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España redobla la apuesta por la visibilidad

El Mundial femenino de Tenerife, con el mayor presupuesto de la historia, supera las expectativas de asistencia y difusión. Ya está vendido el 96% del aforo del Santiago Martín para la fase final

Aficionadas de España en el pabellón Santiago Martín
Aficionadas de España en el pabellón Santiago Martín

Estos días en la isla de Tenerife se juegan varios Mundiales en uno: el competitivo, en el que Estados Unidos acapara casi todos los boletos para el oro; el del tributo a la mejor generación de jugadoras españolas, que tras un lustro subidas al podio reciben por primera vez en directo el cariño y recocimiento de los aficionados; y el de la visibilidad del deporte femenino para el que la Federación Española de baloncesto ha diseñado una ambiciosa plataforma.

“En términos de tratamiento y organización diseñamos una Copa del Mundo de baloncesto, sin distinción de género”, explica José Antonio Montero, vicepresidente ejecutivo de la Federación Española y director general del campeonato de Tenerife. Desde su experiencia en la dirección del Eurobasket de 2007 y del Mundial de 2014, Montero dimensiona unas cifras macroeconómicas que reflejan tanto la distancia entre hombres y mujeres como la apuesta de España por este evento. “Son muchos años de diferencia que recortaremos más o menos rápido en función de la convicción de la sociedad y la implicación de las instituciones”, relata el exjugador internacional.

La perspectiva deportiva del campeonato

El Mundial transita rumbo a su fase decisiva con China, clasificada para cuartos tras derrotar a Japón (87-81), como principal sorpresa y el debate recurrente sobre la suficiencia Estados Unidos. “El torneo confirma que se está tendiendo a un baloncesto más rápido y físico. Se está perdiendo un poco el baloncesto más puro”, analiza Elisa Aguilar, directora de competiciones de la FEB, que también opina sobre el formato de competición. “Me parece corto. Lo ideal sería incorporar los octavos para todos los equipos”.

El Mundial de 2014, el segundo que organizaba España tras el de 1986, tuvo un presupuesto de 40 millones de euros y generó un impacto económico de 408 millones de euros según el informe de la auditora Deloitte. La Copa del Mundo de Tenerife tiene un presupuesto de entre 6,5 y 7 millones de euros, la mayor inversión de la historia de estos campeonatos, y un retorno estimado de 30 millones para la isla. Los datos tienen, no obstante, numerosas variables que relativizan la brecha. En el campeonato masculino se reunieron 24 selecciones, durante 17 días y en seis sedes; en el femenino hay 16 equipos agrupados en dos poblaciones de la misma isla y en un formato exprés de competición de nueve días. “Con esas cifras, si hiciéramos una traslación, estaríamos al 50% de los réditos que supuso el mundial masculino. La apuesta pasa por el hecho de que hemos dado un gran salto y hemos duplicado el presupuesto de la anterior Copa del Mundo de mujeres”, cuenta Montero.

Superada la primera fase, la realidad supera las expectativas. “La FIBA nos ha mostrado su sorpresa por el nivel de asistencia”, confiesa Montero. “En los partidos de la sesión de España en la primera fase han estado todas las entradas vendidas, con un nivel de asistencia cercano al 90% en nuestros partidos. Y, para la fase final, tenemos ya vendido el 96% del aforo del Santiago Martín (5.100 espectadores)”, prosigue el vicepresidente de la FEB.

Con más de 400 medios internacionales acreditados y 145 países con derechos de retransmisión, el reto de la difusión también ofrece cifras optimistas. “La audiencia del partido España-Bélgica tuvo picos de 500.000 espectadores en Teledeporte y una media de 290.000 que son cifras similares a las registradas por la selección masculina en los partidos de las ventanas que ha retransmitido Mediaset”, detalla Montero. “No tiene precio el copar los medios nacionales. Ese es el impulso que buscamos. Esa es la visibilidad efectiva”, suma.

La iniciativa del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y los Ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna relanzó hace año y medio un proyecto que, tras estar definido para su organización en la isla de Gran Canaria, entró en punto muerto por problemas políticos a comienzos de 2016. La FIBA se enamoró de la isla, sede de la final de la Champions de 2017 que conquistó el Iberostar, y el proyecto del Mundial echó a rodar a buen ritmo. El acuerdo incluyó una batería de acciones por la igualdad, convenios con los colegios de la isla para la difusión del baloncesto y dos partidos de la selección masculina en las ventanas de noviembre y febrero.

Los patrocinadores de la Federación y los partners de la FIBA sumaron el 35% del presupuesto y las instituciones se volcaron en el acondicionamiento de las sedes. El pabellón Quico Cabrera de Santa Cruz de Tenerife —segunda sede del torneo junto al Santiago Martín de San Cristóbal de La Laguna— recibió una inversión pública de un millón de euros, y otras pistas como la del Juan Ríos Tejera o el Alberto Delgado fueron remozadas para la ocasión. “Se está cumpliendo la idea de que esta Copa del Mundo sea la culminación a nuestro proyecto de ser activos y protagonistas en busca de la igualdad”, cierra Montero.

De las 389.933 licencias femeninas de 2001 a las cerca de 800.000 actuales, con el baloncesto siempre al frente (112.266), las mujeres deportistas mantienen un crecimiento exponencial en busca de una repercusión acorde con sus éxitos. El Mundial de Tenerife busca ampliar la plataforma de despegue.

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