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Alba Redondo: “Muchas veces peco de egoísmo”

La selección española empieza este miércoles la Copa Algarve, una cita importante para el fútbol femenino, y la delantera de 22 años del Albacete charla con EL PAÍS

Alba Redondo, en el hotel de concentración, después de la entrevista.
Alba Redondo, en el hotel de concentración, después de la entrevista.

Son las 18.00 del domingo y la mayoría de las internacionales convocadas por Jorge Vilda para la Copa Algarve, una cita importante del fútbol femenino, van entrando al NH Paseo del Prado. La selección española defiende título en Portugal a partir de este miércoles 27 (y hasta el día 6). Es un torneo de preparación para el Mundial de Francia de este verano. En la lista del seleccionador vuelve a estar Alba Redondo (Albacete, 22 años), la goleadora del Albacete que suma 13 dianas en lo que va de Liga (a tres de Charlyn y a cinco de Jennifer Hermoso). Debutó con la selección absoluta en noviembre y sueña con estar en el Mundial. “Soy una novatilla, el nivel aquí es muy alto, me encanta aprender de esta gente”, confiesa.

Pregunta. ¿Quién es Alba Redondo?

Respuesta. Es una chica que nació en Albacete, tiene 22 años y se ha formado y criado en la cantera del Albacete Balompié. Hasta los 13 años estuvo jugando con chicos y luego dio el salto con las chicas que en su momento estaban en Segunda. Estudia la carrera de INEF y compagina los estudios con la vida de futbolista.

P. ¿Cómo se apaña?

R. Estudio en Murcia porque en Albacete no hay INEF, está a una hora y poquito. Como los lunes tenemos entrenamientos regenerativos postpartido lo que hago normalmente es que el lunes me entreno en Murcia y estoy allí hasta el miércoles a mediodía que termino las clases y me voy a entrenar a Albacete con mis compañeras. Así llevo cuatro años ya…

P. ¿Paliza?

R. Pues sí, porque luego llega el fin de semana y te tienes que ir a jugar con el equipo.

P. ¿Tiene tiempo para usted?

R. Los jueves y viernes por las mañanas. Aprovecho para ir al gimnasio, para estar con mi pareja y para desconectar. Es necesario para la cabeza: la parte más importante para una futbolista. Si la cabeza no funciona, lo físico no va a tirar.

P. ¿Con qué soñaba cuando era pequeña?

R. Cuando en primaria me preguntaban qué quería ser de mayor contestaba: quiero ser jugador de fútbol. Me corregían, claro: ‘querrás decir jugadora de fútbol’. Pero como antes el fútbol femenino no estaba profesionalizado… Me gustaba mucho jugar así como me sigue gustando muchísimo hoy. Aspiraba llegar a lo más alto y estoy construyendo mis bases para poder llegar ahí.

P. Llanos Acebal, su entrenadora cuando tenía seis años, cuenta que como era usted tan competitiva la ponía en defensa porque así era garantía de que no les marcaran goles; pero usted se pillaba unos berrinches tremendos porque quería estar cerca del área y anotar. ¿De dónde le venía esa pasión por la portería contraria siendo tan pequeña?

R. Me gustaba mucho la celebración después de marcar los goles y me gustaba tener la pelota. En defensa estaba muy lejos de la portería, no me gustaba nada, me enfadaba sí, cogía el balón, me iba para arriba y metía gol. Eso creo que viene del egoísmo y de tenerlos cuadrados. Marcar era lo que me gustaba y eso hacía.

P. ¿Hay que ser egoísta para ser delantera?

R. En ocasiones sí; en otras no. Se puede ser egoísta cuando tienes un dos para uno y decides tirar tú; pero si pecas de egoísta al final la terminas cagando, literalmente. Yo muchas veces peco de egoísmo, lo tengo que corregir porque una jugadora egoísta no va a ningún lado. Me pasa por no mirar previamente donde están las compañeras.

