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Coutinho, más Neymar que Iniesta

El atacante brasileño vuelve a la posición de extremo en la que brilló su compatriota antes de emigrar a París

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Coutinho, en el momento de marcar el primer gol del Barça. Getty Images

En la Catedral del balompié, el Barcelona respeta a su fútbol. El equipo azulgrana tiene un magnetismo especial con la casa de la selección inglesa porque el Dream Team de Johan Cruyff rompió el maleficio con la Orejona en 1992 y, 19 años después, en 2011, el equipo de Pep Guardiola jugó un duelo para la hemeroteca para levantar su cuarta Champions ante el Manchester United de Sir Alex Ferguson. Y en uno de los momentos más delicados de Ernesto Valverde en el banquillo del Barça, apareció Wembley en el camino. También salió bien.

Al inicio del curso, el Txingurri no tuvo mejor receta que mirar al pasado. El preparador se olvidó de su 4-4-2 más especulador, para arriesgar a partir del sistema más reconocible para la escuela azulgrana. En el duelo ideológico, Messi se impuso a Valverde; pero, sobre todo y en Wembley, ganó Coutinho. Eso sí, como extremo. En la misma posición en la que brilló su amigo Neymar antes de partir rumbo a París y que obligara a Valverde a buscar nuevos equilibrios.

No estaba el césped para filigranas, machacado después de que el pasado 22 de septiembre se celebrara en el estadio londinense el duelo entre Anthony Joshua y Alexander Povetkin por el título mundial de los pesos pesados de boxeo. Estaba a punto de sonar los primeros acordes de la Champions, cuando todavía una cincuentena de operarios trabajaba para dejar lo mejor posible el tapete antes que los muchachos de Valverde y Pochettino saltaran al campo. Pero ni eso asustó a un hambriento Barça, dispuesto a robarle el balón en la mitad del campo a un tocado Tottenham, preso de las lesiones (Dele Alli, Christian Eriksen, Dembélé, Vertoghen y Aurier). “Pero era un campo muy difícil contra un gran equipo. Y hemos logrado la victoria que era el objetivo”, expuso Coutinho al finalizar el duelo.

Apareció Arthur en el once, señal inequívoca de que Valverde no quería tanto músculo sino juego para romper al cuadro inglés. El brasileño arrancó como interior de derecho para después tirar el enroque con Rakitic e instalarse en la posición de Xavi, su espejo en el ideario azulgrana. Entonces, con Rakitic y Arthur para adueñarse de la mitad del campo, Coutinho recuperó su libertad.

Marcado por el currículo

Llamado a ser el sucesor de Iniesta, Coutinho no le pilla el truco a la posición de interior. Su currículo no lo ayuda. En el Liverpool, Jürgen Klopp lo entendía como extremo, también Tite en la selección de Brasil. Un técnico lo colocaba por el ala izquierda, el otro por la derecha, sin problemas para Coutinho, tan indescifrable en el mano a mano como para apuntar a portería. “Philippe tiene una forma de jugar muy vertical, muy de jugársela, de hacer el uno contra uno. Tiene pase, tiro y se mueve bien entre las líneas, por lo que puede jugar tanto de extremo como de interior, pero es verdad que nos puede condicionar un poco para mantener el equilibrio”, resolvió Valverde después del encuentro, sin posicionarse sobre un lugar u otro para el brasileño, consciente de que lo utilizará en ambas posiciones para dar equilibrio al juego o, también, a los minutos y cargas de los futbolistas.

Y si algo necesitaba el Barça en Wembley era recuperar sus equilibrios, por supuesto también su juego. Como Neymar, Coutinho se arrinconó en la banda izquierda ante el Tottenham. No se olvidó, en cualquier caso, del retrovisor. Se ató a Trippier en defensa para volar en ataque. Marcó el gol más rápido del Barcelona en la Liga de Campeones a domicilio —“nos ha ayudado a abrir el partido y era importante porque veníamos de tres partidos sin ganar y nuestro objetivo era estar metidos desde el primer minuto”, convino Coutinho— y después rescató un cuero que se perdía por la línea de fondo para que Rakitic marcara el tanto número 600 del Barça en la Champions en su partido 300.

Jornada de efemérides para el cuadro azulgrana, nunca un mejor sitio para celebrar que Wembley. Se revindica el Barcelona ante el Tottenham, la noche en la que Coutinho recordó más a Neymar que a Iniesta y que Messi recordó, una vez más, que era Messi.

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