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La guerra del fútbol 2.0

El partido de Miami recrudece la batalla entre LaLiga y la Federación, que también pretende reclamar las competencias sobre horarios y el nombre de la competición

Javier Tebas, atiende a los medios de comunicación tras su intervención en la III edición del World Football Summit.

Ángel María Villar ya no preside el fútbol español, pero la eterna guerra entre la Federación Española de Fútbol (FEF), desde mayo con Luis Rubiales al frente, y LaLiga, donde permanece Javier Tebas a la cabeza, se ha reavivado con crudeza. Era solo una cuestión de tiempo. El magma de la mala relación entre ambos, enfrentados desde los días del primero como líder del sindicato de futbolistas (AFE), ha entrado en erupción ya sin tapujos. Este fin de semana ambos dirigentes se enzarzaron en las redes sociales a cuenta de los horarios de partidos jugados a altas temperaturas por la mañana y a primera hora de la tarde. La guerra 2.0 Federación-LaLiga está servida.

Solo hacía falta un punto de conflicto competencial de peso para que se encendieran las mechas en uno y otro bando. Y este ha sido el acuerdo de la patronal para tratar de disputar partidos del campeonato liguero en Estados Unidos. No haber consultado a la Federación y a la AFE ha destapado la caja de los truenos. Rubiales ya sintió que la FEF como institución y él mismo fueron ninguneados con el fichaje de Julen Lopetegui por el Real Madrid en vísperas del Mundial de Rusia.

El Girona-Barcelona que LaLiga pretende celebrar en Miami el próximo 26 de enero ha abierto la espita de las hostilidades con la negativa de la Federación y de la AFE, presidida por David Aganzo, hombre de confianza de Rubiales. Sin embargo, este asunto es solo la punta del iceberg de un enfrentamiento que se va a recrudecer en los próximos meses ante los movimientos iniciados desde la Federación en reclamo de competencias que están transferidas a LaLiga en el convenio de coordinación entre ambas entidades, acuerdo que expira en 2019.

Las citadas competencias tienen que ver directamente con el dinero que genera el fútbol profesional a través de los derechos televisivos, en los que el fraccionamiento de horarios actual ha sido clave para el aumento de los ingresos en las últimas temporadas (880 millones en esta y 980 a partir de la próxima), el naming de la competición o el balón con el que se disputa. La institución que preside pretende un mayor raciocinio en los horarios e incluso se plantea el debate de los partidos de los lunes. Los dirigentes federativos son conscientes de que los horarios son la llave maestra con la que jugar esta guerra contra LaLiga. Su gran problema, si no hay acuerdos y recupera las competencias, será encontrar soluciones que no rebajen el gran maná de los clubes.

“LaLiga, por ley, es un gestor de competiciones y así debe seguir siendo. La Federación, por ley, es el titular de las competiciones y de los derechos propios de esta como el nombre, el balón, los horarios... y los cederá a LaLiga mediante convenio si LaLiga se ajusta a las necesidades de los aficionados, a los intereses de los futbolistas y del fútbol aficionado y territorial”, afirmó ayer a Efe Andreu Camps, secretario general de la Federación.

Desde LaLiga se remiten a la Ley del Deporte y al Real Decreto-Ley de 2015 sobre la comercialización de los derechos audiovisuales del fútbol para defender su potestad sobre dichas competencias. En su defecto, la patronal apela al inicio de una batalla legal en los tribunales y apuntan como el gran motivo del rebrote del conflicto a las necesidades económicas que tiene la Federación ante la huida de patrocinadores. También recuerdan que LaLiga aporta unos 60 millones de euros al año a la FEF.

