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La AMA solo identifica a siete de los 27 deportistas de la Operación Puerto

Después de dos años investigando el ADN de las bolsas de sangre intervenidas a Eufemiano Fuentes, la organización antidopaje sigue culpando a España de su fracaso

Bolsas de sangre incautadas en la Operación Puerto.
Bolsas de sangre incautadas en la Operación Puerto.

En mayo de 2016, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) comenzó a analizar las bolsas de sangre de la Operación Puerto para identificar a los deportistas que usaban los servicios de transfusión de sangre de Eufemiano Fuentes. Dos años después, según reflejan las actas de la reunión de Ejecutivo de la AMA de mayo de 2018, sus responsables ofrecían unos primeros, magros resultados del laboratorio: habían logrado aislar 27 muestras de ADN diferentes (24 de hombres, tres de mujeres) y después de cruzarlas con las muestras de ADN de deportistas sospechosos solamente habían logrado identificar a siete, cuatro aún en activo y tres retirados.

La realidad de las cifras contrasta con las palabras que lanzaban últimamente anunciando que todos los deportistas habían sido identificados.

Es tan pesimista Craig Reedie, el presidente de la AMA, sobre las posibilidades de hallar más implicados en un caso que ya tilda irónicamente de “legendario” en las reuniones del Comité Ejecutivo, que en la junta de mayo de 2018 dio a los servicios legales el 31 de diciembre próximo como fecha límite antes de abandonar para siempre una investigación costosísima (se precisaban casi 100.000 dólares para seguir adelante entonces) y de dudosa eficacia. El responsable de asuntos legales, Julien Sieveking, le arrancó unos meses más, hasta mayo de 2019. “Algún día Sieveking nos dirá que no tiene sentido gastar más dinero y esfuerzo en los laboratorios que no nos van a dar nada. Y entonces echaremos el telón”, resumió Reedie.

La falta de previsión fue la causa principal del fracaso: la AMA solo obtuvo 10 muestras de deportistas cuando pidió a los laboratorios antidopaje orina de los 25 deportistas más sospechosos para extraer el ADN. Los laboratorios deben conservar 10 años la orina de los controles antidopaje.

La crónica de los 12 años y medio de la Operación Puerto a través de las actas de las reuniones del Comité Ejecutivo de la AMA es la crónica de la desolación, el aburrimiento y la culpa española. La crónica de un fracaso.

Mientras el policía alemán Günter Younger, responsable de la investigación de los ADN, explica en las reuniones con la minuciosidad y planicie que solo un informe policial ofrece de los pasos seguidos para tratar de identificar a qué deportistas corresponde la sangre y el plasma congelados en 215 bolsas halladas en las consultas de Eufemiano Fuentes en mayo de 2006, los dirigentes de la AMA fabulan sobre qué hacer, cómo hacer y por qué no se ha castigado a España antes. Sobre todos ellos sobrevuelan regularmente las palabras de advertencia de Julien Sieveking, su director de asuntos legales, recordando que, de todas maneras, todo lo que se consiga no valdrá para nada. “La AMA ha hecho todo lo posible pero no ha encontrado manera de encontrar una solución, ni siquiera de sancionar a unos deportistas aún no identificados. Es un caso imposible que solo se cerrará cuando todo el mundo esté muerto o se haya jubilado”, decía Sieveking en mayo de 2017. “Ningún deportista podrá ser sancionado. Aun suponiendo que AMA identifique las bolsas nunca podrá hacer públicos los nombres. Corremos un grave peligro de que nos interpongan demandas, y no tenemos dinero para combatirlas. Todas las quejas y reclamaciones deberán dirigirse al sistema español de justicia”.

Después de aislar 27 ADN en las 116 bolsas de sangre, el investigador Günter Younger elaboró una lista de 167 deportistas sospechosos —tenistas, futbolistas, ciclistas y atletas— basándose en los papeles del caso, informaciones periodísticas e interrogatorios a los investigadores. La lista la dividieron en tres grados según su nivel de sospecha: a 14 los consideraron “muy probables”, a 11, “probables” y a 142 “posibles”.

 “Encontramos solo siete muestras de los muy probables, y tres de los probables, porque han pasado muchos años. Hemos identificado a siete de los 27. Tres no cuadraron. Cuatro están aún en activo y tres se han retirado. A los cuatro en activo se les ha sometido a controles entre noviembre del 17 y abril del 18. Todos han sido negativos”, resumió Younger en una reunión. Después anunció que en las 99 bolsas de plasma habían rescatado ocho ADN más. Su esperanza es identificar a algún deportista más con las nuevas muestras. Sabe que si lo consigue será un éxito secreto, condenado al silencio. Han pasado más de 10 años y los deportistas nunca podrán ser sancionados, lo que excluye también la posibilidad de hacer público quiénes son.  “Nunca se podrán decir los nombres, ni siquiera a las federaciones internacionales”, dijo Younger en una reunión del Comité Ejecutivo de la AMA. "Al menos esa es mi opinión".

Los resultados alcanzados son tan magros como directas son las acusaciones contra España, a cuyo sistema judicial y maniobras políticas no dejan de reprochar los retrasos que han impedido sancionar a más deportistas que a Ivan Basso, Jan Ullrich, Jörg Jacksche, Michele Scarponi y Alejandro Valverde. En la reunión de mayo de 2017, el dominicano Marcos Díaz proclamó que estaba claro que había habido corrupción porque la justicia española solo soltó las bolsas cuando el caso había prescrito, 22 días después de cumplirse los 10 años de la operación.

En la reunión de septiembre el mismo año, el italiano Francesco Ricci-Bitti se preguntaba retóricamente: “Si la Operación Puerto se hubiera producido ahora, ¿se habría puesto en marcha una operación de castigo como el que se le impuso a Rusia? ¿Qué debería haber hecho la AMA con España, que durante muchos años se negó a destapar lo que se le pedía apelando a la separación de poderes?” Le respondió Jonathan Taylor, responsable del departamento de cumplimiento del Código: “Si la AMA utilizó el mecanismo de cumplimiento para decirle a Rusia que suministrara información, y lo frenaban porque el proceso penal era muy largo, eso era un problema para Rusia, no para la AMA. Lo mismo para España: tiene derecho a usar su sistema penal, pero si eso hace que no cumpla con el Código, debe ser castigada”.

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