P. ¿Recuerda sus primeras botas?

R. No. Pero a mi madre casi siempre le pedía juegos de chicos y me decía: ‘¿no quieres una muñeca?”. No, no, quiero balones, camisetas de fútbol, espinilleras.

P. ¿Qué jugadores/as admiraba?

R. Iniesta, por resolutivo. Y Luis Figo, por como jugaba en la banda y por como centraba.

P. ¿Qué significa el gol para usted?

R. Le diría que un aprobado en un examen, pero no hace falta marcar para aprobar. El gol es mi objetivo en un partido.

P. ¿Le angustia no meterlos?

R. Sí, a veces me meto tanta presión a mí misma que me agobia no marcar. Luego recapacito y me digo: ‘Alba, que no eres Messi, no eres Dios, no todos los partidos hay que marcar sí o sí’.

P. ¿En qué mejoró jugando con niños?

R. Me hizo ganar físico; me dejaron jugar con niños hasta infantiles, cuando me pasé a un equipo femenino recuerdo que mi padre me dijo que tenía un punto más con respecto a ellas. Un punto más de velocidad, un punto más de intensidad, un punto más de concentración, un punto más de gol.

P. ¿Cómo fue su bautizo con la selección?

R. Me tocó bailar El Pelotero.

P. ¿Qué puede aportar a la selección?

R. Velocidad y gol. Además puedo jugar en varias posiciones: delantera, mediapunta, extremo y si es necesario también de mediocentro.

P. ¿Ha dado un paso al frente?

R. Sí, he dado un paso adelante. El hecho de que te llame la absoluta es un paso; el hecho de ir camino de superar los goles de la temporada anterior (lleva 13 y la campaña pasada anotó 16) también significa algo.

P. Jugando además en un equipo que no es de los grandes de la Liga… ¿Cuesta más marcar?

R. No, tampoco voy sobrada. Pero contamos con una plantilla humilde y un presupuesto bajo. Somos las que somos y lo que vayamos a conseguir lo vamos a conseguir las que estamos. Yo me exijo cada día allí. Se ha demostrado que estando en el club en el que estés, puedes llegar a lo más alto.

P. ¿Quién la llamó para anunciarle la primera convocatoria?

R. Me enteré por mis compañeras del Albacete, salía de clase y empezaron a entrarme WhatsApp de enhorabuena, primero uno, luego 20, luego 30. Y yo pensando: ‘¡pero enhorabuena porqué si no es ni mi cumpleaños ni santo ni nada de nada!’.

P. ¿No se lo esperaba?

R. Para nada. Empezaron los nervios…la alegría, una mezcla de todo. Yo creo que mi madre hasta se emocionó y todo.

P. ¿Qué le pide Vilda?

R. Lo mismo que me pide mi entrenador del Albacete, que sea Alba Redondo, que coja el balón, que no me encoja, que palante, a desbordar, centrar y marcar goles.

P. ¿Qué movimientos ofensivos repiten más?

R. No hay un modelo automático a seguir: tenemos libertad. Hacer circular el balón de un lado a otro y en cuanto haya un hueco aprovecharlo para paredes o para el uno contra uno.

P. ¿Suele ver sus partidos repetidos?

R. Sí y a veces pienso: ‘si hubiese hecho esto en lugar de eso, habría pasado esto’.

P. En 2015 se marchó a Estados Unidos, pero se volvió a los pocos meses, ¿por qué?

R. Es algo de lo que no me gusta hablar.

P. ¿En estos últimos cuatro años en qué ha madurado y mejorado?

R. He mejorado físicamente, nutricionalmente y mentalmente. El hecho de coger el balón y ser más atrevida que antes ha sido un punto de inflexión para mí.

P. ¿Nutricionalmente por qué?

R. Porque antes no cuidada tanto la alimentación.

P. ¿Qué le ha hecho cambiar el chip?

R. El hecho de proponerme nuevos retos: si quería recorrerme la banda 17 veces por partido a la máxima velocidad no lo iba a hacer alimentándome de la forma en que lo hacía. Poco a poco he conseguido lo que hoy día tengo.

 

 

 

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