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El paciente Lenglet

El central francés, que rechazó una oferta de la Juve, sabe que necesita progresar para adaptarse al Barcelona

Lenglet, en el último duelo del Barça ante el Athletic. Ampliar foto
Lenglet, en el último duelo del Barça ante el Athletic. Getty Images

No existen los estrenos dulces para Clément Lenglet (Beauvais, Francia; 23 años). No le pasó en el Sevilla, que se tuvo que conformar con un amargo empate a cero en el Sánchez Pizjuán ante el Villarreal; tampoco en la segunda francesa con el Nancy. Un error suyo terminó por decantar la derrota ante el Laval. “Tuvo un fallo tan grande que nos costó un gol. En el vestuario estaba con los ojos llorosos. Es normal en un chaval como él que asume el fútbol con tanta responsabilidad”, cuenta Pablo Correa, el técnico con el que el defensa francés saltó al primer equipo del Nancy. Pero ni su debut en Francia ni su llegada a LaLiga se comparan con su presentación como titular en el Camp Nou. Ante el Girona se llevó la segunda tarjeta roja de su carrera, cuando, a instancias del VAR, el árbitro lo mandó a las duchas por un codazo a Pere Pons y el Barça empató 2-2.

Si su fallo en el debut en Francia lo dejó al borde de las lágrimas, su expulsión ante el Girona le impidió descansar. “No podía dormir. Estaba mal, porque sentía que no me había equivocado en nada”, le explicó Lenglet a sus allegados. Nadie se lo tuvo en cuenta en el Barcelona. “En su primer día de entrenamiento después del partido del Girona, todos en el club, desde los empleados hasta sus compañeros y el cuerpo técnico, le dijeron que se mantuviera tranquilo porque ellos sabían que no lo había hecho a propósito”, cuentan desde el entorno del zaguero del Barça.

Habitualmente cercano al grupo de los jugadores franceses —Umtiti y Dembélé—, a Lenglet lo recibieron bien en el vestuario del Camp Nou. “Es un tipo tranquilo, trabajador. Es buen chaval”, aseguran en el grupo barcelonista. Sin embargo, lo pesos pesados le analizan un mejor futuro que presente. “Todavía no se entera mucho de la película”, dicen. Una situación que corrobora el propio Lenglet. “Lo fui a ver en el partido del Barça ante el Huesca e intercambié varios mensajes con él. Me dijo que todavía le queda mucho trabajo para poder sentirse bien y aportar al equipo. Eso lo define, es humilde y trabajador. Sabe estar en los sitios y toma decisiones pensando siempre en progresar, no en el dinero”, interviene nuevamente Pablo Correa.

Después de su segunda temporada en el Nancy, la Juventus fue a buscar a Lenglet. Un paseo por la ciudad deportiva en Turín y una oferta económica difícil de rechazar a su alcance. “No, no me interesa. Están Barzagli, Chiellini y Bonucci. No voy a jugar nunca”, pensó Lenglet, antes de rechazar la propuesta de la Vecchia Signora.

“Nunca se saltó etapas, pasó por todas las categorías inferiores. Rechazó a la Juve y acertó. Esperó y triunfó en el Sevilla. Le va a ir bien en el Barça, tiene todo para triunfar. Es rápido, tiene buen pie y sabe leer el juego. Es chico muy inteligente”, lo analiza Correa. “Es el hijo que todo padre quisiera tener. Trabaja bien y muestra siempre una gran capacidad para seguir aprendiendo”, lo definía Montella, su técnico en el Sevilla.

Titular por Umtiti

En el momento más frágil del Barcelona de Valverde, después de recibir cinco goles en los últimos tres partidos, Lenglet apunta al equipo titular en Wembley por la sanción de Umtiti, también lesionado, circunstancia que preocupa especialmente al club azulgrana. Para recuperar la confianza perdida, Valverde sopesa reutilizar el 4-4-2, un sistema que le funcionó la campaña pasada, saldada con el doblete y una importante participación del hoy tercer central del equipo, el belga Vermaelen, quesolo disputó unos minutos como lateral izquierdo en el partido contra el Leganés. “Es importante que seamos un bloque fuerte, en ataque y en defensa. La táctica da igual, tenemos que estar juntos”, opinó Rakitic, especialmente ilustrativo a la hora de definir el momento del Barça. Valverde coincide con el centrocampista croata, uno de los jugadores que más utiliza: “Me gusta que mi equipo vaya a por el partido, que domine y conceda poco”. Al Barcelona le urge mejorar, a Lenglet le sobra paciencia. A la espera de su turno, al francés hoy le toca el Tottenham en el templo de Wembley.

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