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Dovizioso, el rival al que nadie esperaba

El piloto italiano, el único que puede frenar a Márquez en Japón, cambió radicalmente en 2016 con la ayuda de expertos en psicología, biomecánica y un nuevo jefe técnico

Dovizioso y Márquez, en la conferencia de prensa en Motegi. Ampliar foto
Dovizioso y Márquez, en la conferencia de prensa en Motegi.

A Andrea Dovizioso le gusta más correr en moto que ser piloto. Le interesa lo justo el éxito. Y desprecia la fama. No le gusta hacer fotos para colgarlas en las redes sociales, ni que se las haga gente a la que no conoce. Si firma autógrafos es por educación. Padre de una niña de ocho años, Dovizioso es un antihéroe que ha triunfado pasados los 30 en un mundo en el que el talento empezaba a buscarse en enanos montados en una máquina a la que llaman minimoto. Sí, fue campeón del mundo de 125cc. Y dos veces subcampeón de 250cc. Pero creció a la sombra de Lorenzo y Pedrosa, dos de los pilotos más brillantes de su generación, más victorias en su palmarés, más títulos, mayor proyección. Y empezó a ganar con cierta regularidad 10 años después de debutar en MotoGP, cuando ya nadie contaba con él. Cuando ya ningún rival le temía.

Hace tres años se encomendó a la psicología –“La mente se puede entrenar igual que un músculo”, dice, por eso trabaja con un psicólogo deportivo–, se dejó ayudar por la ciencia y por la tecnología –ha encontrado sus puntos débiles y mejorado sus carencias en colaboración con especialistas en tecnología biomédica: sus entrenamientos están monitorizados–, cambió sus hábitos de alimentación e hidratación, sus horas de sueño… Y se convirtió en un mejor piloto a la edad en la que muchos deportistas de élite empiezan a pensar en la retirada.

El piloto de Forli, 32 años, se ha convertido en el antagonista del Mundial de motociclismo en la era Márquez. Sorprendentemente.

La llegada del español a la categoría reina el 2013 generó tantas expectativas que se le nombró oficiosamente el sustituto de Stoner en aquel grupo de campeones que se conocía como “los cuatro magníficos”. Visto que el 93 les plantó cara a Rossi y compañía bastante rápido, se empezó a vislumbrar el duelo de una nueva generación de pilotos: Viñales-Márquez. Un duelo que todavía no se ha producido. Pues en estos seis cursos solo Lorenzo, en 2015, ha sido capaz de birlarle un campeonato al de Honda. Y en los dos últimos años, pese a que el de Cervera ha seguido sumando títulos –este domingo puede conseguir el quinto–, ha habido solo un piloto capaz de rivalizar con él. Y ese ha sido Dovizioso, que alargó la pelea en 2017 hasta la última cita del año, que ha protagonizado algunos cara a cara espectaculares y finales de carrera tan vibrantes como el que se vivió hace un año en Japón, donde vuelven a encontrarse este domingo, o el de Tailandia hace una semana, donde el español le ganó un duelo en la última curva por primera vez.

De vuelta a Motegi, Dovizioso, el más rápido de este viernes de entrenamientos, es el único que puede frenar al catalán. “Estoy aquí para retrasar las celebraciones de Márquez”, decía el jueves, consciente de que los 77 puntos que le separan del líder no dan siquiera para inquietar al campeón. Cometió errores al principio del curso y hace tiempo que dejó de pensar en el título. Pero el año pasado descubrió la fórmula de la victoria (logró seis, tres este año) y pretende abonarse al podio. “Es otro piloto”, dice Alberto Giribuola, su jefe técnico, otro de los artífices de la eclosión de un Dovi que ha confirmado este curso que lo del 2017 –“Aquello superó nuestras expectativas”, confiesan en el box– no fue casual, ni circunstancial.

Dovizioso, en los primeros libres del GP de Japón. ampliar foto
Dovizioso, en los primeros libres del GP de Japón. AFP

“Hoy, Andrea es una persona más relajada. Hizo unos cursos para controlar las emociones y gestiona las situaciones de forma distinta. Está más relajado en el box y en su vida privada. Por eso estaba también predispuesto a un cambio en las carreras”, incide Giribuola, que participó de ese cambio desde que asumió el cargo en 2016. Ducati había advertido deficiencias de comunicación entre el piloto y el anterior jefe técnico y la llegada de este –ya se conocían, Alberto había sido analista de datos de su equipo durante dos años– mejoró el entendimiento y la confianza. Trajo “serenidad y buen ambiente” al garaje del italiano. Y propició un cambio de método. “Antes Andrea tenía la convicción de que si el viernes por la mañana no era competitivo, difícilmente lo sería el domingo”, explica. Hoy es más paciente, ha aprendido a resolver los problemas uno a uno y fijándose en su pilotaje, “sin ponernos nerviosos”, apunta el técnico, ingeniero en Mecatrónica, un detalle que ofrece también un valor añadido en un paddock en el que muchos de los mejores pilotos han crecido acompañados de jefes técnicos que no tienen un perfil universitario tan especializado. Pero la tendencia está cambiando.

“Todo está evolucionando y la electrónica tiene cada vez más peso en MotoGP. Tener estas competencias da una visión más clara de lo que pasa en el box”, señala Giribuola, que además del jefe es amigo del piloto, con el que sale a hacer motocross de vez en cuando. El motocross es lo único que Dovizioso no ha eliminado de sus rutinas estos últimos años. Sigue practicándolo para entrenarse, aunque con algún cambio que no desvela. Además, también se entrena con karts y con motos de agua. Una suma que le ha convertido en el rival que nadie nunca imaginó.

Márquez será campeón en Japón siempre que…

Este fin de semana en el circuito de Motegi Marc Márquez tiene ante sí la primera oportunidad para ganar el título de MotoGP, el que sería el séptimo de su carrera. El piloto de Honda, 25 años, será campeón básicamente si termina la carrera por delante de Andrea Dovizioso y no concede más de dos puntos ante el de Ducati, su gran rival.
Así pues, Márquez será campeón siempre que Dovizioso no gane el gran premio; siempre que el italiano no sea segundo, con Márquez, tercero; o tercero, con Márquez, cuarto.
También sería campeón incluso si ninguno de los dos puntúa, y siempre que Rossi no gane la carrera.
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