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Carroll resuelve el crucigrama de Bartzokas

El Madrid derrota al Khimki en un partido espeso (79-74) y mantiene su condición de invicto en la Euroliga gracias a los 15 puntos de su escolta en el tramo final

Tavares y Mickey pelean por un rebote
Tavares y Mickey pelean por un rebote EFE

Jaycee Carroll encontró la salida al laberinto planteado por Georgios Bartzokas y el Madrid derrotó al Khimki (79-74) para mantener su condición de invicto en la Euroliga después de siete jornadas de competición. Faltaban 9 minutos exactos para el final del partido en el WiZink Center y el marcador reflejaba la victoria parcial del conjunto ruso (56-57) tras un planteamiento defensivo que había cortocircuitado las conexiones madridistas con Tavares y había rebajado las cifras anotadoras del conjunto de Laso hasta proporciones desconocidas. Entonces apareció Carroll para resolver el crucigrama con otra de sus secuencias demoledoras. El escolta de Wyoming anotó sus 15 puntos en ese tramo (nueve de ellos entre el minuto 33 y el 37, en el parcial de 14-4 que acabó por desmoralizar a los visitantes). Con la baja de última hora de Shved perdía el Khimki casi 26 puntos de media y no los compensó con ningún artificiero de emergencia sino con una defensa gremial que espesó la contienda y acható al Madrid. Pero Carroll ejerció de Houdini para desatar a su equipo y salvar una noche irregular de los de Laso.

Llegaba el Khimki a Madrid en plena crisis de resultados (con un solo triunfo en seis jornadas) y sin su líder plenipotenciario. Faltaba en la convocatoria del cuadro ruso Alexey Shved, el máximo anotador de la competición (25,8 puntos por partido), el jugador más valorado (24,2), el autor del 32% de los puntos y del 38% de las asistencias de su equipo, el generador de más del 70% de la producción de los de Bartzokas (48,9 puntos sobre 80,3). Una ausencia demoledora para enfrentarse al líder clasificatorio y estadístico de la presente Euroliga. El conjunto de Laso es el que más puntos anota, el que menos encaja, y el mejor en rebotes, asistencias y valoración. Y el comienzo del partido retrató la distancia entre los contendientes, pero no marcó tendencia. "Shved nos condicionó hasta sin estar. Lo habíamos planteado todo en torno él. Luego ellos se cerraron a saco sobre Tavares y nos costó mucho, pero tuvimos paciencia para encontrar a Carroll", analizó Laso tras el choque.

El Madrid marcó territorio con ocho puntos de Causeur, dos triples de Llull, cinco rebotes de Randolph, dos tapones de Tavares y la tensión defensiva de Taylor (19-9, m. 9). Mientras, Bartzokas ensayaba sin éxito fórmulas para no perder el paso en busca de un partido largo. Pero solo Bost y Gill, a seis puntos por barba, vieron aro, en una errática secuencia de lanzamientos que comenzó con un 2 de 11 en tiros de campo y se cerró en un 5 de 18 al término del primer acto. No había candidatos a compensar la intendencia y el liderazgo de Shved. El éxito pasaba por la colectividad.

Enfrente, casi a quinteto por cuarto, Laso dio relevo a su equipo inicial por Campazzo, Carroll, Rudy, Felipe y Ayón, un elenco clásico (que suma 39 temporadas de permanencia en el club), que estiró aún más la renta a favor de los blancos (34-21, m. 14). Sin embargo, la aplicación madridista devino en dispersión e irregularidad y, con el protagonismo episódico de Bost y Thomas, el Khimki construyó un parcial de 2-12 que le devolvió el estímulo competitivo antes del viaje a los vestuarios (36-33, m. 18). Laso intentó corregir la desconexión de los suyos colocando en pista a Deck y, con la intensidad del argentino, restituyó parte de la corriente. Afinó el conjunto ruso en ese tramo con un 7 de 9 en tiros de dos, pero no mejoró desde el triple y, con una canasta del propio Deck de costa a costa, el Madrid recuperó parte de su hucha de puntos (41-35, m. 20).

De nuevo con el quinteto inicial en pista, el Madrid ensayó un nuevo demarraje y pasó en un santiamén del 41-38 al 51-41 pero, con otra vuelta de tuerca atrás y anulando la influencia de Tavares con una multitudinaria defensa de ayudas, los de Bartzokas aguantaron la embestida y comenzaron a crecerse abrazados a su espíritu gremial. Acostumbrados a jugar uno contra cinco por la acaparadora presencia de Shved, los jugadores del Khimki descubrienron la posibilidad de reivindicarse a lo grande. Mickey se agigantó en el rebote, Crocker embocó un triple afortunado y el Madrid entró de cabeza en el atolladero (54-55, m. 29). De nuevo una canasta de Deck cerró el cuarto y permitió a los de Laso mantenerse un punto arriba, pero el destemple local ya se había convertido en escalofríos rumbo a la recta de meta.

Incapaces de encontrar a Tavares, los blancos se obcecaron sin acierto desde el triple (7 de 25 al final) y dieron alas a su rival. Una antideportiva de Markovic sobre Carroll interrumpió la secuencia optimista del Khimki y permitió a los locales hilvanar un 5-0 de parcial con dos tiros libres del estadounidense y un triple de Rudy, pero el tercer triple de Crocker igualó el pulso (60-60, m. 33). Ahí emergió Carroll para salvar la condición de invicto del Madrid en la Euroliga. Suyos fueron 9 puntos del parcial de 14-4 con el que los blancos sentenciaron el encuentro (74-64, m. 37). El Khimki, que había salido victorioso en dos de sus tres visitas anteriores al Palacio, tuvo tiempo para estirar la intriga acercándose de nuevo a tres puntos a 16s para el final, pero Carroll agarró la victoria.

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