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El triunfo juvenil que hace soñar al fútbol ecuatoriano

La victoria de la selección sub-20 abre la puerta a una nueva era futbolística en el país latinoamericano

La selección de Ecuador celebra su victoria en el Sudamericano Sub 20.
La selección de Ecuador celebra su victoria en el Sudamericano Sub 20. EFE

Ecuador también puede ser campeón. Lo que hasta ahora eran amores platónicos en los torneos internacionales para la selección ecuatoriana se acaba de convertir en el primer beso del fútbol. El combinado sub-20 se llevó el domingo pasado el Sudamericano —la primera carta de presentación de las grandes promesas del subcontinente— con una actuación casi impecable que hace soñar al deporte rey con un futuro notorio más palpable. Los juveniles de la Tri, como llaman cariñosamente al equipo nacional por los tres colores de la bandera, han alumbrado el camino para el Mundial de Polonia de mayo de su categoría. También para las futuras generaciones y, en general, para el balompié ecuatoriano.

El del domingo pasado es, por mucho, el mayor logro futbolístico de un país que no ha pasado de octavos de final en los tres Mundiales disputados en categoría absoluta ni ha superado el cuarto puesto cosechado en la Copa América de 1993 o de 1959. Son los jóvenes que nacieron poco antes de que Ecuador se clasificara por primera vez para jugar la Copa del Mundo, en 2002, los que alentados y ordenados por el técnico argentino Jorge Célico se han arrancado la etiqueta de equipo menor y han mordido el éxito en la cita de Chile con seis victorias, dos derrotas y un empate. "Nos inculcaron desde el primer día que teníamos un buen equipo para pelear por el campeonato, pero lo único que nos faltaba era creérnoslo", declaraba a un medio local el máximo goleador del torneo juvenil, Leonardo Campana, de 18 años.

El guayaquileño, jugador del Barcelona de Ecuador, se tomó de forma literal las palabras de confianza de su entrenador y llevó al equipo a lo más alto con seis tantos en nueve partidos. Sus mayores de la selección nacional, en contraste, han conseguido anotar solo 10 veces en sus cuatro victorias, cinco derrotas y un empate de categoría mundial en 2002 (Corea del Sur y Japón), 2006 (Alemania) y 2014 (Brasil).

Tras doctorar a la Mini-Tri entre los grandes, Campana regresó a su ciudad para graduarse él como bachiller, como si fuera un joven ecuatoriano más y no el máximo anotador del Sudamericano y uno de los indiscutibles del 11 inicial ideal de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol). Otros tres de sus cómplices en la hazaña fueron incluidos en el equipo perfecto: el lateral izquierdo Diego Palacios, el extremo Alexander Alvarado y el mediocentro José Cifuentes.

"Si a los 19 años han podido superar a potencias como Brasil o Argentina, pueden llegar mucho más lejos a futuro. Hay que seguir prestándoles atención, que no tengan interrupciones", advierte el director técnico, que cree que lo que mejor ha funcionado en los nueve partidos y en los amistosos previos al torneo ha sido la armonía del equipo, aderezada con talentos individuales.

A los artífices de la victoria ya les han llegado ofertas de grandes clubes. Dos ficharon, en pleno torneo, por el Sporting de Lisboa (Portugal) y por la Real Sociedad (España). El Borussia Dortmund (Alemania), el Milan, el Inter y el Nápoles (Italia) también les han lanzado sus anzuelos. Pero Célico insiste: "Siempre es bueno estar en las mejores competiciones, pero solo si están compitiendo. No si van a ser la tercera opción para una misma posición". Lo que se necesita ahora, subraya en declaraciones a EL PAÍS, es cimentar el camino iniciado para contagiar a la categoría absoluta. "Esto marcará un antes y un después en la confianza del fútbol nacional. Que sí se puede. A veces en Ecuador nos ponemos nosotros mismos trabas, pero se pueden superar".

El exjugador de la Tri Raúl Avilés, de 51 años, lo tiene igual de claro. "A lo mejor este será el único título que consigamos en la Historia, pero este Sudamericano ha demostrado que las distancias entre las selecciones se han acortado. Que Brasil y Argentina ya no son invencibles y que Ecuador puede llegar a lo más alto", confía. La clave, sugiere, está ahora en mimar y proteger a los jugadores ante el aluvión de celebridad para que sean el semillero de la selección nacional a futuro. O, más bien, en un futuro próximo, teniendo en cuenta que el seleccionador de los mayores dijo antes de que salieran campeones que había visto "jugadores interesantes" en la sub-20 que podrían incorporarse a la primera categoría con miras al Mundial de Qatar de 2022.

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