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Huesca - Atlético: Lucas emerge entre la niebla

Tras estar a punto de dejar el club rojiblanco en el mercado de invierno, el lateral francés abre el marcador en la trabajada victoria de los de Simeone en El Alcoraz

huesca - atletico
Arias, en la acción del segundo tanto del Atlético EFE
LaLiga Santander Jornada 20

FINALIZADO

Cuando el fútbol es caprichoso engendra situaciones novelescas. Fue Lucas Hernández, titular por primera vez desde que estuvo a nada de fugarse al Bayern el pasado 1 de enero, el que abrió la trabajada victoria del Atlético en casa del colista. De repente, apareció por el costado izquierdo del área para empujar un pase de Koke. Fueron los laterales —Arias marcó el segundo gol—, los que concretaron el triunfo en un partido que le costó domar a los rojiblancos por el arrojo del Huesca. Una batalla ganada primero resistiendo el alto voltaje que imprimió el equipo de Francisco y después haciendo valer su superioridad técnica para resolver ese juego de trincheras.

Tuvo que romperse poco la cabeza Simeone para armar el equipo. Con Savic, Filipe, Saúl, Vitolo y Diego Costa lesionados, más las dolencias sospechosas de los dos implicados en la operación Morata, Gelson y Kalinic, solo tenía que despejar una duda en el lateral derecho, que fue para Arias. A la derecha del técnico argentino se compuso la fotografía de las consecuencias de tanta lesión y del esfuerzo económico que ha supuesto la renovación de Griezmann, incluido su recomendado Lemar, y la inflación salarial generalizada por el crecimiento de los últimos siete años. A Juanfran y a Adán les escoltaban en el banquillo cinco jugadores del filial.

Con esos efectivos tuvo que batirse el Atlético en un partido guerrillero y encapotado por la densidad creciente de la niebla. El Huesca advirtió desde el inicio que el duelo se iba a jugar bajo sus condiciones en un campo pequeño, pero que aprieta. Mucha pierna dura y batallas por la pelota y por los espacios marcadas por el amontonamiento de jugadores. No se sintieron cómodos los rojiblancos en ese paisaje. Los futbolistas de Francisco se impusieron en ese fútbol fricción. Durante el primer cuarto de hora sometieron al Atlético por revoluciones y decisión. Solo Rodrigo pareció darse cuenta de que el encuentro demandaba imponerse en los quites y en los balones por arriba. El chico lo mismo le da a su quipo fluidez al balón que rompe y rasga. Encontró el apoyo de Correa, que también comprendió que para ganar primero había que imponerse en el otro fútbol.

Fue Pulido el que dio el primer aviso del Huesca con una media chilena que se estrelló en el palo de Oblak. En la banda, Simeone se desgañitaba pidiendo a sus futbolistas que jugaran, que buscaran los agujeros lógicos que dejan estos choques tan comprimidos. Reclamaba el Cholo a sus jugadores que impusieran su calidad y lo hicieron por primera vez en una triangulación elaborada en la que Correa terminó por dejar a Lemar cara a cara con Santamaría. El error del mediapunta francés fue de traca. Santamaría no achicó espacios y concedió mucho ángulo a su derecha. Lemar estrello el remate contra su cara.

Parada de Oblak

No se encogió el Huesca tras ese primer pellizco de los rojiblancos. Aún tuvo otra ocasión clara propiciada por un error de juveniles de Godín y Giménez. El primero perdió un salto en un balón aéreo en el medio del campo con Enric Gallego, el goleador jornalero recién fichado del Extremadura. Peinada la pelota, Giménez no cumplió la máxima de que un central guarda la espalda del otro en ese tipo de lances. Como estaba a la altura de Godín, Cucho encontró el camino libre hasta la misma barbilla de Oblak, pero terminó por enredarse en su intento por sentar al esloveno. En el desperdicio de esa ocasión empezó a perder algo de fuelle el Huesca, y el Atlético hiló más pases. Otra jugada bien cosida, acelerada con un pase rompedor de Lemar a Koke, generó el gol de Lucas. El volante vio venir al francés por el segundo palo y le puso la pelota para que la empujara.

El tanto le hizo daño al Huesca, que siguió compitiendo, pero ya sin tanta verticalidad. Para el Atlético supuso una dosis de tranquilidad para terminar de acomodarse. Ya apenas perdió el control y salió mandón en el segundo acto. Griezmann tuvo el 0-2 de salida, pero optó por la potencia antes que por la colocación y se encontró con Santamaría.

Fue Griezmann también el que aclaró un contragolpe llevado por Lemar. Su cambio de juego lo cazó Arias apareciendo por la derecha para enganchar una buena volea. No marcó la estrella rojiblanca, pero también intervino en el tercer gol. Su remate de cabeza lo repelió el larguero y el rebote lo cazó Koke para remacharlo. Con el partido cerrado, a Simeone le dio para hacer debutar a Mollejo, un chico por el que siente predilección por cómo superó desde muy pequeño su alopecia. Lo considera un guerrillero, justo lo que demandó el partido.

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