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Lopetegui revuelve el equipo, el vestuario y el palco

Los movimientos tácticos del Madrid inquietan a los jugadores y alarman a la directiva. Contra el Atlético y en Vitoria el equipo cambió hombres y esquema en el descanso

Julen Lopetegui da indicaciones en Mendizorroza. Ampliar foto
Julen Lopetegui da indicaciones en Mendizorroza. AP

El jueves 27 de septiembre —horas después de la derrota 3-0 en Sevilla— a primera hora de la mañana el Real Madrid activó los protocolos de alarma. Sonaron los teléfonos de varios agentes externos y se inició la clase de maniobras de rastreo de técnicos disponibles que toda gran institución del fútbol pone en marcha con sigilo cuando comienza a vislumbrar riesgo de naufragio. Hace tiempo que la directiva del Madrid observa con lupa al entrenador, Julen Lopetegui, ante las dudas que provocan sus decisiones, mal convalidadas por los resultados, y en previsión de las medidas que habría que adoptar en caso de que el equipo no se levante antes de Navidad. Desde la derrota en Vitoria, este sábado (1-0), también cunden en el vestuario los futbolistas descontentos con las medidas que toma el técnico, que ha probado varias fórmulas sin inclinarse resueltamente por ninguna.

La sucesión de cuatro partidos sin ganar empuja a Lopetegui a la búsqueda de soluciones y caldea los sentimientos de los futbolistas. Desde el camerino observan que hay varios jugadores dolidos. Casemiro, porque le han sustituido en momentos clave; Asensio, porque en Vitoria fue suplente por primera vez en Liga, como si le acusaran de la derrota en Moscú; y Modric porque percibe que el técnico no le respalda con la fe conque lo hacía Zidane, se suman a la lista de los malhumorados. Las declaraciones de Lopetegui tras la derrota de Mendizorroza, haciendo hincapié en que la crisis se debe principalmente a las bajas (Marcelo, Carvajal, Benzema, Bale e Isco) eleva la susceptibilidad de los que sí están sanos y justifica en las lesiones unas mudanzas que los médicos no ratifican. Por más que lo examinaron, los doctores no detectaron rastro clínico alguno de la dolencia muscular que presuntamente forzó el cambio de Bale en el derbi.

En Vitoria el entrenador acabó alineando a todos los fichajes nuevos por primera vez este curso. Courtois, Vinicius, Mariano y Odriozola se formaron en un 4-3-3 de emergencia después de que Lopetegui apostara desde el inicio por un 4-4-2 que desde el derbi le inspiraba mayor seguridad. La mutación implicó a todo el ataque. Ninguna de las alternativas mejoró el juego. En el plano psicológico tampoco hubo reacción. Mariano, que nunca ha sido titular, no se siente reforzado en su autoestima; y Benzema, que siempre juega pero acaba sustituido, tampoco.

La visita a San Mamés (1-1) coincidió con el inicio de un periodo de alteración. Desde entonces, el técnico hace planes que luego enmienda en el descanso de los partidos y se apoya en jugadores a los que cambia antes del arranque de la segunda parte. Frente al Athletic comenzó por sentar a Casemiro para darle vuelo a Ceballos y en el descanso quitó a Ceballos y recuperó a Casemiro. El equipo se resintió.

Las correcciones en el minuto 45 suelen indicar dos cosas en el código tácito del fútbol: que el entrenador se equivocó o que los jugadores no responden. En Bilbao se molestó Casemiro por ser suplente y Ceballos por quedar señalado públicamente una vez que el juego no fluía. El desencuentro entre jefe y subordinados se acentúa con los tropiezos. Ni un jugador se siente revalorizado.

Lopetegui hizo cambios en el descanso del derbi (Ceballos por Bale); repitió movimientos en el minuto 58 contra el CSKA (Modric y Mariano por Casemiro y Vázquez); y volvió a cambiar hombres y esquema ante el Alavés en el minuto 45 y 62 (Mariano por Benzema y Asensio por Casemiro) de nuevo argumentando lesiones poco evidentes.

El círculo vicioso de malos resultados, decisiones precipitadas y pérdida de moral carcomió al Madrid en Virotia. El técnico atribuyó la depresión a "una dinámica negativa". Lopetegui se arriesga a perder el control en plena curva.

 

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