Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Caruana exhibe sangre fría y buena preparación

Carlsen no pudo rematar una gran ventaja en la 1ª partida y tuvo que arrancar el empate en la 2ª

Magnus Carlsen y Fabiano Caruana se saludan al inicio de la 2ª partida del Mundial, este sábado en Londres Ampliar foto
Magnus Carlsen y Fabiano Caruana se saludan al inicio de la 2ª partida del Mundial, este sábado en Londres

Cuatro buenas jugadas en una posición complicada e inferior frente al campeón del mundo con menos de diez segundos en el reloj. Muy pocos ajedrecistas de élite han sido capaces de hacer lo que el estadounidense Fabiano Caruana hizo el viernes en el asalto inaugural del Mundial de Londres frente al campeón, el noruego Magnus Carlsen, quien además es inferior al aspirante en sus conocimientos teóricos sobre aperturas (formas de empezar el juego). La 3ª de las 12 previstas se juega este lunes con el marcador igualado (1-1).

“Cuando me senté a jugar la primera partida estaba un poco nervioso; luego ya me fui calmando”, admitió Caruana en la conferencia de prensa posterior al empate del sábado. Pero esos nervios se debieron sin duda a que era su estreno en una final del Mundial (e incluso en un duelo largo) y a la imponente presencia de tantos reporteros gráficos arracimados a escasos dos metros de la mesa de juego. Es decir, ese tipo de tensión nerviosa no cuenta a la hora de valorar la sangre fría de un jugador.

Y no hay duda de que Caruana tiene mucha, porque su asombrosa exhibición del viernes, cuando su derrota parecía inevitable, no es la primera: el pasado 7 de junio derrotó a su compatriota Wesley So, 11º del mundo, en el torneo de Stavanger (Noruega) con tremendos apuros de tiempo y golpes al reloj en una posición aún más complicada. Podría decirse que Caruana recuerda a Anatoli Kárpov (el gélido Tolia) pero con un matiz importante: en sus años de mayor gloria (1975-1985), Kárpov no se apuraba de tiempo casi nunca; además de frío, era preciso como un reloj suizo.

En cuanto a su otra gran virtud, la preparación casera, Caruana recuerda mucho al legendario Bobby Fischer, campeón del mundo en 1972, por la tendencia a jugar una y otra vez la misma apertura y defensa, a sabiendas -sobre todo hoy, con la ayuda de computadoras que calculan millones de jugadas por segundo- de que sus rivales estarán armados hasta los dientes tras estudiar a fondo todas las partidas anteriores con la misma línea. “Demuéstrame que sabes más que yo sobre esta apertura, y entonces podrás ganarme”, parece ser la idea que hay detrás de esa actitud.

Es indiscutible que Caruana supera a Carlsen en ese terreno porque el noruego solo prepara líneas muy conocidas para los Campeonatos del Mundo y algunas partidas sueltas el resto del año. Donde se siente como pez en el agua es optando por ideas muy raras, cuanto antes mejor, para que su rival tenga que pensar por sí mismo y no jugar de memoria desde una fase muy temprana.

El campeón suele cambiar de actitud en los duelos por el título mundial, y acepta meterse en discusiones teóricas sobre líneas muy analizadas, como ocurrió el sábado en la segunda partida. Pero cabe preguntarse si eso no es darle ventaja a Caruana antes de sentarse, y más aún si la tendencia del estadounidense a apurarse de tiempo es mucho mayor que la de Carlsen, a quien nunca le ha importado no obtener ventaja alguna en la apertura, con tal de sacar al adversario de su zona de confort y obligarle a invertir tiempo. ¿No debería, por tanto, emplear ese tipo de ideas raras o extravagantes -pero no malas- frente a Caruana?

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información