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Vinicius conecta y Bale sigue buscándose

El brasileño mete su primer gol en Liga y se muestra firme de cara al viaje al Camp Nou y el Wanda: “Yo no le temo a nada”

Vinicius anota el segundo del Madrid.
Vinicius anota el segundo del Madrid. EFE

Menos de un mes después de alcanzar su primera titularidad en Liga, Vinicius Júnior ha establecido una fructífera red de complicidades. Todo el que pasa por la zona izquierda del ataque del Madrid le encuentra dispuesto a dar una respuesta. Se entiende de memoria con Marcelo, combina pases de fantasía con Benzema y lee las intenciones de Ceballos con el rabillo del ojo. Al filo de la media hora del partido contra el Alavés, calibró dos huecos: la distancia que media entre las piernas de Vigaray y el espacio por el que cruzaría Reguilón, que venía doblándole por adentro. Su entrega fabricó un caño, rompió la resistencia de la zaga rival, y brindó tiempo y espacio a Reguilón para que alcanzara la línea de fondo y precisara el centro. Benzema, que amagó al primer palo y engañó a los centrales, metió así el 1-0.

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“Es nuestro mejor momento de la temporada y vamos a seguir trabajando para mantenernos a este nivel hasta el final”, declaró el carioca al concluir la jornada que supone la antesala del viaje al Camp Nou y al Wanda. “Ahora hay que trabajar para ganarle al Barça. Juego en el Madrid, en el mejor equipo del mundo. Yo no le temo a nada”.

La fiesta del primer gol apenas calentó una noche más bien helada. El Bernabéu no sale de su estado de hibernación. El juego del equipo mejora, pero la muchedumbre de aficionados permanece reticente a comprar entradas o a emplear los abonos. Solo el cuadrante de la grada baja del fondo sur, reducto de la oficialmente conocida como Grada de Animación, se llena con regularidad y mantiene el pulso del sonido ambiente. Impecables, ordenados en fila y vestidos de riguroso blanco como la escolanía de Covadonga, se arrebataron cuando Jaime Latre, el árbitro, pitó fuera de juego a Benzema en una contra lanzada por Ceballos. “¡Hasta los huevos! ¡Estamos hasta los huevos!”, cantaban, furiosos. El partido iba 1-0. Pero arraigaba el malhumor.

La pasión litúrgica se redobló en torno a dos temáticas: Benzema y el colegio arbitral. El ídolo revelado por primera vez después de una década de penitencia y los villanos de la administración federativa de justicia, que ahora vienen armados de instrumentos indescifrables. Alfa y omega del universo lírico y espiritual de la feligresía más previsible de Chamartín. Cuestiones como la actuación de Vinicius merecieron menos entusiasmo hasta que el peso de las evidencias obligó a prestarle atención.

Vinicius metió el 2-0 para cerrar el partido al cabo de más de una hora de trabajo de pico y pala contra el muro de Pacheco. Fue en un contragolpe articulado por el propio Vinicius, que remató a la red su primer gol en la Liga. Con solo 18 años, se convierte en uno de los cinco futbolistas más jóvenes en marcar en el campeonato con la camiseta blanca. Cuando Solari le sustituyó en el minuto 86 y el cartel luminoso indicó el dorsal 28, el público comenzó a corear su nombre desde los cuatro costados. El futbolista que entró en su lugar cargó con el peso de la humillación. Se trataba de Isco, que en tres meses ha pasado de ser el niño mimado de la parroquia a pasar inadvertido. La gente quiere novedades.

Otro que cada vez llama menos la atención de los hinchas es Bale. Si Vinicius ha engranado en la maquinaria del equipo al cabo de solo tres meses, Bale sigue buscándose después de seis años de fatigas. Camino de cumplir 31, el que fuera el jugador más caro de la historia no sabe si en lo sucesivo se desempeñará por la izquierda o por la derecha, considerando su rendimiento irregular y las fórmulas que han dado consistencia al equipo bajo la dirección de Solari.

El galés regresó a la titularidad tras un mes de baja después de sufrir la 13º lesión muscular en España. Primero, ocupó la banda derecha —como a él le gusta—, dejando a Vinicius a la izquierda. Después del intervalo se pasó a la izquierda —como le gusta al presidente— y Vinicius jugó por la derecha. Por un momento, dio la sensación de que Solari le daba un poco de cuerda, a ver si por fin se acoplaba. “Bale se ha encontrado más cómodo por la izquierda”, dijo Solari, para justificar el cambio del galés. Luego, el técnico elogió al brasileño. “Hoy Vinicius ha hecho un gran partido. Viene respondiendo muy bien cuando juega, cuando entra desde el banquillo y en los entrenamientos”.

Dijo Florentino Pérez tras la final de Kiev que Gareth Bale es un incomprendido. No parece una sentencia discutible. Tampoco parece refutable que Vinicius ya se hace comprender.

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