Como en la era Villar, a la defensa de las competencias de una y otra institución añaden nitroglicerina los personalismos, las rencillas y la falta de sintonía personal entre Rubiales y Tebas. “Va a ser un año duro” o “la guerra empezará pronto”, se deslizaba durante las últimas semanas en los mentideros del fútbol español. “Es un error reducir el fútbol español a un enfrentamiento entre nosotros. A mí no me interesa si me llevo bien con Rubiales o no, me interesa llegar a acuerdos entre la Federación y LaLiga. Ya lo hemos hecho con la Supercopa o con los honorarios de los árbitros, y claro que me preocupa la imagen que damos cuando hacemos públicos nuestros enfrentamientos”, asegura Javier Tebas. Pese al ruido mediático del último enfrentamiento, desde la Federación también sostienen que las relaciones personales no tienen que ver con el reclamo de las competencias emprendido. Rubiales, de viaje en Londres, no pudo atender a los requerimientos de este periódico.

La batalla, tanto por el partido en Miami como por la lucha por las competencias, se plantea peliaguda. A un lado Tebas, con el apoyo de la mayoría de los clubes y el Barcelona a la cabeza. Al otro, Rubiales, con la AFE como aliada, el Real Madrid y el aparato federativo, aunque aquí tiene en común con Tebas tener enemigos internos. En el caso de Rubiales, las territoriales no le apoyaron en las elecciones que le enfrentaron a Juan Luis Larrea, de las que salió vencedor.

Rubiales, armado para el conflcito

Exjugador, desarrolló gran parte de su carrera en el Levante, y expresidente del sindicato de futbolistas (AFE), Luis Rubiales accedió a la presidencia de la Federación el pasado 17 de mayo. Pese a sus buenas palabras y las de Tebas, desde ese mismo momento se intuía que tarde o temprano la guerra entre ambas instituciones, con los dos al frente, se recrudecería. Rubiales se ha armado bien para afrontar la batalla legal que se avecina. Andreu Camps, al que nombró secretario general federativo, uno de los expertos en derecho deportivo más reputados del panorama nacional e internacional, fue uno de los miembros del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) que se negó a abrir expediente a Ángel María Villar por los presuntos tratos de favor al Recreativo de Huelva y al Marino de Tenerife a instancias de Miguel Cardenal. En medio del tsunamide la Operación Soule, Camps dimitió del TAD alegando razones personales. Tomás González-Cueto, otro reputado jurista deportivo, asesora externamente a Rubiales y también fue miembro del TAD. Tuvo que abstenerse en el citado caso del Recreativo y el Marino tras desvelar este periódico que Villar había contratado los servicios de un abogado que colaboraba con el despacho en el que González-Cueto trabajaba. Ambos, de alguna manera, son viejos enemigos de Tebas y de Miguel Cardenal, anterior secretario de Estado y próximo al presidente de LaLiga.

Tebas, una pelea que no es nueva

Al igual que Rubiales, Javier Tebas, presidente de LaLiga desde 2013, también esperaba la batalla. En su campaña electoral, el presidente de la FEF ya anticipó que intentaría recuperar las competencias que ahora reclama. Para Tebas, esta pelea no es nueva. Ya la vivió en la etapa de Ángel María Villar a través de uno de los brazos armados de este, Maximino Martínez, presidente de la territorial asturiana, que ya reivindicaba las citadas competencias en reuniones entre Federación y LaLiga. Martínez también es uno de los pretorianos de Rubiales.

A Tebas le ha estallado el contrato de 15 años firmado con la empresa estadounidense Relevent para tratar de llevar partidos de LaLiga a Estados Unidos esta misma temporada sin contar con la FEF y la AFE. El presidente de la patronal alega que lo que ha rubricado es un acuerdo al que los clubes se suman de forma voluntaria y que una vez que ha encontrado dos dispuestos a jugar en Miami, curiosamente el Barça y el Girona, ambos bajo la influencia del empresario Jaume Roures (Mediapro), ha empezado a negociar con las aficiones y la AFE, y que tratará de hacerlo con la FEF. Tebas ha pedido disculpas por su proceder.

Sin embargo, tanto algunas fuentes cercanas a Tebas como de la propia FEF, aseguran que este no se fiaba de Rubiales y Aganzo para haberles consultado el proyecto. Tebas se defenderá, además de en los tribunales, si fuera preciso, con el aval de una gestión que ha reducido la deuda del fútbol español y ha doblado sus ingresos.

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