que aguardar a esta noche para saber si vuelve Cillessen o salta Ter Stegen.

Agresivo en los entrenamientos, el alemán es meticuloso en las horas de descanso y la alimentación. “Después los partidos, solo piensa en desconectar y en encontrar un buen lugar para comer”, explican. Y, cuando está en su casa, se pone al frente de la cocina. Tampoco busca una estrella Michelin. “Sopa de tofu, tostada con aguacate y pechugas de pollo”. Y nunca duerme menos de ocho horas. Cada temporada más cómodo en Barcelona, cada día más cerca del mar. El portero se está construyendo una casa en Castelldefels. Estará cerca de Messi. No se los verá paseando juntos. Sí, en el campo. Aunque también le gustaría jugar hoy, si hay un partido que no le daría apuro perderse, ni tratándose del Bernabéu, porque sabe que es el partido más esperado por su amigo Cillessen.

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