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Cucurella, el jugador del Barça que desmontó al Madrid

El lateral azulgrana cedido al Eibar desarma a los blancos con dos asistencias y media

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Enrich y Cucurella tratan de sisar el cuero a Odriozola. EFE

Hace poco más de dos años, en la ciudad deportiva del Borussia Moenchengladbach, el Barça disputó un encuentro de la liguilla de la Youth League que acabó por vencer (1-3). En la grada estaba gran parte del área deportiva y una pequeña comitiva de la directiva, embelesados por la personalidad y entrega del lateral izquierdo, Marc Cucurella (Alella, Barcelona; 20 años), futbolista que jugaba en combustión y con la radio encendida porque no había quién le callara sobre el césped. “¿Lo has visto? Ese chaval llegará lejos, es muy bueno", señalaba un directivo antes de unirse a la comida de hermandad auspiciada por la UEFA que hacen los juveniles de ambos conjuntos tras concluir el duelo; "lo tiene todo para acabar en el primer equipo”. Las palabras de unos y las sensaciones que transmitió Cucu [como le conocían en el vestuario] se hicieron eco en el club, por lo que la secretaría técnica no tardó en mejorarle el contrato. “Era una forma de decirle que le queríamos en casa, que estábamos pendientes de su evolución para ver si daba el paso definitivo”, señalan desde las oficinas del Camp Nou; “pero sabía que también se incluía la opción de cederle para que progresara como le correspondía si no tenía ocasiones con el primer equipo”. Y no las tuvo. Pero sí en el Eibar y con eso le alcanzó para destrozar este sábado al Madrid, toda vez que dio dos de los tres goles y provocó el otro con un centro que se resolvió en el rechazo.

A principios de este verano, Cucurella debía pasar la prueba del algodón con el primer equipo azulgrana durante la pretemporada. “La entidad le pidió que se esperara porque tenían dudas sobre su futuro y se resolvió que al acabar la gira norteamericana se tomaría una decisión”, explican desde el entorno del futbolista; “y Cucu aceptó porque su intención siempre fue la de triunfar en el Barcelona”. Ocurrió, sin embargo, que Valverde escogió a Miranda como posible recambio de Jordi Alba, decisión acorde con las pretensiones de la nueva dirección deportiva, que entendía que el lateral debía dar un salto para poder explotar. Tampoco protestó Cucurella, que había pedido que le dejaran salir del club en caso de no dar el paso, toda vez que se negaba a competir de nuevo en Segunda B y tenía ofertas de Alemania, Italia y España, todos equipos de Primera que le garantizaban plaza y minutos. “Escogió el Eibar, oferta de última hora, porque pensaba que su fútbol podía casar con la propuesta del técnico Mendilibar”, deslizan desde el círculo íntimo del jugador. Él mismo lo expresó en su presentación en sociedad: “Es un club consolidado y con un equipo que pega con mis características. Intenso, con posesión en ataque… Espero poder ayudar y seguir creciendo aquí”, afirmó a su llegada. Algo que no dudaban en Ipurua porque la secretaría técnica le había visto 16 veces en directo antes de formalizar la oferta de cesión —asumiendo todo el pago de la ficha— y guardándose una opción de compra al acabar la temporada, por más que a Cucu le queden dos años de contrato con el Barça y tenga una cláusula de rescisión de 30 millones.

“Jugar de lateral izquierdo en el Barça es muy difícil”, reconocen desde la ciudad deportiva azulgrana; “y para conseguirlo, tiene que ser capaz de generar peligro una vez cruza el medio del campo y mejorar en sus prestaciones técnicas”. Algo que consiguió frente al Madrid, aunque actuó de centrocampista izquierdo por delante de José Ángel y no como carrilero. “Es que tiene más vocación ofensiva que defensiva”, apuntan desde el Barça. Así, emparejado con Odriozola, se comió su banda. Comenzó con un centro que acabó en los pies de Escalante tras un rechazo y de ahí a gol. Siguió con un robo en campo contrario, levantó la cabeza y le puso el balón a Sergi Enrich, que fusiló a Courtois. Y concluyó con un centro desde la línea de fondo que remató Kike García. “Todos han estado a una altura tremenda, pero quizá al que menos conoce la gente es el más joven, un Cucu que está sorprendiendo. Nunca ha jugado como extremo y nos está dando mucho”, convino Mendilibar al finalizar el choque, orgulloso a más no poder. Dos asistencias y media en seis centros, cuatro ocasiones creadas —más que ningún otro—, siete recuperaciones y 90 minutos por segunda vez en la Liga, ahora que ya ha sumado dos partidos consecutivos de titular. “Estamos encantados con su evolución”, se congratulan desde el Barcelona en referencia al jugador que le sisaron al Espanyol en 2012 y que ha pasado por todas las categorías de la selección española hasta la Sub-19. Y más si desmonta al Madrid.

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