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Lemar: “Cuando pierdo un balón no creo que se caiga el mundo”

El fichaje más caro de la historia del Atlético relata a EL PAÍS sus inicios en Guadalupe, su admiración por Silva e Iniesta y su adaptación al método Simeone, similar al de Deschamps

Thomas Lemar
Thomas Lemar, en uno del los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva Wanda, en Majadahonda. EL PAÍS

Lo primero que llama la atención de Thomas Lemar (Guadalupe, Francia, 22 años), el fichaje más caro de la historia del Atlético, son sus fibrosas patas de alambre. Dos juncos sobre los que basa esos cambios de ritmo y de dirección que desorientan a sus rivales y le permiten iniciar sus intentos por enganchar el juego a Griezmann o Costa. Habla calmado tanto para quitarse la presión de su precio (70 millones de euros) —“no es algo mío, ni soy yo el que habla de ello, son conversaciones entre clubes”— como para relatar cómo se puede llegar a la élite habiendo nacido en una isla de las Antillas francesas.

Pregunta. ¿Cómo es Guadalupe?

Respuesta. Es muy hermosa, bastante pequeña, no sé cuántos habitantes tendrá, pero es bastante turística. Es muy chula para vivir, hace buen tiempo, calor, hay playa… Allí, estás relajado, disfrutas de los paisajes… Se vive bien, la gente es amable y tranquila como yo.

P. ¿Jugaba al fútbol en la playa?

R. Sí, mucho, vivía a cinco minutos. Cuando tenía tiempo jugaba con mis amigos y luego ¡directos a bañarnos por el calor!.

P. No debe ser fácil llegar a profesional naciendo en Guadalupe.

R. Hay un centro de preformación. Entras con 12 años y a los 14 intentas unirte a un club profesional, ya sea en Francia o en otro lugar del extranjero, no importa. Intentas que se fijen en ti durante competiciones como la Coupe Nationale que se juega en Clairefontaine, llamar la atención de los ojeadores... Si todo va bien, haces pruebas en clubes profesionales, después te hacen un contrato de formación para tener un pequeño salario y poder vivir. Si todo sale bien, el procedimiento es rápido. Si das la talla en el futbol como en los estudios, estás bien, pero si un club no se queda contigo, hay que intentar ser bueno a nivel escolar.

P. ¿Quién le descubrió?

Correr más no me molesta, al contrario es un placer hacer esfuerzos para los compañeros

R. Diría que mi padre. No puedo decir que me ha forzado, pero es un gran aficionado al futbol y me ha llevado bien. Él es aduanero, no jugó a un alto nivel, pero me ha ayudado en mi progresión.

P. ¿Es cierto que con tres años, viendo un partido del Mundial de Francia 98 le dijo a su padre que quería ser futbolista?

R. Uffff, sí es posible (risas)

P. De Guadalupe a Caen con solo 14 años.

R. El primer año fue bastante duro, pasar del Caribe a Normandía, no es algo fácil (risas)… Luego está la manera de vivir, empezar a ser independiente… Estás con otros jóvenes, compartes habitación… Para mí eso fue fácil porque llegué con otro chico de Guadalupe. Aún así fue difícil porque no estaba mucho con mi familia… Al tercer año ya me fui a un apartamento

P. ¿Qué le decía su fuerza interior para soportar todo eso?

R. Todos los jóvenes de Guadalupe que se fueron con la misma edad que yo dijimos que, una vez nos habíamos ido de casa, solo teníamos el objetivo de firmar como profesionales. Estando a 8.000 km de mi casa ese era mi objetivo... Está bien encontrar un centro de formación, pero para dar el siguiente paso hay que llegar a ser profesional.

P. Cuando le ficha el Mónaco se encuentra con Jardim.

R. Ha sido muy importante para mí. Es el entrenador que me permitió descubrir el fútbol de alto nivel, la Champions, los campeonatos franceses… En Caen solo jugué un par de partidos en Ligue 1 y Ligue2. No estaba preparado. Gracias a él estoy donde estoy.

