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Busquets contra su primer gran sucesor

El mediocentro del Barça se mide a Rodri, su suplente en la selección, el próximo sábado en la visita de los azulgrana al Metropolitano

Rodri y Busquets controlan el balón en un partido con el Atlético y el Barcelona, respectivamente.
Rodri y Busquets controlan el balón en un partido con el Atlético y el Barcelona, respectivamente. MB Media / Getty Images

España es la gran fábrica mundial de mediocentros y, probablemente, el mejor campo de pruebas que existe para medir su valor. Este sábado en el Metropolitano, Sergio Busquets, alias Busi, titular de la selección y principal referencia de la cofradía, se medirá a Rodrigo Hernández, alias Rodri, suplente en La Roja y primer candidato a la sucesión. El Atleti-Barça será un choque colectivo pero crece la presunción de que asistiremos a un duelo singular.

“He tenido la suerte de haber entrenado a cuatro de los mejores mediocentros de las últimas décadas; a Redondo, a Makelele, a Xabi y a Busquets”, dice Vicente del Bosque. “Son especialistas. Su mayor cualidad es que piensan en el equipo más que en ellos mismos. Ocupan una posición vital y se tienen que sacrificar. Metiéndose entre los centrales, saliendo al mediocampo, llegando adelante, cubriendo a los laterales cuando suben, apoyando a los interiores...”.

“Rodrigo lo hace todo bien”, remata Del Bosque. “La pinta es buena. Ahora tenemos que ver su evolución”.

Del Bosque fue un mediocentro de época. Su opinión no es casual. Conoció a Busi camino del Mundial de 2010 y emitió una sentencia histórica: “Si yo fuera jugador me gustaría parecerme a Busquets”.

Jugador de movimientos lentos, Del Bosque se caracterizó por sus decisiones rápidas. Igual que Busquets. Igual que Rodri, que supera los 190 centímetros de estatura y señala sus desplazamientos con gestos cadenciosos. “La velocidad no está en el físico sino en la mente”, dijo, cuando en Radio Nacional le preguntaron por su aparente lentitud. “El más rápido no es el que corre más rápido sino el que consigue que el balón pase por sus pies en poco tiempo para dar fluidez al juego. Ni Sergio ni yo somos veloces pero damos dinamismo”.

Es difícil comparar mediocentros a través de la estadística. Cada uno refleja en sus números aquello que le rodea, que muchas veces es una imposición del orden preestablecido por el técnico. A modo de indicio, las cifras de Rodrigo, considerando sus 22 años, resultan soberbias cuando se las coteja con las de Busquets, Casemiro (Madrid), Carvalho (Betis), Roca (Espanyol), Fernandinho (City), Jorginho (Chelsea), Matic (United), y Henderson (Liverpool), ocho centrocampistas destacados en equipos de referencia esta temporada.

Metido en la rueda del Atlético, un equipo construido para esperar y contragolpear, el madrileño maneja menos la pelota que sus colegas. Sus 56 pases por partido de media distan mucho de los 97 de Jorginho y los 76 de Busquets, y apenas encuentran un registro más pobre en Henderson (43) y Roca (53).

“Busquets y Rodri se parecen, pero juegan en contextos distintos”, observa Luis Milla, exseleccionador Sub-21 y mediocentro de referencia como jugador. “Rodri tiene que adaptarse a una forma de jugar que no se parece en nada a la del Villarreal. A mí me ocurrió lo mismo cuando pasé del Madrid al Valencia de Ranieri, en donde se anteponía el orden y el espíritu colectivo. En el Atlético tampoco tendrán tanto la iniciativa y buscarán atacar rápido. Ahí el mediocentro es más táctico, tiene que poner más atención en situarse con inteligencia que en elaborar”.

Rodri destaca por su precisión y su coraje. De los nueve centrocampistas comparados, es quien mayor acierto exhibe en sus pases (91%) y el que más balones divididos se lleva por partido (7,3). Este último dato conecta con su habilidad para recuperar, potenciada por el modo de jugar del Atlético, que, al ceder más el balón a sus rivales, permite a sus defensas elevar el número de veces que lo roban. Rodrigo roba una media de 7,5 balones por encuentro disputado, solo superado por Nemanja Matic, su homólogo del Manchester United, uno de los equipos más conservadores de Europa. En el Barça, en un modelo de juego que se sitúa en el extremo opuesto, Busquets recupera una media de 5,7 pelotas por jornada porque su equipo suele monopolizar la posesión. Incluso en sus visitas al Atlético.

“La mayor cualidad de Busquets es la inteligencia”, dice Milla, “para manejar situaciones con y sin balón. Él en el Barça es el primero en organizar la presión tras pérdida. Da la orden y todo el mundo le sigue. Luego, claro, tiene una gran jerarquía con el balón. Nunca se equivoca con el balón. Rodri piensa y elige muy rápido en un Atlético en el que la prioridad no es asegurar tanto el pase como hacer las coberturas a los jugadores del mediocampo. Además, le hemos visto virtudes para ir de cabeza. Ahí es más fuerte que Busquets. Busi no necesita volar con un contrario para disputar un balón aéreo porque se anticipa a la segunda jugada y es listo para meter el cuerpo”.

Es más fácil comprender la complejidad de la Liga en un mano a mano. Atlético y Barça, tercer clasificado y líder, 23 puntos contra 24. Rodri contra Busquets.

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