P. ¿Qué pensó la primera vez que vio a Mbappé entrenar?

Como líder, Griezmann aporta frescura y estabilidad. Es un ejemplo para los jóvenes

R. Ya le había visto con el equipo B del Mónaco la semana anterior y marcaba las diferencias. A la semana siguiente subió con nosotros y hacía lo mismo en los entrenamientos. Explosividad, cambios de ritmo... Es el mismo jugador que ahora vemos.

P. Antes del Mundial de Rusia, apuntaba a titular, pero Deschamps optó primero por Dembélé y después por Matuidi. ¿Cómo lo digirió?

R. Fue decisión del míster y hay que respetarla. ¡Funcionó, ganamos! Los amistosos y un Mundial son distintos. Todos queremos jugar, pero hay que tener un estado mental correcto para ir en la misma dirección que el equipo. Había buen ambiente. Teníamos la preocupación de la juventud, pero también estaban los veteranos para orientarnos. Hubo una mezcla con un objetivo y la misma mentalidad.

P. ¿Cómo es el Griezmann líder en Francia?

R. Igual que en el Atleti. Aporta frescura y estabilidad. Es un jugador distinto. Todos sabemos lo que hizo con la selección y aquí. Es un ejemplo para jóvenes como yo, Mbappé y Dembélé.

P. Deschamps, como Simeone, prefiere dominar el partido a través de los espacios antes que con la pelota. ¿Le ha ayudado las semejanzas entre ambos para acoplarse rápido?

R. En Mónaco, con Jardim, también era sí. Primero había que defender bien y luego atacar bien. Los métodos son bastante similares y sí, me ayudó a mi adaptación aquí. Pero creo que en el Atlético los esfuerzos son todavía más grandes.

Los métodos de Simeone y Deschamps son bastante similares ayuda a mi adaptación. Pero en el Atlético los esfuerzos son todavía más grandes

P. Traía la lección aprendida, nada más llegar dijo que si se tenía que correr más, lo haría.

R. Sabía a lo que venía, las exigencias de aquí. No me quejo porque me gusta estar al servicio del equipo y correr más no me molesta, al contrario es un placer hacer esfuerzos para los compañeros.

P. Parece que los jugadores de talento siempre son sospechosos de no correr.

R. Lo que se dice fuera no me afecta, no es mi problema (risas). Yo me encargo de lo que tengo que hacer en el campo. El ámbito personal siempre está después del colectivo..

P. Cuando Griezmann llegó, confesó que en los primeros entrenamientos con el Profe Ortega le faltaba oxígeno.

R. La preparación para jugar contra el Real Madrid en Supercopa fue difícil, pero no hasta faltarme el oxígeno (risas).

P. ¿Por qué le gusta Silva?

R. Por su manera de jugar y de ser. Es como Iniesta, el mismo estilo de juego y son humildes. Son distintos, pero los dos tocan muy bien el balón, son increíblemente hábiles con sus pies, dan pases hacia delante que rompen líneas, tienen cambios de ritmo que me gustan... Saben lo que hacen

P. Francia es una selección muy física [Lemar mide 170 cms] y el Atlético también. ¿Cómo se siente al estar rodeado de jugadores como Pogba, Kanté, Saúl…?

R. Son jugadores físicos, pero también con técnica. Saben marcar diferencias en sus distintas zonas ofensiva o defensivamente.

P. Simeone le hace partir desde la banda, para luego meterse hacia adentro. ¿Prefiere jugar más centrado?

R. Haré lo que el míster me pida, pero es verdad que tiendo a ir al centro.

¿Más regateador o más pasador? Soy eficaz

P. ¿Qué le ha sorprendido más del fútbol español?

R. Es diferente a la Ligue 1. Allí es mucho más físico, aunque aquí también hay equipos así, pero los franceses se cierran mucho más.

P. Ha perdido balones en zonas complicadas por regatear.

R. Soy joven y voy a seguir aprendiendo. Cuando pierdo un balón no creo que se caiga el mundo. Todo el mundo los pierde. Pero lo que más importa es la reacción. Intentar recuperarlo lo antes posible para alejar el peligro

P. ¿Es zurdo cerrado?

R. Al 100%, pero puede pasar que marque con la diestra.

P. ¿Es más un regateador o un pasador?

R. Soy eficaz

 

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